Hoy presentamos: cacaseno

Y no. Nada de lenguaje escatólógico.

Según el DRAE cacaseno es ‘hombre despreciable, necio’.

El término proviene de Cacaseno, un personaje literario que aparece en Historia de la vida, hechos y astucias de Bertoldo, la de su hijo Bertoldino y la de su nieto Cacaseno: Obra de gran diversion y de suma moralidad, donde hallará el sabio mucho que admirar y el ignorante mucho que aprender. Dividida en tres tratados, escrita por Giulio Cesare Croce en fecha incierta.

Esta obra de la comedia picaresca florentina cuenta la historia de Bartoldo y su descendencia. Bartoldo, hijo de campesinos descolla en su ámbito rural por su inteligencia. Sus facultades no son heredadas del todo por su hijo Bertoldino y son definitivamente desechadas en la siguiente generación. Cacaseno es un necio protagonista de todo tipo de desatinos.

Vida

Cómo explicar con unas pocas palabras la vida. Una biografía que puede ser aplicada a muchísimas personas.

Está en la sección de humor porque ése es el sentido que se le ha querido dar, pero no sé yo si…

Vida

Está en inglés, así que aquí va una traducción para el que no lo entienda:

life = vida
play = juego
school = escuela
first love = primer amor
brief hapiness = breve felicidad
break up = ruptura
regret = pesar
work = trabajo
idealism = idealismo
effort = esfuerzo
rejection = rechazo
failure = fracaso
compromise = compromiso
commitment = obligación
retire = jubilación
die = morir

Frases de cine (3)

Superhéroes Marvel

Algunas frases perduran y son recordadas a lo largo del tiempo. Y el séptimo arte está plagado de ellas.

Quién sabe si algunas de estas frases de cine de superhéroes serán de este tipo:

Hulk: Me estoy cabreando. Y no te va a gustar verme cabreado.

X-Men: ¿Hubieras preferido unas mallas amarillas?

X-Men 2: Nunca se fíe de una mujer hermosa, sobre todo cuando esté interesada en usted.

Dardevil: Dicen que toda tu vida pasa por tus ojos antes de morir, hasta por los ojos de un ciego.

Spiderman: Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad.

Spiderman 2: Haga lo que haga, y por mucho que me esfuerce, las personas a las que quiero, siempre acaban pagando las consecuencias.

Iron Man: No me gustan las armas que no hay que disparar. Me gustan las que sólo hay que disparar una vez.

Los 4 fantásticos: ¡Llamas a mí!

Batman: Esta ciudad necesita un enema.

Batman Begins: Nuestro nombre no importa, se nos conoce por nuestros actos.

Supermán: ¿Qué me sujeta? ¿Y quién le sujeta a usted?

Ghost Rider: Lo que pasa con las leyendas, es que algunas son ciertas.

Hellboy: Mi tío solía decir que queremos a las personas por sus cualidades pero que las amamos por sus defectos.

Locuciones latinas (4)

A menudo leemos o utilizamos palabras y expresiones latinas que han permanecido invariables a lo largo de los siglos.

Algunas se usan en círculos profesionales y forman parte de su argot técnico, pero muchas han trascendido al lenguaje cotidiano. También se les llama latinismos o cultismos.

Veamos algunas de uso habitual y su significado:

Quorum – de quienes

Rara avis – escaso, extraño

Referendum – lo que hay que relatar

Rictus – rigidez

Sic – así, de esta manera

Sine die – sin fecha

Sine qua non – sin la cual no

Statu quo – estado en el cual, situación en un momento determinado

Stricto sensu – en sentido restringido

Sui generis – de su propio género, único

Superavit – ha sobrado

Vade mecum – ven conmigo

Vade retro – ve atrás

Versus – en dirección a, opuesto a

Viaje

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Una cosa es ofrecer información y otra hablar más de la cuenta.

Sentido de abroche de las prendas

Mammy ayudando a Scarlett a vestirse en una escena de “Gone with the wind”.

¿Sabías por qué las mujeres ABROCHAN SUS ROPAS DE IZQUIERDA A DERECHA mientras que los hombres lo hacen de derecha a izquierda?

