versos

Acrósticos (2)

Composición poética cuyas letras iniciales forman un vocablo o una frase.

Por extensión se aplica a cada uno de los versos de esta composición. En prosa se puede utilizar la primera letra de cada párrafo.

Con el nombre de Ana:

Amada mía,
Nada nos separará.
Ahora y por siempre.

Con café:

Caliente
Aromático
Fuerte
Espeso

Con la música:

Mientras
Universos
Sonoros
Ilusionen,
Crecerán
Alegrías.

Plegaria

PlegariaColaboración de Cristina Navia

La siguiente plegaria tiene como objetivo encontrar al hombre perfecto. Las mujeres tienen que repetirla todas las noches y confiar en lograrlo…

San Antonio, encuéntrame novio.
San Alejo, que no sea pendejo.
San Hilario, que me dé todo el salario.
San Crispín, que me haga un rapidín.
San Erasmo, que me lleve hasta el orgasmo.
San Gabriel, que me sea fiel.
San Canuto, que no sea puto.
Santo Tomás, que no quiera por atrás.
San Eleazar, que me saque a pasear.
San Judas Izcariote, que lo tenga bien grandote.
San Matías, que le guste todos los días.

Centones (2)

Son composiciones poéticas compuestas por versos de otros poemas. También se llama así a los refranes cuyo segundo hemistiquio corresponde a otro refrán.

En este último caso también reciben el nombre de perverbios (juego de palabras entre “proverbios” y “pervertidos”).

Algunos ejemplos son:

A enemigo que huye no se le miran los dientes.
A caballo regalado, puente de plata.

Hasta el cuarenta de mayo lluvias mil.
En abril no te quites el sayo.

Quien ríe el último, poco mordedor.
Perro ladrador ríe mejor.

No todo el monte tira al monte.
La cabra es orégano.

En martes todos los gatos son pardos.
De noche ni te cases ni te embarques.

No por mucho madrugar buena sombra te cobija.
Quién a buen árbol se arrima, amanece más temprano.

Transformación antinómica

Se trata de sustituir las palabras por sus antónimos (contrarios) o dar un sentido antinómico al texto, de tal manera que exprese totalmente lo contrario.

Puede ser una transformación literal…

Vejez, maldita desgracia,
ya vienes para seguir viniendo;
cuando no quiero reír, sí río,
y nunca río cuando quiero.

(de un fragmento de Canción de otoño en primavera, de Rubén Darío)
Juventud, divino tesoro,// ¡ya te vas para no volver!// Cuando quiero llorar, no lloro…// y a veces lloro sin querer.

Del salón en el centro iluminado,
de su dueño tal vez recordada,
bulliciosa y limpia de polvo
ocultábase el arpa.

(de la Rima VII, de Bécquer)
Del salón en un ángulo oscuro, // de su dueño tal vez olvidada, // silenciosa y cubierta de polvo // veíase el arpa.

… o puede ser en la idea.

Cumpleaños fatal,
que lo pases muy mal,
que te mueras muy pronto
y nos dejes en paz.

Salir por peteneras

¿Sabías por qué SALIR POR PETENERAS es decir o hacer algo fuera de lugar, sin venir a cuento?

Normalmente la intención es la de disimular la falta de razón en lo que se discute o el de despistar para que una torpeza o sandez pase inadvertida.

La petenera es un aire popular parecido a la malagueña, es uno de los cantes flamencos más populares, consistente en estrofas de cuatro versos octosílabos utilizadas en la narración de coplas, historias y romances.

Según Pancracio Celdrán, en su Diccionario de frases y dichos populares “el porqué de la expresión acaso estribe en la comparación implícita que hace quien la emplea con el adorno excesivo y el lujo de detalles en que se prodiga quien quiere desviar nuestra atención.”

Acrósticos

Etimológicamente proviene de los términos griegos akros ‘extremo’ y stikhos ‘línea, verso’.

Es una composición poética cuyas letras iniciales forman un vocablo o una frase. Por extensión se aplica a cada uno de los versos de esta composición. En prosa se puede utilizar la primera letra de cada párrafo.

Si se utilizan letras medias se llama mesóstico y si se usan la letras finales teleóstico. Si se lee en diagonal —como en una sopa de letras— de superior izquierda a inferior derecha recibe el nombre de catadiagnóstico y si se lee de inferior izquierda a superior derecha recibe el nombre de anadiagnóstico.

