Excusas

excusas

Todos sabemos poner excusas. Esos motivos, o mejor, pretextos que invocamos para eludir una obligación o para disculparnos o justificar una omisión o un mal desempeño.

Pero no somos nada originales. Hay excusas que, por manidas, se han convertido en clásicas.

A continuación una lista de estas excusas que los hijos suelen poner a sus padres:

El profesor me tiene manía. (Será porque no atiendo, porque no estudio, porque armo jaleo…)

Entré en Google y se me abrió esta página. (El porno vino solo ¿eh?)

Sólo tomé un par de copas. (Detrás de otro par y otro par y otro…)

No me di cuenta de lo tarde que era. (En realidad sí, pero esperaba que vosotros no.)

Me iba a poner justo ahora. (Justo ahora que me estás mirando, que si no…)

Es que me sentó mal la cena. (Y todo el alcohol que me bebí después.)

Eso no es mío. Alguien lo ha dejado ahí. (¿Seguro que quieres decir eso?)

Se me ha olvidado. (En realidad lo he estado retrasando hasta que ha sido demasiado tarde.)

Solamente bebí un cubata, pero como no estoy acostumbrado… (Claro, claro…)

Y la mejor de todas. La excusa comodín que nunca falla.

No puedo, tengo que estudiar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *