Curioso letrero

Pues eso… un curioso letrero.
Es un juego basado en la exageración con fines cómicos. Un tradicional chiste o juego infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.
Era una calle tan ancha, tan ancha, tan ancha, que en lugar de pasos de cebra tenía pasos de elefante.
Era una casa tan rica, tan rica, tan rica, que hasta la cubertería de plata era de oro.
Era un coche tan grande, tan grande, tan grande, que en lugar de radio tenía diámetro.
Era un hombre tan friolero, tan friolero, tan friolero, que en vez de frío tenía heladas.
Era un hombre tan avaro, tan avaro, tan avaro, que hizo testamento a su favor.
Era una mujer tan alta, tan alta, tan alta, que en lugar de añon cumplía metros.
Era una pastelería tan sucia, tan sucia, tan sucia, que hasta el cabello de ángel tenía caspa.
Era un torero tan malo, tan malo, tan malo, que en lugar de faenas hacía gamberradas.
Era un niño tan huérfano, tan huérfano, tan huérfano, que le parió su tía.
Era una mujer tan gorda, tan gorda, tan gorda, que había que mirarla a plazos.
Era un hombre tan avaro, tan avaro, tan avaro, que no prestaba ni la menor atención.
Era un bebé tan feo, tan feo, tan feo, que aprendió a caminar a los tres meses porque nadie lo cogía en brazos.
Era una familia tan numerosa, tan numerosa, tan numerosa, que la cigüeña vivía con ellos.
Los acertijos son una suerte de enigmas o adivinanzas en los que la formulación juega un papel muy importante. La falta de información en el enunciado o la presentación voluntariamente ambigua del mismo, nos predisponen al misterio.
A veces enmascaran una respuesta tan obvia que lleva un chiste incluido.
Veamos algunos ejemplos:
¿A qué equivale camisa y media y camisa y media?
Entre un burro blanco y un burro negro ¿cuál es el mas listo?
¿En qué copas no se puede servir anís?
¿Qué es lo que hacemos todos al mismo tiempo?
¿Quién puede hablar en todas las lenguas?
¿Qué estrella no tiene luz?
¿Qué es lo que se mata todos los días?
¿Quién ha dado más vueltas alrededor de la Tierra?
Las soluciones en la página siguiente
Un eufemismo es una palabra o frase que expresa con suavidad o decoro ideas cuya franca expresión se considera malsonante.
Si decimos que es un eufemismo (de separación) el cese temporal de la convivencia matrimonial, anunciado por los duques de Lugo hace ya un tiempo, queda meridianamente claro de qué estamos hablando.
Y ese afán de corrección alcanza todos los campos, eso sí, con mayor o menor fortuna, pues algunos de los eufemismos rozan lo irrisorio, como en el anterior ejemplo.
Veamos a continuación unos ejemplos de eufemismos comúnmente utilizados:
Aborto: interrupción voluntaria del embarazo
Cárcel: establecimiento penitenciario, centro de readaptación social
Crisis económica: desaceleración económica
Despido masivo: reajuste de personal, racionalización de la empresa
Diarrea: problemas gastro-intestinales agudos
Dictadura: gobierno militar
Enfermo: paciente
Espionaje: servicio de inteligencia
Eutanasia: muerte digna
Golpe de estado: pronunciamiento militar
Holgazán: vividor
Ignorante: no poseedor de conocimientos básicos
Impotencia: disfunción eréctil
Ladrón: amigo de lo ajeno
Mano de obra: recursos humanos
Maquilladora: cosmetóloga
Mentir: faltar a la verdad
Muertes civiles: daños colaterales
No soportarse un matrimonio: incompatibilidad de caracteres
País subdesarrollado: país en vías de desarrollo
Pobres: desfavorecidos
Prohibir: desaconsejar
Prostituta: trabajadora sexual, mujer de vida alegre
Recesión: período de ajuste económico
Soborno: tráfico de influencias
Subida de precios: reajuste de precios
Trabajo forzado: servicio a la comunidad
Vendedor: asesor comercial, promotor de ventas, ejecutivo de ventas
Viejo: entrado en años
Vomitar: devolver
Hugo Varela (1960) es un humorista, músico y cantautor argentino.
A continuación una de sus composiciones, que recita acompañado armoniosamente de su guitarra.
EL GAUCHO ALEJO
Volvió al rancho donde vive
muy borracho el gaucho Alejo.
Y al asomarse al aljibe,
vio en el agua su reflejo.
Creyendo que era otro gaucho
preguntó: ¿Quién se cayó?
Y desde el fondo del pozo
repercutió el eco: yooo…
¿Y qué buscás comadreja
con esa cara de oveja
que se perdió en el rebaño?
… baaaño…
No te me hagás el gracioso
y contestame curioso.
¿Qué hacés en el fondo husmeando?
… meandooo…
¡Pucha! Que le erraste fiero,
te equivocaste de agujero.
¿Qué buscais? ¿Un inodoro?
… orooo…
Ahhh, caíste por ambicioso.
Ahora para sacar del pozo
voy a buscar mi caballo.
… baaayo…
No es bayo, es un alazán,
corre como un huracán
y su pelaje resalta.
… saaalta…
Saltaré para agarrarte
y cuando empiece a apretarte
de mi furia no respondo.
