equívocos

Chistes (35)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos… O no.

 

Un amigo a otro.
-Mi suegra me trata como a Dios.
-¿Y eso?
-Pues… sabe que existo, pero no me puede ver.

Un borracho le envia un SMS a su esposa.
-Amor, llego en 30 minutos… Si no he llegado vuelve a leer el mensaje.

Una señora a otra.
-No puedo comer carne.
-¿Tensión alta?
-No, pensión baja.

El profesor a un alumno.
-Estás expulsado del equipo de paracaidismo.
-¿Por qué?
-Porque no me caes bien.

Una amiga a otra:
-Después de cuatro años mi novio por fin me ha hablado de matrimonio.
-Y qué te dijo?
-Que está casado y tiene dos hijos

Un amigo a otro.
-Hoy al salir del trabajo he atropellado a un unicornio.
-¡No me lo puedo creer! ¿Tienes trabajo?

-Hola, me llamo Oportunidad.
-¿Cómo dices?
-Lo siento, las oportunidades solo se presentan una vez.

Una amiga a otra.
-Mi hijo está yendo a clases de natación.
-¿Ah, si? ¿y que tal lo hace?
-Pues por ahora nada mal.

-Doctor, ¿tiene pastillas para la baja autoestima?
-Si, por supuesto, aquí las tiene.
-Pensándolo mejor… es igual… no me las merezco…

En una zapatería.
-Hola, quería unos zapatos.
-¿Qué pie usa?
-Pues… normalmente los dos…

Un amigo a otro.
-¿Cómo va tu vida sexual?
-Como la cocacola.
-¿Y como es eso?
-Primero normal, luego light y ahora zero.

Un hermano a otro.
La abuela tuvo un infarto, y le tuvieron que revisar el corazón…
-¿Y latía?
-La tía no sé… ¡yo te estoy hablando de la abuela!

En un control de carretera paran a un borracho y le dice un policia:
-Enséñeme el seguro del coche, por favor.
Y el borracho le contesta:
-Pues mire, es éste, si lo subes la puerta esta abierta y si lo bajas cerrada.

Chistes (34)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos. O no.

-Mamá, Juanito me ha tirado un trozo de carne.
-!Juanito!, o te estas quieto o te quito la lepra a hostias.

Un amigo a otro.
-¿Qué te pasa que pareces tan triste?
-Es que casi atropello a mi suegra.
-¿Qué pasó? ¿Te falló el freno?
-No, el acelerador.

En el médico.
-Doctor, doctor, tengo un caso agudo de herpes, gonorrea, cólera y sifilis.
-No se preocupe, lo ingresaremos en un cuarto privado y lo pondremos a la dieta de la pizza.
-¿Pizza? ¿Y eso me curará?
-No, pero es que es lo único que pasa por debajo de la puerta.

-¿Te he contado el chiste de estadísticas?
-Probablemente…

En una entrevista de trabajo.
-Para este cargo queremos a alguien que sea responsable.
-Entonces soy la persona indicada para el puesto.
-¿Por qué lo dice?
-Porque en todos mis trabajos anteriores, cuando algo salía mal, yo era el responsable.

-Un amigo a otro.
-Estoy preocupado. Mi pareja ha engordado muchísimo y la encuentro fea, sin atractivo.
-Pues convéncela para que camine 5 kilómetros por la mañana y otros 5 kilómetros por la tarde.
-¿Y adelgazará?
-Pues no sé, pero en una semana estará a 70 kilómetros de tu casa.

En el médico.
-Doctor, doctor, tengo un hueso afuera.
-Pues hágalo pasar

En la intimidad.
-Manolo, ¿ya?
-¡Haber estado mas atenta!

Chistes (33)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos. O no.

Como los que vienen a continuación.

Un hombre que trabajaba en una fábrica de conservas le confesó a su mujer que estaba poseído por una terrible obsesión: Introducir su pene en la cortadora de pepinos.
Espantada, la esposa le sugirió que consultara con un psicólogo. El marido prometió que lo pensaría, pero todos los días le repetía a su esposa la misma historia, hasta que ella, harta, un día le dijo:
-¡Pues mételo y no me fastidies más! Es tu problema.
Días después, el marido llegó cabizbajo, pálido y profundamente abatido.
-¿Qué pasó, querido? -Le preguntó la mujer.
-¿Te acuerdas de mi obsesión por meter el pene en la cortadora de pepinos?
-¡Oh, no! -Gritó la mujer- ¡Dime que no lo hiciste!
-¡Sí, sí lo hice, lo hice!…
-¡Oh, por Dios! Y… ¿Qué pasó?
-¡Me despidieron! -Respondió el marido.
-Pero… y… eh… ¿Qué pasó con la cortadora de pepinos, te hizo daño?
-No, no… ¡También a ella la despidieron!

