Tantanes (6)

Es un juego basado en la exageración con fines cómicos. Un tradicional chiste o juego infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.

Era una mujer tan dulce, tan dulce, tan dulce, que todos sus hijos fueron diabéticos.

Era un aristócrata, tan aristócrata, tan aristócrata que tenía un abolengo tan rancio que hasta olía mal.

Era una charca tan seca, tan seca, tan seca, que hasta las ranas llevaban cantimplora.

Era un hombre que tenía una barba tan cerrada, tan cerrada, tan cerrada, que se afeitaba con una llave.

Era un hombre tan calvo, tan calvo, tan calvo, que se le veían las ideas.

Era un hombre tan duro, tan duro, tan duro, que partía las nueces con las orejas.

Era un hombre tan largo, tan largo, tan largo, que le pusieron de nombre Continuará.

Era un hombre tan pobre, tan pobre, que se compró una escopeta para ir tirando.

Era una iglesia tan grande, tan grande, tan grande, que el cura repartía la comunión en moto.

Era una mujer tan bruta, tan bruta, tan bruta, que planchaba la ropa a martillazos.

Era una mujer que tenía las piedras tan largas, tan largas, tan largas, que en vez de medias llevaba enteras.

Era una mujer tan pobre, tan pobre, tan pobre, que en lugar de dar a luz dio a oscuras.

Era un pueblo tan pobre, tan pobre, tan pobre, que el arcoiris se veía en blanco y negro.

Era un río tan estrecho, tan estrecho, tan estrecho, que solamente tenía una orilla.

Era un tenor tan alto, tan alto, tan alto, que en vez de dar el do de pecho daba el do de techo.

Era un vino tan viejo, tan viejo, tan viejo, que hasta la botella tenía arrugas.

Era un torero tan malo, tan malo, tan malo, que en lugar de faenas hacía gamberradas.

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