Es decir, cuando un hombre tiene una camisa u otra prenda similar puesta, los botones se encuentran en el lado derecho y los ojales en el izquierdo, disposición que se supone más adecuada para una persona diestra. En cambio, en las prendas femeninas ocurre al contrario: los botones se encuentran en el lado izquierdo y los ojales en el derecho.

La teoría que cuenta con más aceptación al respecto, dice que las mujeres se abrochan las ropas de izquierda a derecha porque las damas de buena posición eran vestidas por sus criadas, y para ellas, la labor resultaba más fácil si los botones estaban situados al revés de como debían estarlo. Por ello se adoptó el cambio, que pronto se convirtió en costumbre.

Costumbre que nadie ha propuesto cambiar.

Acertijos (9)

Los acertijos no son grandes y complicados enigmas, son pequeñas pruebas de ingenio con su puntito de humor.

Ocurre que, a veces, las respuestas son de una lógica tan aplastante y obvia, que parecen que nos tomen el pelo. Y, a veces también, eso es lo que hacen.

Veamos algunos acertijos:

¿Por qué un adivino no puede tener hijos?

¿Por qué está triste el tigre de Kellogs?

¿Por qué ponen rejas alrededor de los cementerios?

¿Por qué en el circo las focas miran para arriba?

¿Qué es lo contrario de no salgo?

 

Las soluciones en la página siguiente

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Lipogramas (4)

Se trata de textos —que también reciben el nombre de textos podados— en los que se prescinde de una letra o más, de forma voluntaria.

Cuanto más habitual sea la letra, más difícil es la confección del lipograma. En este relato, Enrique Jardiel Poncela eliminó la vocal a, demostrando con ello su capacidad para crear este tipo de textos.

El chofer nuevo

Me lo cedió mi tío Hermenegildo, y me lo recomendó de un modo muy expresivo, diciéndome:

-¡Es un chofer único en el globo, créeme! Si dispone de un buen coche, este hombre consigue prodigios enormes, que en un circo le hubiesen hecho rico. Obedéceme y sírvete de él; tú tienes un coche estupendo y te mueres de tedio ¿no es cierto? Pues te juro, querido sobrino, que cediéndote un chofer como Melecio te pongo en condiciones de ser testigo, e incluso intérprete, de emociones inconcebibles, sin precedentes en el mundo de lo locomotivo. Porque como este chofer no existen dos.

Melecio Volodio, el chofer propuesto, que presenció el momento descrito, sonrió entonces con gesto misterioso. Y no bien concluyó mi tío su elogio, el chofer rozó levemente el borde izquierdo de su sombrero frégoli, color crepúsculo griego, se inclinó con un gentil movimiento y murmuró:

-Tómeme el señor, que conozco mi oficio…

Y sin otros incidentes que mereciesen ser escritos, Melecio Volodio quedó elegido chofer de mi «dieciséis cilindros», con cien duros de sueldo.

Doce excursiones, que tuvieron un epílogo tristemente quirúrgico, me convencieron en un solo mes de que como Melecio no existió en el Universo chofer ninguno.

Prescindo, diciendo esto, de su dominio peregrino del motor: Volodio no sólo conservó de continuo en los extremos de sus dedos los secretos de mi «Mercedes», sino que en el tiempo que vivió conmigo domesticó el motor de un modo mirífico, y el coche corrió, frenó y retrocedió obedeciendo como un perrito lulú los gestos de su chofer.

Pero éste mérito resultó pequeño y ridículo enfrente de otros méritos inconcebibles de Melecio Volodio. Uno, sobre todo, me preocupó en extremo, y se convirtió de súbito en obsesión terrible de mis nervios. El mérito en cuestión estribó, señores, en el frío desdén con que Melecio Volodio miró siempre el peligro. ¿Fue el desprecio de los bienes terrenos? ¿Fue un deseo de morir, fruto de desilusiones y de dolores ocultos? ¿Fue, simplemente, heroísmo? ¿O fue el gusto de servirme y el prúrito de divertir, con emociones fuertes, mi vivir tedioso? Lo ignoro; no lo sé… Pero es lo cierto que siempre que el chofer nuevo puso en movimiento el motor de mi coche; ejecutó sorprendentes ejercicios llenos de riesgos y sembró el terror en los sitios por donde metió el coche; destrozó los vidrios de infinitos comercios, derribó postes telefónicos y luminosos, hizo cisco trescientos coches del servicio público, pulverizó los esqueletos de miles de individuos, suprimiéndoles del mundo de los vivos, en oposición con sus evidentes deseos de seguir existiendo; quitó de en medio todo lo que se le puso enfrente; hendió, rompió, deshizo, destruyó; encogió mi espíritu, superexcitó mis nervios; pero me divirtió de un modo indecible, porque Melecio Volodio no fue un chofer, no; fue un «simún» rugiente. ¿Por qué este furor, este estropicio continuo? ¿Por qué, si Volodio dominó el coche como no lo dominó ningún chofer de los que tuve después?