Un borracho va dando tumbos por la calle a las tres de la mañana cuando lo detiene un policía.
-¿Dónde va Vd. en este estado a estas horas?
El tipo, bien cargado, le responde:
-Voy a una conferencia sobre el abuso del alcohol y sus efectos letales en el organismo, el mal ejemplo para los hijos y las consecuencias nefastas para la familia, el problema que causa en la economía familiar y la irresponsabilidad absoluta de un padre… y bla, bla, bla…
El policía lo mira incrédulo y le dice:
-¿En serio? ¿Y quién va a dar esa conferencia a estas horas?
-Quién va a ser, carajo… ¡mi mujer cuando llegue a casa!

En el confesionario:
-Padre, el otro día hice el amor con mi novia en el hueco de detrás del confesionario de enfrente, entre las columnas, que no se ve mucho… ¿eso es pecado?
-Pecado no sé, ¡pero el sitio es cojonudo!

En el médico.
-Doctor, hice lo que me recomendaste para los ardores de estómago… y ahora, tengo ladillas.
-¡Te dije, sal de FRUTAS!… ¡de FRUTAS!

Chistes (32)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos.

Como los que vienen a continuación.

En una entrevista de trabajo.
-Un curriculum impresionante. Dice Vd. que habla perfectamente inglés.
-Sí, fui a un colegio bilingüe.
-Y francés.
-Sí, mi madre era francesa.
-Y alemán.
-Mi padre nació en Berlín.
-También italiano.
-Trabajé en Italia un par de años.
-¿Y chino?
-Tuve una novia china.
-Muy bien, queda Vd. contratado. Colamente una curiosidad, ¿conociendo tantos idiomas, Vd. en qué piensa?
-En sexo, como todo el mundo.

En una panadería:
-¿Me puede dar dos funcionarios?
-A ver… le he dicho miles de veces que no se llaman funcionarios… se llaman “BA GUE TES”.

-Papá, ¿qué hay entre las piernas de mamá?
-El paraíso.
-¿Y entre las tuyas?
-La llave del paraíso…
-Pues cambia la llave, que el vecino tiene copia.

En el colegio.
-A ver… Napoleón murió en…
-Fermo.

-¿Qué te parece la gelatina?
-Pues no sé que decir. Conozco la i latina, la y griega, pero la g latina no la conozco.

-Abuelo, ¿tú todavía tienes sexo con la abuela?
-Sí, pero sólo sexo oral.
-¿Qué es sexo oral, abuelo?
-Yo le digo a tu abuela “jódete” y ella me responde “vete a tomar por culo”.

Primer día de escuela en España. La profesora pasa lista.
La profesora, pasa lista:
-Mustafá El-Ekhseri.
-Presente.
-Achmed El-Cabul.
-Presente.
-Kadijha Ben-Gasir.
-Presente.
-Mohammed Ahmad.
-Presente.
-Albertomar Tindi-Ez.
Nadie contesta.
-Albertomar Tindi-Ez.
Nadie contesta.
Por última vez: Albertomar Tindi-Ez.
Un chico y dice:
-Debo ser yo profesora, pero se pronuncia “Alberto Martín Diez”.

Dos amigos se encuentran.
-¿Qué tal te va en tu matrimonio?
-Fatal. Mi mujer se pasa todas las noches de bar en bar.
-¿Le va la bebida?
-No, que no deja de buscarme, la muy…

Una mujer celosa le pregunta al marido.
-¿Con cuántas mujeres has dormido?
-Contigo solamente mi vida.
-¿Estás seguro?
-Sí, con las otras no me da sueño.

-Papá ¿alguna vez te enamoraste de una profesora?
-Sí hijo, de la de la guardería.
-¡Oh, que bonito! ¿Y qué pasó?
-Que tu mamá se cabreó y te cambió de guardería.

En el gimnasio.
Un hombre de 65 años le pregunta al entrenador personal.
-¿Qué máquina debo usar para impresionar a una chica de 25 años?
El entrenador lo mira de arriba a abajo y le dice.
-Pruebe con el cajero automático.

Chistes (31)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos.

Como los que vienen a continuación.

-¿Cuál es el vino mas amargo?
-Vino mi suegra.

-¿Por qué la esposa de Hulk lo dejó?
-Porque ella quería un hombre más maduro.

-¿Por qué los funcionarios son ateos?
-Porque no creen que después haya una vida mejor.

Un niño de tres años observaba su pilila mientras su mamá le bañaba. Y le preguntó:
-Mami, ¿es este mi cerebro?
-Todavía no -respondió la madre.

