¿Sabías por qué DAR CUARTEL significa dar descanso, admitir plática o negociación?
Se dice guerra sin cuartel de la lucha a muerte, en la que no se hacen prisioneros sino que se matan a todos los vencidos.
Aquellos que se encontraban en el bando en trance de rendirse preguntaban: ¿hay cuartel?, para saber si les interesaba rendirse o seguir luchando hasta morir.
Cuartel es, pues, un término de la milicia que se aplica al buen trato que los vencedores ofrecen a los vencidos cuando éstos rinden las armas.
La expresión se ha extendiodo a otros ámbitos, significando la piedad, cese de confrontación o facilidad que se ofrece al que se rinde o cede en cualquier materia.
¿Sabías por qué QUEMAR LAS NAVES es privarse de la posibilidad de retroceder?
La locución se utiliza para expresar que se realiza una acción que hace que resulte imposible echarnos atrás, que no nos sea posible retroceder.
Lleva implícita un matiz de riesgo o heroicidad, en el sentido de que no hay solución intermedia: o se corona el éxito o se fracasa.
Se dice por alusión a un rasgo heroico de Hernán Cortés que nos cuenta la historia. Se dice que quemó las naves para cortar toda posibilidad de retirada y así obligar a las tropas a luchar a la desesperada, ya que en la victoria les iba la vida.
Los cronistas adornaron el gesto de Hernán Cortés para igualarlo a antiguas gestas clásicas, como las de Agatocles en lucha contra Cartago que quemó las naves como ofrenda a los dioses para asegurarse la victoria y arengar a sus hombres o la de Juliano el Apóstata que incendió su propia flota en su campaña contra Persia para eliminar toda posibilidad de huida.
En realidad Hernán Cortés barrenó las naves y lo hizo para impedir toda comunicación con Cuba, gobernada por diego Velázquez en aquellos días.

¿Sabías por qué llamamos TORPEDO a una máquina de guerra marina provista de una carga explosiva?
Un proyectil que tiene por objeto echar a pique al buque que choca con él o que se coloca dentro de su radio de acción.
El término se adoptó de un pez conocido con el nombre de torpedo. Un pez de cuerpo deprimido y discoidal que posee, bajo la piel del vientre, un par de órganos musculosos que producen corrientes eléctricas bastante intensas con las que paraliza a sus presas.
El pez, a su vez, obtuvo su nombre del término latino torpedo, ‘rigidez, envaramiento, entumecimiento’ y de torpere, ‘estar aterido, rígido, inmóvil, paralizado’.
¿Sabías por qué decimos MÁS SE PERDIÓ EN CUBA para quitar dramatismo a una pérdida?
Es una expresión abreviada de Más se perdió en Cuba, y volvieron cantando.
Se quita dramatismo a una pérdida o menoscabo, se relativiza un daño o quebranto, al compararlo con uno de grandes dimensiones: lo mucho que se perdió en la guerra de Cuba (1868-1898), en la que España perdió sus colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, cuando la flota norteamericana puso a prueba la endeblez de la marina de guerra española, que fue derrotada en desigual combate por los estadounidenses en su enfrentamiento por la isla de Cuba.
Esa pérdida supuso para España la liquidación de su imperio colonial.
¿Sabías por qué decimos QUEDARSE TAN CAMPANTE, para expresar que alguien se mantiene muy tranquilo como si no sucediera nada peligroso?
La locución se utiliza cuando alquien permanece sosegado y tranquilo, como si nada hubiera sucedido, tras un incidente que podría haber acarreado problemas. También cuando alguien actúa con calma ante una situación peligrosa de la que escapa indemne.
Encontramos el origen en el verbo campar, con el significado en desuso de ‘acampar’ y otro vigente de ‘sobresalir’ y su cruce semántico con campear, ‘salir al campo’.
Así campea el ganado cuando sale a pacer, los animales salvajes cuando salen de sus guaridas a la busca de caza y los hombres cuando salen a combatir a campo abierto con el resto de soldades del ejército.
Para el tema a tratar nos interesa ésta última acepción: la militar.
Así pues campante se refiere a quien campa o campea tranquilamente por el campo de batalla sin sufrir daño o sin preocuparse del enemigo, precisamente porque sobresale, porque aventaja a otros al ser más diestro en la lucha. Al que se ve envuelto en la más dura de las batallas y sale de ella ileso, como si nada hubiera sucedido.