Un acróstico latino muy conocido del siglo IV que aparece además bajo la forma de palíndromo es : “Sator Arepo tenet  opera rotas” en la que todas las columnas son acrósticos de cada una de las palabras. El también llamado “cuadrado mágico” queda como sigue:

S A T O R
A R E P O
T E N E T
O P E R A
R O T A S

Con una traducción algo libre: “Sator opera tenet” significa “El creador sostiene el mundo”.

El ejemplo más conocido en castellano aparece en los 88 versos iniciales de la obra de Fernando de Rojas, La Celestina (publicada hacia 1500), donde puede leerse en acróstico: “El bachjller Fernando de Roias acabo la comedia de Calysto y Melyvea y fve nascjdo en la pvevla de Montalvan”. (El bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calisto y Melibea y fue nacido en la puebla de Montalbán).

Sirvan como ejemplo estos versos que son el acróstico de “Fernando”:

Fuertes más que ella, por cebo la llevan:
En las nuevas alas estaba su daño;
Razón es que aplique mi pluma este engaño
No despreciando a los que me arguyen
Así, que a mí mismo mis alas destruyen
Nublosas y flacas, nacidas de ogaño
Donde ésta gozar pensaba volando
O yo de escribir cobrar más honor,

Cristóbal Pérez de Herrera encabeza en el siglo XVIII una colección de enigmas con este acróstico autoalusivo.

Estoy de discreción rica:
Ningún necio me entendió.
Y
si el ingenio se aplica,
Gustará quien me leyó.
Mi principio significa
A cualquiera, quién soy yo.

La Biblia en verso

¿Sabías por qué calificamos como LA BIBLIA EN VERSO aquello que es pesado, farragoso o excesivo?

Hace referencia a la obra del catalán José María Carulla que versificó cuatro de los setenta y dos libros de los que consta la Biblia, cargándolos de ripios y rimas forzadísimas.

Así pues, decimos La Biblia en verso, cuando nos referimos a un proyecto de exageradas dimensiones, de grandes pretensiones y que desanima con solo pensar en su magnitud. También lo decimos de obras farragosas, recargadas, excesivamente largas y poco prácticas. Y, coloquialmente, se emplea como respuesta negativa a la petición u orden de un esfuerzo mayor en la tarea que se está realizando. ¿Que suba otro paquete más? Sí, y la Biblia en verso.

José María Carulla y Estrada (Igualada, 1839-1912) hombre laborioso y fecundo, muy católico y pésimo poeta, plagó de ripios y rimas forzadas los textos sagrados. Los publicó en la revista católico-carlista La Civilización fundada por él mismo y buscó la colocación de su magna obra en las bibliotecas oficiales frecuentando el Congreso en Madrid y enviando 200 ejemplares a León XIII.

Escritor y orador fecundísimo fue premiado con la cruz Pro ecclesia et Pontífice por su labor en pro de la Iglesia católica.

Pero fue tema de tertulia donde se reunía gente de buen humor y fue blanco de las chanzas y burlas de los críticos y escritores. Hasta el punto de citar su obra como modelo de pesadez.

Los cuatro libros —pertenecientes al Antiguo Testamento— versificados fueron: El Génesis, El Éxodo, El libro de Tobías y El libro de Judit.

Parece ser que no tenía miramientos a la hora de hacer rimas. Si Jacob estaba en Mesopotamia, resulta que estaba sin infamia; o si el patriarca viajaba solo, pues lo hacía sin dolo.

Como resultado se obtenían rimas como las siguientes:

Jeroboam, potente
engendró a Eliécer alegremente.

Con traje de tertulia
salió Judit del pueblo de Betulia.

Todo aquél inclemente
que ojeriza tomara aborrecible
a su hermano excelente
merecerá insufrible
que le condene el juez a pena horrible.

En referencia a Caín el antecedente y sobre el episodio de las lentejas el siguiente. (perdón por la rima, me dejé llevar)

Coció este preferido
un potaje, y habiendo luego hablado
el hermano rendido,
le dijo con agrado:
“El manjar rojo dame que has guisado”
.

