Chistes (47)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos. O no.

—No te vayas a pensar que yo soy de intimar en la primera cita.
—¿Entonces paro?
—Ahora ya es tontería.

—He perdido a toda mi familia en un incendio.
—Te entiendo perfectamente.
—¿También te pasó?
—No, pero también hablo castellano.

—¿Ha tomado usted drogas?
—No, señor Minotauro.

—¿Vino blanco, señor?
—No, no, ha sido al ver los precios.

—¿Aguantas mucho en la cama?
—Hasta que me llama mi madre a comer.

—En mi relación de pareja, cada uno tiene sus propias responsabilidades.
—¿Tenéis niños?
—Eso lo lleva ella, pero creo que no.

—¿Qué buscas?
—Unos papeles que tenía por aquí con poesías.
—¿Sonetos?
—Ah, pues sí, estos son, muchas gracias.

—Bien, vamos a bendecir la mesa.
—¿Estaba maldita o qué?
—Me refiero a…
—¿Qué clase de mala persona nos pone de comer en una mesa maldita?

—Manolo, imagínate una velada romántica, tú y yo a la luz de la Luna junto al mar con dos copas de vino… ¿Qué te parece?
—Me parece poco vino.

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