Palabros

Hoy presentamos: mondongo

NO, no hay imagen.Según el DRAE, llamamos mondongo a los intestinos y panza de las reses, especialmente los del cerdo.

Y hacer el mondongo es utilizarlos para hacer morcillas, chorizos, longanizas…

También se usa el término de manera coloquial para referirse a los intestinos del hombre.

Hoy presentamos: zorollo

Aparte de sonar tan mal… ¿qué significa zorollo?

Según el DRAE proviene del latín seruculus, y éste de serus, ‘tardío’. Y es un adjetivo que significa ‘blando, tierno.’

Por poner un ejemplo, el trigo zorollo es el segado antes de su completa madurez.

Hoy presentamos: lúnula

Manos con dedos, dedos con uñas y uñas con lúnulas.

Cánula, úvula, lóbulo, brújula… ésas sí que son palabras conocidas, pero… ¿lúnula?

Pues es el espacio blanquecino semilunar de la raíz de las uñas. Ya ves, toda la vida ahí y sin saber su nombre.

Hoy presentamos: póculo, ósculo, reculo, báculo, forúnculo, pedúnculo, cubículo

Va de culos. 

Póculo: Vaso para beber. También se decía antiguamente del líquido que se bebe.

Ósculo: Beso de respeto o afecto.

Reculo: Dicho de un pollo o una gallina que no tiene cola.

Báculo: Palo o cayado que llevan en la mano para sostenerse quienes están débiles o viejos.

Forúnculo: Inflamación purulenta producida por la infección bacteriana de un folículo piloso.

Pedúnculo: Pezón de la hoja, flor o fruto.

Cubículo: Pequeño recinto o alcoba.

Hoy presentamos: cacaseno

Y no. Nada de lenguaje escatólógico.

Según el DRAE cacaseno es ‘hombre despreciable, necio’.

El término proviene de Cacaseno, un personaje literario que aparece en Historia de la vida, hechos y astucias de Bertoldo, la de su hijo Bertoldino y la de su nieto Cacaseno: Obra de gran diversion y de suma moralidad, donde hallará el sabio mucho que admirar y el ignorante mucho que aprender. Dividida en tres tratados, escrita por Giulio Cesare Croce en fecha incierta.

Esta obra de la comedia picaresca florentina cuenta la historia de Bartoldo y su descendencia. Bartoldo, hijo de campesinos descolla en su ámbito rural por su inteligencia. Sus facultades no son heredadas del todo por su hijo Bertoldino y son definitivamente desechadas en la siguiente generación. Cacaseno es un necio protagonista de todo tipo de desatinos.

Hoy presentamos: aljofifa

Si alguien pronuncia el término bayeta, muchos de los oyentes lo asociarán a ese trapo basto o paño para limpiar el suelo u otras superficies frotándolas. Y acertarán.

Pero si alguien pronuncia el término aljofifa, pocos serán lo que lo asocien a un pedazo de paño basto de lana para fregar el suelo u otras superficies frotándolas. Y claro, no acertarán.

Y es que el término bayeta, de origen incierto pero quizá proveniente del italiano o del francés antiguo, goza de mayor implantación que aljofifa, proveniente del árabe hispano.

Una anécdota al respecto ocurrida hace muchos años y que tiene como protagonista una chica francesa, profesora de español en su país, que pasaba unos días en España.

Tras la comida y mientras se lavaban los platos, una compañera le pidió que le alcanzara la bayeta.
-¿El qué? —respondió.
-La bayeta.
-¿La qué? —repitió confusa.
-La bayeta —le repitieron, haciendo ostensibles e impacientes gestos señalando la bayeta que tenía muy cerca de su mano— la bayeta, para secar esto.
Y exclamó al comprender lo que le pedían:
-¡Ah, la aljofifa!

Ni que decir tiene la cara de pasmo que pusieron todos.

Hoy presentamos: mamadera

Vale, de acuerdo. Mamadera es sinónimo de borrachera en muchos lugares. Por aquello de mamar de la botella, vamos.