Ahora veamos como resolvió Carulla la descripción de Esaú y Jacob, que Abraham murió a los ciento setenta y cinco años y que Rebeca tuvo un hijo a los cuarenta.

Diestro se hizo en la caza
el primero, y cuidaba las haciendas
con excelente traza;
vivió Jacob en tiendas
y evitaba sencillo las contiendas.

Los días de su vida
fueran ciento setenta y cinco años;
y con gloria obtenida,
sin pérfidos amaños
murió no conociendo desengaños.

A los años cuarenta
a Rebeca tomó, de Batuel hija,
que ciertamente afrenta
causábale prolija
por prole no obtener que regocija.
Al Dios Omnipotente
suplicó, por estéril ser su esposa,
y el Señor fue clemente…

Y para finalizar —y no merecer el calificativo cuyo estudio nos atañe— decir que el manuscrito original se conserva en el museo granadino de la Abadía del Sacromonte y que José Carulla era considerado como una excelente persona por sus contemporáneos.

Centones

Un centón es una composición poética —elaborada con versos o fragmentos de versos— de poemas ya existentes, de tal manera que el poema resultante tiene un sentido o significado diferente de los poemas originales de donde fueron extraídos los versos.

Se deben utilizar los versos enteros o la mitad de ellos (hemistiquio) y siempre se debe citar los poemas y autores utilizados para su confección. La gracia del juego es que, aunque algunos versos puedan ser más o menos conocidos, el significado del poema no se resienta, que sea coherente y no se encuentra nada “fuera de lugar”.

En realidad realizar un centón de calidad tiene más de arte que de mecánica. Se han de ensamblar las piezas del con gracia para que el resultado merezca la pena.

A continuación un ejemplo bastante burdo, pero que servirá para ilustrar el concepto.

¿Qué es poesía?
viento en popa a toda vela.
¿Y tú me lo preguntas?
Un velero bergantín.

Fuente: La canción del pirata. Espronceda
Rima. G.A. Bécquer.

También tienen consideración de centones los refranes alterados. No aquellos “falsos refranes” a los que cambiamos su segundo hemistiquio con fines cómicos, sino aquellos a los que sustituimos su segundo hemistiquio por el de algún otro refrán. Reciben también el nombre de perverbios (juego de palabras entre “proverbios” y “pervertidos”).

A quien madruga mona se queda.
Aunque la mona se vista de seda, Dios le ayuda.

El mandarín y el linimento

MandarínColaboración de Luis Garrido

Un poema con mucha guasa y buena rima.

Un Mandarín de Pekín
que residía en Cantón
y no tocaba el violín
porque tocaba el violón
decía con presunción
y con cierto retintín
que de confín a confín
de toda aquella nación
del gorro hasta el escarpín
era rico y trapalón.
Tenía aquel Mandarín
un precioso palanquín
un caballo percherón
un kimono de etamín
y un pañuelo de crespón.
Tenía un vasto salón
un agradable jardín
y también un batintín
que sonaba haciendo ¡pon!
Un puñal, un espadín,
un alfanje, un mosquetón
y un surtido botiquín
con “Mejoral” y algodón.
Pero el pobre Mandarín
abrigaba una ilusión
ver crecer el cabello o crin
a un estupendo melón.
Con paciencia y discreción
exprimía su magín
y bañaba aquel melón
con un líquido o loción
que se trajo de Nanking.
Más el melón malandrín
ablución tras ablución
resistía aquel trajín
y se quedaba pelón.
El Mandarín bermellón
rojo, encarnado, carmín,
se tomaba un berrenchín
e insistía con tesón
hasta que un día por fin
el paciente Mandarín
que residía en Cantón
se pudo dar el postín
de ver con pelo al melón
porque con circunspección
fue y le puso un peluquín.

MORALEJA

Muchas veces el tesón
no nos conduce a buen fin
y lo mismo que el melón
que tenía el Mandarín
si está calvo don Ramón
don Felipe o don Fermín
da igual que se dé almidón
o se frote con fruición
la cabeza con hollín,
con un paño, un calcetín,
un abrigo de visón,
un lápiz o el boletín
oficial de la nación.

Soneto

Un soneto de Francisco de Quevedo. Una putada de soneto.

Puto
es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto
es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas
llámame a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado,

si
de otras tales putas me pagare;
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.