Había una persona que cada vez que se comía un yogur, lo tiraba al llegar a la mitad.
-¿Por qué haces eso? -le preguntó un amigo.
-Porque en la tapa pone “Consumir preferentemente antes de: ver el fondo del envase”.

Están un campesino y su hijo en el campo y aparece un turista con un mapa en la mano.
-Do you speak english? -pregunta.
-No entiendo. -responde el campesino.
-Parlez vous français? -insiste.
-No sé qué dice. -contesta el campesino.
-Parla italiano?
-Sigo sin entender.
-Sprechen Sie Deustch?
-No me entero de nada.
Desalentado, el turista se va sin haber podido preguntar sobre la ruta.
-¡Qué suerte tiene ese hombre de hablar tantos idiomas! -dice el hijo.
-¿Suerte? Para lo que le ha servido…

-Oye, ¿qué es peor, la ignorancia o el desinterés?
-Ni lo sé, ni me importa.

-¿Conoces el castigo para la bigamia?
-Tener dos suegras.

En el colegio, en un clase sobre seguridad aérea, pregunta la maestra.
-Si estás en un avión y éste se prende fuego… ¿por dónde sales?
-Pues… ¡por el telediario!

-Qué perro más bonito tiene usted, ¿de qué raza es?
-Es un perro policía.
-Pues no lo parece.
-Es que es de la policía secreta.

Estaba un hombre viendo la televisión y llega su esposa y le empieza a contar lo que ha hecho en el día. El marido le dice:
-Sabes mi amor, cuando oigo tu voz me recuerda el mar.
-¿Por qué mi voz te recuerda el mar? -pregunta emocionada la esposa.
-Porque tu voz me marea.

Un amigo a otro.
-¿Cuántos cornudos te parece que viven en esta calle sin contarte a ti?
-¡Cómo sin contarme a mí! ¡Esto es un insulto!
-Bueno, no te enfades. Vamos, contándote a ti… ¿cuántos te parece que hay?

En el baile.
-Me pareces la chica más guapa del baile.
-¿Sí? Pues yo no puedo decir lo mismo de ti.
-Claro que sí. Haz como yo: miente.

Chistes (30)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos.

Un amigo a otro.
-Mi mujer es un objeto sexual.
-¿Ah sí? ¿Y eso por qué?
-Porque cada vez que me apetece hacer el amor, ella objeta algo.

-Éste sí que es un cantante de primera fila.
-Estoy de acuerdo. En la segunda fila no se le oye.

Un amigo a otro.
-Me gustaría que el culo de mi mujer midiera un metro de diámetro.
-¡Hala! ¿Para qué tan grande?
-¿Cómo que tan grande? Es que le mide dos.

En el restaurante.
-¡Camarero, ya le he pedido cien veces un vaso de agua!
-Si, ahora mismo: ¡Cien vasos de agua para el señor!

Un amigo a otro.
-Ayer me encontré un maletín con un millón de euros.
-¿Y lo devolviste?
-Claro, ¿para qué quiero yo un maletín?

-Tengo una mujer que me quita el sueño.
-¿Te has vuelto a enamorar?
-No, la mía, que ronca una barbaridad.

En la farmacia.
-Hola, ¿me da un condón?
-Oiga, por favor, que hay aquí dos señoras. ¿Es que no tiene educación?
-Perdone, tiene usted razón, entonces deme tres.

-¿De qué te quejas? ¿No decías que te gustaban llenitas?
-Sí, pero no de granos.

Signos de puntuación (8)

Cuál es una palabra de 4 letras que tiene 3 aunque se escribe con 6 mientras tiene 8 raramente consta de 9 y nunca se escribe con 5

¿Qué ocurre aquí? ¿Un acertijo? ¿Un enigma?… Ciertamente irresoluble.

Mucho más fácil: faltan los signos de puntuación. Y su ausencia hace que no podamos entender la frase.

Pero nada más fácil que colocarlos correctamente para que ésta tenga sentido. Veamos:

“Cuál” es una palabra de 4 letras, “que” tiene 3, “aunque” se escribe con 6, “mientras” tiene 8, “raramente” consta de 9 y “nunca” se escribe con 5.

Chistes (29)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos.

El juez interrogando a un testigo:
-¿Practica usted la prostitución?
-No, señor juez… la practiqué hace mucho tiempo, ahora la ejerzo.

-Cariño, tengo dos noticias. Una buena y otra mala.
-¿Cuál es la buena?
-Que he dejado las drogas.
-¿Y la mala?
-Que no recuerdo dónde.

