Virgencita, que me quede como estaba

¿Sabías por qué decimos VIRGENCITA QUE ME QUEDE COMO ESTABA cuando pensamos que una situación puede empeorar?

Cuando puede ser peor el remedio que la enfermedad, cuando la solución que se propone puede resultar peor que el problema que se intentaba solucionar, se suele decir, con cierto aire de broma: Virgencita, que me quede como estaba.

La expresión tiene su origen en un antiguo cuento tradicional que nos ha llegado en diferentes versiones, pero coincidentes en lo esencial.

En Cuentos (1617) de Juan de Arguijo, se puede leer: «Don Diego de Tello, un caballero de Sevilla, perdió la vista de un ojo refinando un poco de pólvora; y oyendo referir muchos milagros que la imagen de Nuestra Señora de la Consolación había hecho aquél año, hizo la romería y, al entrar en capilla, se untó con el aceite de la lámpara, muy devotamente, ambos ojos, con lo cual sintió grande dolor en ellos y no veía con ninguno. Daba voces diciendo: ¡Madre de dios, siquiera el que traje!»

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