Hice lo posible por conocer el fondo del misterio, y lo logré por fin.

-¡Melecio!- le dije, volviendo de un terrible circuito que produjo horrendos efectos destructores-. Es preciso que expliques lo que ocurre. Muchos infelices, muertos por nuestro coche, piden un desquite… ¡Que yo mire en lo profundo de tus ojos, Melecio Volodio!… Di… ¿Por qué persistes en ese feroz proceder, en ese cruel ejercicio?

Melecio inspeccionó el horizonte, medio sumido en el crepúsculo, y moderó el correr del coche. Luego hizo un gesto triste.

-No soy cruel ni feroz, señor -susurró dulcemente-. Destrozo, destruyo, y rompo, y siembro el terror… de un modo instintivo.
-¡De un modo instintivo! ¡Eres entonces un enfermo, Melecio!
-No, pero me ocurre, señor, que he sido muchísimo tiempo chofer de bomberos. Un chofer de bomberos es siempre el dueño del sitio por donde se mete. Todo el mundo le permite correr, no se le detiene; el sonido estridente e inconfundible del coche de los bomberos, de esos héroes con cinturón, es suficiente, y el chofer de bomberos corre, corre… ¡Qué vértigo divino!

Concluyó diciendo:

-Y mi defecto es que me creo que siempre voy conduciendo el coche de bomberos. Y como esto no es cierto como hoy no soy, señor, el dueño del sitio por donde me meto pues ¡pulverizo todo lo que pesco!

Y Melecio prorrumpió en sollozos.

Ron

Ron Cacique Antiguo¿Sabías por qué llamamos RON a cierta bebido alcohólica?

El ron proviene de la caña de azúcar machacada, fermentada y destilada. El alcohol obtenido se envejece en barricas de roble que le confieren su sabor característico.

En el Barbados de 1651 se le conocía como matadiablos por lo fuerte que era, pero acabó siendo conocido por su denominación inglesa: rumbullion.

El término significaba ‘gran jolgorio, gran tumulto’, de la misma familia semántica que rumble ‘retumbo, redoble, sonar, hacer ruidos’ y rumbustious ‘bullicioso, ruidoso’. Pues tal era la actividad a la que se dedicaban aquellos que abusaban de su consumo.

Con el tiempo el nombre se simplificó hasta el actual rum o ‘ron’.

Pasatiempos (16)

Reloj de arenaPero pasatiempos basados en los juegos de palabras: sinonimias, charadas, acertijos, ambigüedades… Nada, o muy poco que ver con los habituales pasatiempos de la prensa gráfica.

PRIMERO

Mezcla de palabras.
¿Puedes obtener una palabra diferente mezclando todas la letras de las dos palabras anteriores?

GRASA – TIPO
MANTO – RICO
SITOS – TUTU

SEGUNDO

Un acertijo.
¿Cuál es la mitad de dos, más uno?

TERCERO

Un enigma.
Entre Nadie y Ninguno hicieron una casa. Ninguno salió por la puerta y Nadie por la ventana. ¿Quién se quedó dentro?

CUARTO

Una adivinanza.
Cuatro hermanas somos, bajo un techo moramos,
corremos en parejas, siempre nos acosamos,
andamos cada día, nunca nos alcanzamos,
yacemos abrazadas, mas nunca nos juntamos.

QUINTO

¿Cuál es la característica común de las siguientes palabras?

dentista, testigo, sinvergüenza, artista, patriota, guía,

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