Otro término con idéntica etimología y significado, pero más antiguo, es campeador ‘guerrero que sobresale con acciones señaladas’.
Y otro, de uso más corriente, es campeón ‘paladín que combate en defensa de otro en el campo de batalla’.
¿Sabías por qué llamamos VIP a una persona famosa?
El término VIP es un acrónimo formado por las siglas de very important person, ‘persona muy importante’ en inglés, y apareció por primera vez en novela Water on the Brain, escrita por el inglés Compton Mackenzie en 1933.
Pero se popularizó a partir del uso práctico que del mismo hizo un oficial de la fuerza aérea inglesa que, siendo responsable del traslado por avión de personalidades a Oriente Próximo durante la 2ª Guerra Mundial, utilizó el acrónimo para preservar la ocupación y el rango de los pasajeros. Garantizando así su anonimato.
¿Sabías por qué SER DE LA MISMA QUINTA dos personas es haber nacido en el mismo año?
La expresión tiene su origen en la orden de reclutamiento forzoso dictada en diciembre de 1752 1705 por Felipe V (1683-1746).
Con esta orden se pretendía acabar con los privilegios de las clases más favorecidas a la hora de incorporarse a filas para realizar el servicio militar. Para ello se tomaba como base el censo de cada localidad del que se extraían los mozos reclutables, se realizaba un sorteo para decidir por qué mozo se empezaba a contar, y se agrupaban en grupos de a cinco. El último mozo de cada uno de estos grupos debía incorporarse forzosamente a filas.
Por ello se llama quintos a los mozos desde su sorteo hasta la incorporación al servicio. Se dice entrar en quintas por cumplir la edad necesaria para entrar en sorteo. Y ser de la misma quinta por entrar en el mismo sorteo al haber nacido en el mismo año.
¿Sabías por qué llamamos LUSTRO al conjunto de cinco años?
El sustantivo tiene su origen en el término latino lustrum.
Servio Tulio ordenó en el siglo VI a. de C. que cada cinco años se realizara un censo para saber con qué efectivos se contaba para la defensa de Roma. Para ello se reunía a la población y se realizaba la contabilización además de otros actos públicos, entre los que destacaba el lustrum.
El lustrum era una ceremonia que consistía en rociar con agua las cabezas de la gente para purificar sus pecados y en ofrecer sacrificios a los dioses. Y tal fue la importancia que adquirió con el tiempo que llegó a sustituir al propio censo y se llegó a llamar lustro al quinquenio o periodo de cinco años.
¿Sabias por qué ESTAR TENIENTE es hacerse el sordo o estarlo de verdad?
Aunque actualmente se dice que está teniente el que no oye, en el origen se aplicaba la expresión al que no quería oír.
La expresión es de origen militar y se aplica a aquél que opta por hacerse el sordo frente a las demandas ajenas o que afirma no haber entendido bien lo que se le pedía.
Ocurre que los suboficiales y los oficiales de baja graduación —los tenientes, por antonomasia— son los encargados del trato con la tropa en los cuarteles y, por lo tanto, los encargados de recibir sus reclamaciones, peticiones de permisos o favores, planteamiento de problemas, quejas…
El teniente, nada interesado en todo este discurso, oye pero no escucha, simplemente cumple con la obligación de atender a la tropa, pero luego hace caso omiso de todo lo oído pues no ha puesto la menor atención al discurso del soldado.
Por ello está teniente no quien es sordo, sino quien se lo hace. Aunque se aplique la expresión indistintamente a uno y otro caso.
¿Sabías por qué decimos DE PERDIDOS AL RÍO cuando estamos decididos a terminar algo peligroso?
Esta locución se usa para expresar que, una vez comenzado algo, hay que terminarlo pese a la peligrosidad del asunto o las consecuencias que se puedan derivar de él.
Ocurre que desde antiguo era habitual que muchas batallas se celebraran cerca de los ríos, pues los pueblos o ciudades se solían fundar en las cercanías de uno.
Así, cuando algún ejército ponía sitio a alguna ciudad —que solía estar enclavada en una zona alta para una mejor defensa— la sangre de los muertos y heridos corría pendiente abajo hasta alcanzar el agua y teñirla de rojo. Incluso muchos de los cuerpos se precipitaban hacia las aguas, que los arrastraban corriente abajo.
Así que el río era el fatal final que le esperaba a muchos de los combatientes, enfrascados en una tarea peligrosa que había que seguir hasta el final: vencer o morir.