-Pero señora… ¿por qué se quiere divorciar?
-Mi marido me trata como a un perro.
-¿Le pega, la maltrata?
-No, ¡Quiere que le sea fiel!

El marido a la mujer (o la mujer al marido)
-Cariño, anoche cuando soñabas me insultabas.
-¿Y quién te ha dicho que estaba soñando?

Dos presos se encuentran en el patio de la cárcel y uno de ellos está enojadísimo.
Al verlo, su compañero le pregunta:
-¿Que te pasa?
-¡Estoy indignado! ¡Me echaron 40 años, y sólo tengo 25!

-¿Sabes que el otro día se cayó un hombre por el balcón y ahora está en el cielo?
-¡Qué manera de rebotar!

-¿Tu abuela es mecánico?
-No.
-¿Entonces que hace debajo del autobús?

-Mamá, mamá… ¡el hermanito se hizo mierda!
-Se dice que se hizo popó.
-No, ¡se hizo mierda! ¡Se cayó por la ventana!

-Papá, papá, cuando sea grande quero ser puto.
-¿Cómo que quieres ser puto? Le suelta un par de hostias.
El nene llorando dice:
-Beno, pero si no soy puto… ¿puedo ser Mickey?

-¿Qué tal tu viaje por Italia?
-Muy bien, estuve en Roma, en Milán, en Temeo.
-¿Temeo? Nunca había oído hablar de esa ciudad?
-Pues es muy conocida.
-¿Estás seguro de que se llama Temeo?
-¡Ah no! perdona, era Torino.

-Mamááááá, mamáááááá… ¿por quéééé papáááááá matóóóóó al preeegoneroooooo.

Ambigüedad (6)

¿Quién no ha visto un anuncio fatalmente redactado? Al final se pide o se ofrece aquello que no se quería pedir u ofrecer.

La ausencia de faltas morfosintácticas y una buena puntuación evitarían los equívocos que estos anuncios provocan.

Veamos unos ejemplos de anuncios ambiguos:

Llegaron los magníficos cinturones para hombres de cuero.
(¿Y cuando llegan para los de carne y hueso?)

Por error anunciamos la muerte de la Sra. Farfán. Hoy informamos que goza de buena salud. Lo sentimos mucho.
(Éste se ha cubierto de gloria. A ver cómo lo arreglas.)

Se necesita joven para trabajo de medio tiempo en acuario. Se ofrece alojamiento.
(¿En el agua?)

Se venden legumbres, alpargatas, naranjas, machetes, limones, insecticidas y otros comestibles.
(¡Vaya apetito el tuyo!)

Con gusto le cambiamos todo artículo defectuoso por otro de igual calidad.
(Pero… ¿no te das cuenta que si lo cambias por otro igual de defectuoso no arreglas nada?)

Se alquilan habitaciones para señoritas solteras de diferentes precios.
(Será rufián…)

Vendemos ropa usada para señoras en buen estado.
(¿Embarazadas? ¿con poco uso? ¿a qué te refieres?)

En un hospital: Visitas de 2 a 7. Sólo se admitirán dos personas por cama y máximo 30 minutos.
(¿Es un hospital? ¿seguro? parece un anuncio del de las señoritas de diferentes precios)

Aproveche esta oferta que se hace una sola vez en la vida y que hoy repetimos por petición del público.
(Pero si la repites… bah, déjalo)

El capitán dijo…

El capitán dijo...Hay una serie de chistes clásicos (por no decir viejos) con cierta gracia (por no decir malos) que se basan en la malinterpretación de las órdenes recibidas.

Comoquiera que se basan en el calambur, en el equívoco, en la personalización y en la ambigüedad, tienen su lugar aquí.

Veamos algunos de ellos:

El capitán dijo…
… ¡abordar el barco!
Y el barco quedó precioso.

El capitán dijo…
… ¡todo el mundo a los botes!
Y el barco se quedó sin mermelada.

El capitán dijo…
… ¡40 grados a babor!
Y Babor sufrió quemaduras.

El capitán dijo…
… ¡tirarse al mar!
Y la mar quedó preñada.

El capitán dijo…
… ¡fuego a discreción!
Y Discreción cayó fulminado.

El capitán dijo…
… ¡suban las velas!
Y en la bodega se quedaron a oscuras.

El capitán dijo…
… ¡todos al cuarto de máquinas!
Y Máquinas tuvo que dormir en el pasillo.

El capitán dijo…
   … ¡suban a bordo!  
Y Bordo no se pudo quedar en tierra.

El capitán dijo…
   … ¡giren a estribor!  
Y Estribor quedó patas arriba.

El capitán dijo…
… ¡suelten amarras!
Y Marras salió y se los comió a todos.