Pero no olvidemos que se le llama precisamente así porque asimilamos la imagen de un borracho bebiendo directamente de la botella a la de un bebé mamando del pecho materno. Así pues, mamadera es también el nombre del instumento utilizado para descargar los pechos de las mujeres en periodo de lactancia, aunque algunos prefieran llamarlo sacaleches.

También se le llama así en América al biberón, ya sea refiriéndose al aparato en su conjunto o tan solo a la tetilla del mismo.

Y en Cuba y Perú se llama también mamadera al beneficio que se obtiene en el desempeño de un cargo.

Hoy presentamos: clac

Suena como un aplauso, como un gatillo que se aprieta o como un pestillo de puerta que se cierra. Ciertamente nos evoca un sonido seco y de corta duración. Y puede que sea todo eso, pero también es un sombrero.

Concretamente y según el diccionario, un sombrero de copa alta, que por medio de muelles puede plegarse con el fin de llevarlo sin molestia en la mano o debajo del brazo. Aunque también un sombrero de tres picos, cuyas partes laterales se juntaban y que se podía llevar fácilmente debajo del brazo.

Hoy presentamos: estólido, estulto

Un par de sinónimos de tonto, bobo, estúpido; pero mucho más cultos.

estólido, da.
(Del lat. stolidus)

1. adj. Falto de razón y discurso.

estulto, ta.
(Del lat. stultus)

1. adj. Necio, tonto.

Hoy presentamos: procrastinación

Si buscamos procrastinación en el DRAE encontramos ‘acción y efecto de procrastinar’. Una segunda búsqueda nos informa que procrastinar es ‘diferir, aplazar’. Así que ya sabemos de qué estamos hablando.

Si ahora realizamos unas búsquedas en inglés en el diccionario Collins comprobamos que to procrastinate es ‘aplazar una decisión, no resolverse, andarse con dilaciones, procurar ganar tiempo’ y procrastination es ‘dilación, falta de resolución’.

Así ya sabemos que procrastina el estudiante que entrega su trabajo el último día de plazo y, a ser posible, en el último minuto. Y también lo hace el contribuyente que pospone el pago de los impuestos para el último día de plazo y, a ser posible, en el último minuto. Luego están los que aparecen el día siguiente con su trabajo o con su declaración trimestral, aduciendo excusas y el típico “solamente por un día” que no tiene en cuenta el amplio margen de entrega facilitado. Pero eso es otra historia.

La procrastinación puede ser eventual o esporádica, pues a todo el mundo nos afecta en mayor o menor medida, pero cuando deviene en un comportamiento crónico, el procrastinador puede padecer un trastorno del comportamiento. Por ello los psicólogos han adoptado el término procrastinación para referirse a un complejo trastorno del comportamiento que consiste en postergar de forma sistemática aquellas tareas que debemos realizar y que son cruciales para nosotros y reemplazarlas por otras más irrelevantes pero más placenteras.

Se manifiesta ante todo como una pésima gestión del tiempo (generalmente una subestimación del tiempo necesario para realizar la tarea), una excesiva autoconfianza y una falsa sensación de autocontrol. El típico “tengo tiempo de sobra”, que generalmente no se revela así cuando el plazo de entrega se acerca de forma peligrosa y el trabajo está sin hacer, lo que obliga a trabajar entonces de forma precipitada, atropellada y con una alta carga de estrés.

Y afecta a multitud de perfiles: desde el ejecutivo que pospone una y otra vez una reunión que presupone conflictiva, hasta el estudiante que aplaza una y otra vez el inicio de la preparación a un examen. Pasando por aquél cuyo estado depresivo le induce al letargo, por el amante del perfeccionismo que pierde la motivación al no conseguir el grado de perfección que tiene en mente, por el que su baja tolerancia a la frustración ayuda a dejar las cosa de lado y por el hiperactivo que disfruta gestando ideas que no llega a concretar porque se distrae generando la siguiente.

Lo mejor para enfrentarse a tal problema sería la aplicación del siguiente lema: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.