No hay mayor dificultad que la poca voluntad

No hay mayor dificultad que la propia voluntad nos explica que muchas veces no son los obstáculos y las contrariedades que se nos presentan, las que nos imposibilitan realizar un trabajo determinado, sino nuestro propio desinterés.

Así, la mayor dificultad que nos podemos encontrar es nuestra propia abulia.

En cambio, si estamos interesados en acometer una tarea con éxito, todas las dificultades serán superables.

El Refranero nos advierte de lo perniciosa que es la pereza.

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