La avaricia rompe el saco

Con la avaricia rompe el saco, el Refranero nos advierte que un exceso de codicia es perjudicial. ¿Para qué sirve ese afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas? ¿Qué beneficio se saca de guardar y guardar? Al final acabará por romperse el hipotético saco en que las guardamos. Al final acabará por volverse contra nosotros.

Entre los jugadores de bolsa es corriente la expresión dejar que el último euro (actualizado) lo gane otro, que no significa más que has que saber salir a tiempo con una ganancia determinada, sin apurar, sin ser avaricioso, pues mantener en exceso una posición puede provocar que nos veamos afectados por la bajada del valor en el que se ha invertido.

Si uno se mantiene firme, hasta límites que van más allá de la prudencia, con la obsesiva idea de ganar más y más, y después de sesiones y sesiones de subida se produce el desplome de la cotización, dando al traste con los posibles beneficios (incluso con lo que ya antes poseíamos), bien se le podría reprender con la avaricia rompe el saco.

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