Chistes (31)

Hay chistes y chistes. Estos son chistes de lenguaje: ambigüedades, equívocos, juegos de palabras… En definitiva, chistes malos.

Como los que vienen a continuación.

-¿Cuál es el vino mas amargo?
-Vino mi suegra.

-¿Por qué la esposa de Hulk lo dejó?
-Porque ella quería un hombre más maduro.

-¿Por qué los funcionarios son ateos?
-Porque no creen que después haya una vida mejor.

Un niño de tres años observaba su pilila mientras su mamá le bañaba. Y le preguntó:
-Mami, ¿es este mi cerebro?
-Todavía no -respondió la madre.

Había una persona que cada vez que se comía un yogur, lo tiraba al llegar a la mitad.
-¿Por qué haces eso? -le preguntó un amigo.
-Porque en la tapa pone “Consumir preferentemente antes de: ver el fondo del envase”.

Están un campesino y su hijo en el campo y aparece un turista con un mapa en la mano.
-Do you speak english? -pregunta.
-No entiendo. -responde el campesino.
-Parlez vous français? -insiste.
-No sé qué dice. -contesta el campesino.
-Parla italiano?
-Sigo sin entender.
-Sprechen Sie Deustch?
-No me entero de nada.
Desalentado, el turista se va sin haber podido preguntar sobre la ruta.
-¡Qué suerte tiene ese hombre de hablar tantos idiomas! -dice el hijo.
-¿Suerte? Para lo que le ha servido…

-Oye, ¿qué es peor, la ignorancia o el desinterés?
-Ni lo sé, ni me importa.

-¿Conoces el castigo para la bigamia?
-Tener dos suegras.

En el colegio, en un clase sobre seguridad aérea, pregunta la maestra.
-Si estás en un avión y éste se prende fuego… ¿por dónde sales?
-Pues… ¡por el telediario!

-Qué perro más bonito tiene usted, ¿de qué raza es?
-Es un perro policía.
-Pues no lo parece.
-Es que es de la policía secreta.

Estaba un hombre viendo la televisión y llega su esposa y le empieza a contar lo que ha hecho en el día. El marido le dice:
-Sabes mi amor, cuando oigo tu voz me recuerda el mar.
-¿Por qué mi voz te recuerda el mar? -pregunta emocionada la esposa.
-Porque tu voz me marea.

Un amigo a otro.
-¿Cuántos cornudos te parece que viven en esta calle sin contarte a ti?
-¡Cómo sin contarme a mí! ¡Esto es un insulto!
-Bueno, no te enfades. Vamos, contándote a ti… ¿cuántos te parece que hay?

En el baile.
-Me pareces la chica más guapa del baile.
-¿Sí? Pues yo no puedo decir lo mismo de ti.
-Claro que sí. Haz como yo: miente.

1 comentario

  1. El de los funcionarios es buenísimo, saludos y gracias por un ratito de risas.

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