… hooondo…
Sea hondo, sea profundo,
despedite de este mundo
que te ataco por asalto.
… aaalto…
¿Qué pasa? ¿Te agarró miedo?
Te metiste en un enriedo,
o una cosa paresida?
… siiida…
Virgencita milagrosa,
si tiene la peste rosa
no creo que me convenga.
… veeenga…
¡No, gracias! Y no es por cobarde
pero se está haciendo tarde
y me llama la Dominga.
… miiinga…
Es la verdad del asunto,
y ahora yo te pregunto:
¿Quién empezó esta disputa?
¡Que quién empezó esta disputa!
Y le siguió preguntando
y el pozo se quedó callao.
Porque será un pozo humilde,
pero era un pozo… educado.
Los chistes de tontos y sus tonterías son un clásico. En Argentina los protagonizan los gallegos, en Francia los belgas y en España los de Lepe. ¡Vaya usted a saber por qué!
Estos chascarrillos suelen sustentar su gracia en juegos de palabras o en diferentes confusiones lingüísticas. Por ello tienen cabida aquí.
¿Por qué los de Lepe tiran los bolígrafos por la ventana?
Para hacer aero-bic.
¿Por qué los de Lepe meten una botella vacía en la nevera?
Para los invitados que no quieran tomar nada.
¿Por qué los de Lepe ponen cebollas en los arcenes de las carreteras?
Porque son buenas para la circulación.
¿Por qué los de Lepe tardan mucho en reír un chiste?
Porque el que ríe el último ríe mejor.
¿Por qué los de Lepe cambian los buzones muy a menudo?
Porque se les llenan de cartas.
¿Por qué los de Lepe tienen una iglesia en el aeropuerto?
Para confirmar los vuelos.
¿Por qué las mujeres de Lepe tiran piedras a las cigüeñas?
Para abortar.
¿Por qué los semáforos de Lepe están más altos que en otras poblaciones?
Para que los conductores no se los salten.
¿Por qué los enanos de Lepe durmen en el hospital?
Porque solamente allí tienen camillas.
¿Por qué los de Lepe no tienen palmeras?
Porque no les gusta comerse el coco.
Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos.
El juez interrogando a un testigo:
-¿Practica usted la prostitución?
-No, señor juez… la practiqué hace mucho tiempo, ahora la ejerzo.
-Cariño, tengo dos noticias. Una buena y otra mala.
-¿Cuál es la buena?
-Que he dejado las drogas.
-¿Y la mala?
-Que no recuerdo dónde.
-Pero señora… ¿por qué se quiere divorciar?
-Mi marido me trata como a un perro.
-¿Le pega, la maltrata?
-No, ¡Quiere que le sea fiel!
El marido a la mujer (o la mujer al marido)
-Cariño, anoche cuando soñabas me insultabas.
-¿Y quién te ha dicho que estaba soñando?
Dos presos se encuentran en el patio de la cárcel y uno de ellos está enojadísimo.
Al verlo, su compañero le pregunta:
-¿Que te pasa?
-¡Estoy indignado! ¡Me echaron 40 años, y sólo tengo 25!
-¿Sabes que el otro día se cayó un hombre por el balcón y ahora está en el cielo?
-¡Qué manera de rebotar!
-¿Tu abuela es mecánico?
-No.
-¿Entonces que hace debajo del autobús?
-Mamá, mamá… ¡el hermanito se hizo mierda!
-Se dice que se hizo popó.
-No, ¡se hizo mierda! ¡Se cayó por la ventana!
-Papá, papá, cuando sea grande quero ser puto.
-¿Cómo que quieres ser puto? Le suelta un par de hostias.
El nene llorando dice:
-Beno, pero si no soy puto… ¿puedo ser Mickey?
-¿Qué tal tu viaje por Italia?
-Muy bien, estuve en Roma, en Milán, en Temeo.
-¿Temeo? Nunca había oído hablar de esa ciudad?
-Pues es muy conocida.
-¿Estás seguro de que se llama Temeo?
-¡Ah no! perdona, era Torino.
-Mamááááá, mamáááááá… ¿por quéééé papáááááá matóóóóó al preeegoneroooooo.
Dicen que son juegos de niños, pero quizás alguno arranca una sonrisa.
¿En qué se parece un castillo a un viejo?
En que los dos tienen barbacana.
¿En qué se parece un perro a un carpintero?
En que los dos mueven la cola.
¿En qué se parece la persiana a la cobra?
En que las dos se enrrollan.
¿En qué se parece el opio a un trapo sucio?
En que el opio es tabaco chino y el trapo sucio estaba cochino.
¿En qué se parece un reloj de pulsera a un avaro?
Los dos tienen cuartos pero no los dan.
¿En qué se parecen los pies a una huerta?
En que lo dos tienen plantas.
¿En qué se parece una colina a las orejas de una mujer?
En que las dos tienen pendientes.
¿En qué se parece un termómetro a un examen?
En que cuando marcan cero te dejan helado.
¿En qué se parece la mantequilla a un soborno?
Los dos sirven para untar.
¿En qué se parece un elefante y una cama?
En que el elefante es un paquidermo y la cama es “pa que duermas”.
¿En qué se parecen la tiara, el delantal, el tabaco, el timón y la venda?
En que la tiara es para el Papa, el delantal para la Pepa, el tabaco para la pipa, el timón para la popa y la venda para la pupa.