canto

Compuesto explosivo

ladygaga

Puede que no sea real, pero si alguien lo consigue sintetizar seguro que obtiene un producto efervescente, electrizante y altamente explosivo.

Seguro, vamos.

Rita la cantaora

Rita la cantaora¿Sabías por qué decimos que ESTO LO VA A HACER RITA LA CANTAORA cuando se habla de algo que nadie sabe o quiere hacer?

La expresión también se formula como que lo haga Rita la cantaora, eso lo hará Rita la cantarora o similares.

Como Rita la cantaora era conocida Rita Giménez García, cantaora de flamenco nacida en Jerez en 1859, y fallecida en plena Guerra Civil, en Zorita del Maestrazgo (Castellón) en 1937, a los 78 años de edad.

Se la conoció popularmente por sus actuaciones en los cafés cantantes de la época, que eran locales donde se ofrecían pequeños espectáculos de flamenco a los clientes que consumían allí sus bebidas.

Parece ser que debido a su genio alegre y su facilidad para arrancarse un baile o un cante cada vez que un espectador se lo pedía, por su disposición a complacer a su público, se acuñó esta famosa frase.

Cantar el alirón

¿Sabías por qué CANTAR EL ALIRÓN es triunfar, declararse campeón en alguna competición deportiva?

El Alirón es el título de una canción estrenada en 1913 por la cupletista Marietina en el Teatro Romea de Madrid.

Este famoso cuplé con música de Gaspar de Aquino y con letra de Álvaro Retana, decía:

En Madrid está de moda
la canción del Alirón,
y no hay nadie en los Madriles
que no sepa esta canción,
pues las niñas ya no entregan
a un galán su corazón
si no sabe enamorarlas
entonando el Alirón.
¡Alirón! ¡Alirón! ¡Pon, pon, pon, pon!

Este estribillo era cantado por el público con tanto afán, que otras cupletistas lo incorporaron a su repertorio.

Cuando Teresita Zazá estrenó en Bilbao, el Athlétic de Bilbao estaba a punto de proclamarse campeón de liga, por lo que el público rectificó espontáneamente el estribillo, gritando: “¡Alirón! ¡Alirón! ¡El Athlétic, campeón!”

Con el tiempo, el estribillo pasó a ser sinónimo de hazaña deportiva para cualquier equipo.

Coplas populares (2)

Las coplas son estrofas de cuatro versos, que riman en asonante el segundo con el cuarto. Una sencilla composición que ha resultado muy popular.

En las fiestas, en las rondas, en las celebraciones… cualquier lugar y momento es bueno para cantarlas. Y son infinidad, como resaltan las siguientes:

Aunque estuviera cantando
un año de trece meses,
no volvería a cantar
el mismo cantar dos veces.

A cantar me ganarás
pero no a saber cantares;
porque tengo yo en mi casa
un libro de memoriales.

De cantares y coplas
tengo yo un arca,
y cuando quiero cantares
alzo la tapa.

A continuación algunas de estas tradicionales e irreverentes coplas, referidas en esta ocasión a la curia:

Con los curas a oscuras
nunca te quedes,
que aunque llevan faldas
no son mujeres.

El cura de mi lugar
tiene catorce pelotas,
doce para divertirse,
y dos para las devotas.

Señor cura, me voy fuera,
mi mujer es muy miedosa,
baje usted a dormir con ella
no le pase alguna cosa.

Si los curas comieran
chinas del río,
no estarían tan gordos
los tíos jodios.

¿Qué es aquello que deslumbra
en lo alto del castillo?
Son los cojones del cura
que les va sacando brillo.

Los curas y taberneros
son de la misma opinión:
cuantos más bautizos hagan
más dinero pa el cajón.

El día que yo me case,
quiera Dios que no aparezcan,
ni el cura, ni el sacristán,
ni las llaves de la iglesia.

Me dijiste que era un gato
lo que había en tu ventana.
En mi vida he visto yo
gato negro y con sotana.

El señorito y el guardia,
el cura y el sacristan,
son los cuatro personajes
que viven sin trabajar

En la torre de la Iglesia
hay un nido de jilgueros
y el señor cura me ha dicho
que no le toque los huevos.

Coplas populares

Las coplas son estrofas de cuatro versos, que riman en asonante el segundo con el cuarto. Una sencilla composición que ha resultado muy popular.

En las fiestas, en las rondas, en las celebraciones… cualquier lugar y momento es bueno para cantarlas. Y son infinidad, como resaltan las siguientes:

Aunque estuviera cantando
un año de trece meses,
no volvería a cantar
el mismo cantar dos veces.

