A santo que no me agrada, ni padrenuestro ni nada

A santo que no me agrada, ni padrenuestro ni nada es un refrán que alude al escaso aprecio o nula devoción que se siente por la persona que nos cae mal o de la que recelamos.

Aunque sea a primera vista, de manera instintiva o poco racional y sin que haya motivos racionales para explicar esa aversión.

Por ello explica la manera frívola en la que determinamos nuestros gustos y preferencias y lo tajante de nuestro comportamiento una vez asentado el rechazo.

Se suele decir con la misma intención: Al enemigo, ni agua.

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