
¿Sabías por qué SER UN PÁJARO DE MAL AGÜERO es ser alguien que da mala suerte?
También ser alguien cuya sola presencia hace presagiar sucesos adversos.
Entre los romanos, la adivinación del futuro se convirtió en un rito religioso llevado a cabo por los augures.
Esta especie de sacerdotes utilizaban para sus adivinaciones multitud de signos que interpretaban a su antojo. Entre ellos se encontraban las aves.
Utilizaban para sus predicciones la especie de ave, su canto, número y el lugar y la dirección del vuelo. De tal manera que la sola presencia de un ave o la aparición de una bandada de ellas volando en determinada dirección podía ser interpretado como una nefasta señal.
Comoquiera que los augures generalmente predecían desgracias y calamidades, se llamó agorero a aquél que predice males o desdichas y se tuvo por ave de mal agüero a la persona pesimista y… agorera.
¿Sabías por qué llamamos PEPITORIA al guiso que se hace con todas las partes comestibles del ave?
También al que se hace solamente con los despojos. Y en ambos casos con una salsa con yema de huevo.
Se trata de una alteración de petitoria, término proveniente del francés antiguo petite-oie, ‘ganso pequeño’ y que acabó aplicándose al guiso de menudillos de ganso.
¿Sabías por qué SER MUY CUCO es ser astuto y muy listo?
Ser muy cuco o ser un cuco es ser muy listo para mirar uno por sus cosas y sacar provecho de las situaciones.
Se dice también del que se comporta de manera egoísta para obtener un beneficio aún a costa de los demás.
El cuco o cuclillo es un ave que pone sus huevos en nido ajeno y, cuando el huevo eclosiona, lo primero que hace el polluelo es echar del nido los huevos del ave propietaria del nido, de manera que los progenitores tan solo de alimentan a él.
¿Sabías por qué LLEVARSE LA PARTE DEL LEÓN es adjudicarse las parte más sustanciossa de unos beneficios que se reparten?
Cuando en algún reparto alguien, abusando de su poder, se queda con lo que le corresponde y con lo que le corresponde a los demás, decimos que se lleva la parte del león. De la misma manera, también se llama contrato leonino a aquén en el que una de las partes se lleva todas las ganancias en detrimento de la parte más débil.
Ambas expresiones tienen su origen en una fábula de Fedro titulada La vaca, la cabrilla, la oveja y el león (No te asocies con quien pueda más que tú) y que dice lo siguiente:
La sociedad con el poderoso nunca es leal: esta fabulilla atesigua mi proposición. Una vaca y una cabra y una sufrida oveja se asociaron con el león en los bosques. Habiendo capturado un ciervo de gra tamaño, hechas las partes, el león habló así: “Yo tomo la primera, porque me llamo león; me daréis la segunda porque soy fuerte; la tercera me corresponde, porque valgo más; y si alguno tocare la cuarta, lo pasará mal”. Así la perversidad sola se llevó la presa toda.
¿Sabías por qué decimos MEZCLAR CHURRAS CON MERINAS para expresar que se mezclan cosas muy diferentes?
La expresión se usa principalmente para dar a entender que es un error comparar dos asuntos o cantidades, por no tener nada que ver lo uno con lo otro. Que el que compara no debería hacerlo por tratarse de cosas completamente diferentes.
Tiene su origen en el mundo rural ganadero, pues churras y merinas son dos clases de ovejas muy diferentes: las churras dan una lana basta y larga, mientras que la de las merinas es suave, corta y rizada.
¿Sabías por qué ESTAR HECHO UNOS ZORROS es sentirse mal, cansado y deprimido?
Uno puede sentirse hecho unos zorros o levantarse hecho unos zorros cuando lo hace cansado en extremo o agotado o se siente vapuleado, tanto en un sentido físico como anímico.
La expresión tiene su origen en un utensilio utilizado antiguamente en el hogar para limpiar el polvo. Consistía en un palo con un rabo de zorra en la punta. Con él se golpeaban los objetos para sacudir el polvo.
Posteriormente evolucionó y se utilizaron otros materiales en lugar del rabo de zorra, pero se mantuvo el nombre; en plural pues eran varios los “rabos” que se añadían al palo.
En el DRAE, en la 7ª acepción de “zorro” se puede leer: pl. Tiras de orillo o piel, colas de cordero, etc., que, unidas y puestas en un mango, sirven para sacudir el polvo de muebles y paredes.
¿Sabías por qué recibió el título de DELFÍN el heredero a la corona francesa?
Desde el siglo XIV hasta 1830, el título de delfín fue ostentado por el primogénito varón del rey francés, heredero al trono.
El nombre proviene de Dauphiné, antigua provincia francesa del valle del Rhone, con capital en Grenoble. Este territorio perteneció a la casa Valois dede 1349 y asimilado a la condición de príncepie heredero.
¿Sabías por qué recomendamos CONTAR OVEJITAS para poder conciliar el sueño?
Proviene de un antiguo cuento de estructura sin fin, utilizado normalmente como cuento de cuna para dormir a los niños.
Este cuento de tradición oral sufre variaciones según los países y en algunas versiones se cuentan cabras o pavos. Pero lo más corriente es contar ovejas.
En la estructura del cuento hay un momento en que un rebaño tiene que cruzar un estrecho puente. El cuento no puede continuar hasta que hayan pasado todas la ovejas. Así pasa una, dos, tres, cuatro… hasta que en la monotonía del recuento llega el sueño y ya no es necesario reguir el relato.
¿Sabías por qué decimos MENOS LOBOS CAPERUCITA para recriminarle a alguien una exageración?
La expresión se utiliza para afear la actitud de quien exagera de manera obvia y desmesurada, cayendo en el embuste.
También se le aplica a quien se da importancia y se comporta con una dignidad que no posee. Lo que no deja de ser otro tipo de exageración.
La locución tiene su origen en un historia, real o no, que ejemplifica lo anteriormente mencionado. En un inicio se dijo menos lobos tío Pinto, en alusión al protagonista de la anécdota, aunque actualmente la frase varió, seguramente debido a que caperucita es un personaje más conocido que el tío Pinto.
La historia cuenta como un guardia de cortijo sevillano, el tío Pinto, se jactaba en una taberna de haber visto y espantado él solito un centenar de lobos en una sola mañana de invierno. Comoquiera que los parroquianos acogieron la afirmación con escepticismo, e incluso con guasa, el tío Pinto rebajó la cifra a cincuenta. Como las risas seguían rebajó la cantidad a veinticinco, luego a diez…
Los incrédulos oyentes le decían: “ya serán menos lobos, tío Pinto”, hasta que al fin confesó que sólo había distinguido con claridad a uno, y además de lejos.
¿Sabías por qué decimos ECHAR A LOS LEONES para significar que se enfrenta a alguier con personas o situaciones peligrosas?
Y sin esperanza de salir airoso.
La expresión tiene su origen en la práctica romana de echar a los esclavos condenados a morir a las arenas del Coliseo o a las de otros muchos circos situados en las colonias de África o de España. Allí les aguardaban las fieras que se cebaban en ellos en una voraz carnicería para regocijo de los presentes.