A cantar me ganarás
pero no a saber cantares;
porque tengo yo en mi casa
un libro de memoriales.

De cantares y coplas
tengo yo un arca,
y cuando quiero cantares
alzo la tapa.

A continuación algunas de estas tradicionales coplas, referidas en esta ocasión a las rondas:

A la puerta hemos llegado
con intención de cantar:
si no quieres que cantemos
nos volveremos atrás.

La madre que te parió
debería parir otra;
la una para el que canta,
la otra para el que toca.

Mientras rondan mis amigos
yo golpeo la ventana,
voy a meterme contigo
que estás solita en la cama.

Canta, compañero, canta,
canta bien y canta fuerte;
que la cama de esta dama
está en hondo y no lo siente.

Este majo que ha cantado
habrá dormido con ella,
para saber que está en hondo
la cama de esa doncella.

El que canta a tu ventana
no canta por interés,
que canta por un amigo
que no está de mi a tres pies.

El hueco de una guitarra
me sirve de calabozo,
y tus ojos de cadenas,
morena si no te gozo.

Bien sé que estás en la cama,
bien sé que dormida no,
bien sé que estarás diciendo:
ése que canta es mi amor.

Todos los que cantan bien
se acercan a tu ventana,
y yo como canto mal
me acerco de mala gana.

Todas las noches oscuras
son buenas para rondar,
porque a los enamorados
les gusta la oscuridad.

Error de traducción

¿El famoso gato triste y azul?

Siempre me llamó la atención la letra de la canción Un gato en la oscuridad que cantaba Roberto Carlos allá por los 70. Cuando decía aquello de “el gato que está triste y azul…”

¿Un gato triste? Vale, pero… ¿azul?

Más tarde descubrí que el blue inglés tiene otra traducción —aparte de la obvia del color— que casa mejor con el resto de la letra, y que es ‘deprimido, melancólico’, en un sentido similar al del género musical del blues. Así que el gato estaba triste y melancólico. Los traductores habían cometido un error, pues en castellano el color azul no tiene esa connotación. Y nosotros cantándole al imposible gato azul.

Pero ahora he descubierto que el cantate brasileño Roberto Carlos comenzó su carrera artística en Italia, que la letra original de la canción fue escrita en italiano por Toto Savio y C. Bigazzi, que se titula Un gatto nel blu y que participó en el XXII Festival de San Remo en 1972. De todo ello nos interesa que fue escrita en italiano.

En italiano blu es ‘azul’, pero también es ‘cielo’, al igual que ocurre en inglés, pues también nos podemos referir al cielo como blue. Así que el gato podría estar en el cielo y no triste, o podría estar en un tejado con su silueta recortada contra el cielo.

Veamos la letra original y la traducida al castellano por Buddy & Mary McCluskey:

Un gato nel blu
Quand’ero bambino, che allegria
giocare alla guerra per la via,
saltare un cancello, io e te, e poi
una mela, l’emozione, gli occhi tuoi.

Le rose e l’amore, casa mia
e un gatto per farci compagnia.
Ma da quando è finita io non so perché
la finestra è più grande senza te.

Un gatto nel blu guarda le stelle,
non vuol tornare in casa senza te.
Sapessi quaggiù che notte bella,
chissà se un gran dolore si cancella.

Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
anche stasera… una lacrima sei.

Bambina bambina, vita mia,
profumo di tiglio che va via.
Se amare è uno sbaglio, colpa mia, però
io in fondo della vita che ne so.

Un gatto nel blu guarda le stelle,
non vuol tornare in casa senza te.
Sapessi quaggiù che notte bella,
chissà se un gran dolore si cancella.

Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
lacrima chiara di primavera.

Un gatto nel blu, ecco che tu
anche stasera… una lacrima sei.

Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
lacrima chiara di primavera.

Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
lacrima chiara di primavera.

la la la la la la…

Un gato en la oscuridad
Cuando era un chiquillo, que alegría
jugando a la guerra noche y día,
saltando una verja, verte a ti,
y así, en tus ojos, algo nuevo descubrir.

Las rosas decían que eras mía
y un gato me hacía compañía.
Desde que me dejaste yo no sé
por qué la ventana es más grande sin tu amor.

El gato que está en nuestro cielo
no va a volver a casa si no estás.
Lo sabes mi amor, qué noche bella,
presiento que tu estás en esa estrella.

El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más sé que sabrá de mi sufrir
porque en mis ojos… una lagrima hay.

Querida querida, vida mía,
reflejo de luna que reía,
si amar es errado culpa mía
te amé en el fondo que es la vida no lo sé.

El gato que está en nuestro cielo
no va a volver a casa si no estás.
lo sabes mi amor qué noche eterna
presiento que tu estás en esa estrella.

