Erudito a la violeta

perro con gafas

¿Sabías por qué calificamos de ERUDITO A LA VIOLETA al que aparenta saber de todo pero que no sabe de nada en profundidad?

No es un término muy utilizado en la actualidad, pero así se llamaba al falso erudito.

La locución tiene su origen en un libro de José Cadalso publicado en 1772 titulado Los eruditos a la violeta o curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones para los siete días de la semana. Publícase en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco.

Esta obra de Cadalso tuvo cierta resonancia en su época y la expresión hizo fortuna.

En francés se dice savants a l’eau de rose.

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