Latín macarrónico

El latín macarrónico tiene su origen en la Edad Media, y se considera creador de este género a Tifo Odasi, de Padua, que compuso en 1490 Carmen Macaronicum de Patavinis.

Estas composiciones alcanzaron el éxito con los Maccheronee del famoso Teófilo Folengo (1496-1544), más conocido bajo el sobrenombre de Merlín Cocayo.

Se trata de un tipo de parodia que se lleva a cabo con una mezcla de latín y léxico romance, y que en la España del Renacimiento no se le llamaba así, sino latín genovisco, ‘genovés’.

En España realizaron estas parodias varios autores. Ignacio Calvo escribió un Quijote en latín macarrónico.

A continuación el comienzo de esta obra:

In isto capítulo tratatur de qua casta pajarorum erat dóminus Quijotus et de cosis in quibus matabat tempus

In uno lugare manchego, pro cujus nómine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus. quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum, adargam antiquam, rocinum flacum et perrum galgum, qui currebat sicut ánima quae llevatur a diábolo. Manducatoria sua consistebat in unam ollam cum pizca más ex vaca quam ex carnero, et in unum ágilis-mógilis qui llamabatur salpiconem, qui erat cena ordinaria, exceptis diebus de viernes quae cambiabatur in lentéjibus et diebus dominguis in quibus talis homo chupabatur unum palominum. In isto consumebat tertiam partem suae haciendae, et restum consumebatur in trajis decorosis sicut sayus de velarte, calzae de velludo, pantufli et alia vestimenta que non veniut ad cassum.

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