El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más siempre serás en mi mirar
lágrima clara de primavera.

El gato que está en la oscuridad
sabe que en mi alma… una lágrima hay.

El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más siempre serás en mi mirar
lágrima clara de primavera.

El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más siempre serás en mi mirar
lágrima clara de primavera.

la la la la la la…

Y aquí está la música, para recordar:

Un gato en la oscuridad

Un gatto nel blu

Esdrújulas (2)

Las esdrújulas son unas palabras cuya sílaba tónica está situada en la antepenúltima sílaba. Éstas son unas palabras que dotan de musicalidad al texto, sobre todo cuando aparecen agrupadas en gran número.

A continuaión la letra del tema Antípodas, perteneciente al álbum Dolor de garganta (1999), obra del cantautor madrileño Javier Krahe, creador de letras satíricas y poseedor de un gusto exquisito por la rima consonante.

Antípodas

En las antípodas todo es idéntico,
tienen teléfonos, tienen semáforos
con automóviles con sancristóbales,
muchos estómagos están a régimen.
Tienes políticos más bien estúpidos
pero son súbditos muy pusilánimes.
En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

La problemática es económica
y en lo teórico no son unánimes,
lo hay escépticos, los hay fanáticos,
pero en la práctica no ves apóstatas
sino en los márgenes o con prismáticos.
Y unos on míseros, otros son prósperos,
en las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Hay mundo artístico con gente excéntrica,
mundo científico con catedráticos
y cuerpo médico y casos clínicos.
La gente rústica puebla las fábricas
y los hipódromos los aristócratas.
Ciertos filósofos sienten escrúpulos.
En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Algunos fármacos son ilegítimos
pero hay gran tráfico, lo cual es lógico
porque los réditos son astronómicos
y hay muchas víctimas, hay muchas cárceles.
Voces hipócritas piden, coléricas
medidas drásticas, sillas eléctricas.
En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Los eclesiásticos desde sus púlpitos
causan catástrofes, y los omnímodos
poderes fácticos hazañas bélicas
y actos vandálicos los energúmenos,
y los pacíficos, actos inútiles.
Entre los lúcidos cunde el desánimo.
En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Se dan fenómenos de rara índole:
idéntico a lo autóctono,
madres estériles con partos múltiples,
idéntico a lo autóctono,
problemas étnicos con los indígenas,
idéntico a lo autóctono,
falsas polémicas con los satélites,
idéntico a lo autóctono,
grandes espíritus viven recónditos,
idéntico a lo autóctono,
y hay lodos tóxicos abundantísimos…

En otros términos que están incómodos.
Pero es fantástico, martes y miércoles,
jueves y sábados, lunes y vísperas,
dan espectáculo con el esférico,
y allí, al unísono, arman escándalo
y es como un bálsamo para sus ánimas.
En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.

Esdrújulas

Las esdrújulas son unas palabras cuya sílaba tónica está situada en la antepenúltima sílaba. Éstas son unas palabras que dotan de musicalidad al texto, sobre todo cuando aparecen agrupadas en gran número.

Veamos unos ejemplos:

Libérrimos noctámbulos de costumbres lúdicas. Cínicos críticos con lengua bífida. Viejos decrépitos en los geriátricos. Mínimas faldas por las metrópolis. Víctimas necias de moda estúpida. Muy pocos lúcidos en la política. Y en los ejércitos bombas atómicas, lógicamente ocultas al público. Ínfimos créditos con nuestra nómina. Ya no hay testículos de orden magnánimo. No hay vítores para los héroes míticos.

Mientras científicos aburridísimos idean tórridas fórmulas empíricas, pésimos médicos quitan amígdalas, y el ácido acetil-salicílico hace úlceras en nuestros estómagos; tribus indígenas mueren de cólera en África.
Es terrorífico. (sujeto elíptico)

Incluso una canción muy ingeniosa en la que el compositor hace alarde de su conocimiento gramatical usando muchas palabras esdrújulas.

NOCHE LÓBREGA (CANCIÓN ESPAÑOLA)

Y este es el triste cántico
De aquel tuno tan ligón
Que sintiéndose romántico
Fue a rondar bajo un balcón

Mas a pesar de su frenesí
Fue tanta su desventura
Que el rondar a una gachí
Le acercó a la sepultura.

En noche lóbrega, galán de incógnito
Las calles sórdidas atravesó
Y bajo clásica ventana gótica
Templó su cítara y así cantó:

“Niña purísima, de faz angélica
Que en níveas sábanas roncando estás
Despierta y óyeme mi canto esdrújulo
Suspiros prófugos escucharás.”

Pero la sílfide que oyó este cántico
Entre las sábanas se arrebujó
Y dijo: “¡Cáspita con el murciélago!,
Es un romántico, no le abro yo.”

Mas el gaznápiro cogió una pértiga
Y en salto olímpico se encaramó (¡Aaaaaah!)
Pero por cáscaras de algún malévolo
Contra un semáforo se la pegó.

“Niña esclerótica y algo diabética
Que entre los sátiros incluida estás
Abre ya el pórtico, porque estoy gélido
Y con la pértiga no salto más.

Maldita cáscara que venga un médico
Me duele el píloro y el esternón
Tengo las vértebras en el estómago
Ventana gótica no escalo yo”

Verso final

Y cuando en música la noche lábrase
Y ante los céfiros ya no fue ecuanime…
¡Oh pobre músico! Coge tu cítara
Y a otra prójima vete a rondar
¡Oh pobre músico! Coge tu cítara
Y a otra prójima vete a rondar

Homeoteleutones

Los homeoteleutones consisten en la modificación de los finales de las palabras para que acaben igual o de forma afín.

Se puede modificar todo un texto, incluyendo artículos, conjunciones y demás, pero lo habitual es hacerlo solamente con los sustantivos y los adjetivos.

Veamos el siguiente ejemplo con una canción de la cantante chilena Violeta Parra:

Mazúrquica modérnica

Me han preguntádico varias persónicas
Si peligrósicas para las másicas
Son las canciónicas agitadóricas
Ay que pregúntica más infantílica
sólo un piñúflico la formulárica
Pa’ mis adéntricos y momentárica.

Le ha contestádico y al preguntónico
Cuando la guática pide comídica
Pone al cristiánico firme y guerrérico
Por sus poróticos y sus cabóllicas
No hay regimiéntico que los deténguica
Si tienen hámbrica los populáricos.

Preguntadónicos partidirístico
Disimuládicos y muy malúlicos
Son peligrósicos más que los vérsicos
Más que las huélguicas y los desfílicos
Bajito cuérdica firman papélicos
Lavan sus mánicos como Piláticos.

Caballeríticos almidonádicos
Almibarádicos mini ni ni ni ni…
Le echan carbónico al inocéntico
Y arrellenádicos en los sillónicos
Cuentan los muérticos de los encuéntricos
Como frivólicos y bataclánicos..

Varias matáncicas tiene la histórica
En sus pagínicas bien imprentádicas
Para montárlicas no hicieron fáltica
Las refalósicas revoluciónicas
El juraméntico jamás cumplídico
Es el causántico del desconténtico
Ni los obréricos, ni los paquíticos
Tienen la cúlpica señor fiscálico.

Lo que yo cántico es una respuéstica
A una pregúntica de unos graciósicos
Y más no cántico porque no quiérico
Tengo flojérica en los zapáticos
En los cabéllicos, en el vestídico
En los riñónicos, en el corpíñico.

Aunque no es necesario forzar cambios en las palabras si se es capaz de hallar las suficientes palabras coincidentes en su parte final como para crear el efecto.

A continuación un ejemplo obtenido de Ejercicios de estilo de Raymond Queneau:

El bus del circuito por el que transito va tocando el pito. Allí, mientras dormito, veo a un cabeza de chorlito de cuello infinito como un monolito, con un sombrerito nada bonito ni exquisito. El que cito le da un grito gratuito a uno que parece frito con el prurito del baile de San Vito: “¡Ojito, cabrito, que me excito, irrito, desgañito, despepito, derrito y agito porque Vd. me tiene ahíto, aunque yo no le incito!” Y tras de lo transcrito se sienta el muy bendito mirando de hito en hito.
Al salir de un garito de modo fortuito lo veo al maldito infrascrito escuchando a quien, muy perito, le cuenta un mito sobre su abrigo favorito.

Canto de sirenas

Ulises y las sirenas

¿Sabías por qué se califica de CANTO DE SIRENAS a las adulaciones, a las mentiras agradables que no traen consigo ningún bien?

También se califica de tal manera a los objetos o asuntos muy seductores que encubren algún mal.

Las sirenas son unas criaturas marinas mitológicas, con cuerpo de joven y hermosa mujer y con cola de pez. Se cuenta que cantaban maravillosamente y que, con su canto, atraían a los marineros de un modo tan irresistible que los hombres se lanzaban al agua como locos en pos de su belleza. También atraían a sus embarcaciones a aguas peligrosas y a costas con arrecifes provocando el naufragio. Fuera como fuere los marineros perecían ahogados.

De ahí que se hable de canto de sirenas para referirse a cualquier cosa perjudicial encubierta o disfrazada de algo agradable.