Archivo mensual: diciembre 2009
Una falsa definición es aquella que se inventa para una palabra, buscando la comicidad.
Amoratado: Matrimonio.
Bisoñé: Soñé dos veces.
Cabello: Equino hermoso.
Camaleón: La sabana.
Carcasa: Garaje, parking.
Cataplasma: Lo que hace el vampiro cuando muerde.
Espiando: Como se comunican los pollos.
Lóbulo: El que se comió a la caperucítula.
Malvado: Cubierto de color morado pálido tirando a rosa.
Margarita: Puesto de centinela en un cuartel costero.
Orilla: Sesenta minutillos.
Pesados: Calcula el peso a pares.
Pimiento: Miento tres veces y pico.
Requiero: Lo quiero el doble.
Simiente: Mentiroso, que no dice la verdad.
Sincronía: Que no tiene cronía, sea eso lo que demonios sea.
Tirabuzón: Envía una carta.
Zarpazo: Residencia gallega de verano de los emperadores rusos.
¿Sabías por qué llamamos MORTADELA a un embutido muy grueso hecho con carne de cerdo y de vaca con tocino?
En un termino procedente del italiano mortadella que deriva del sintagma latino myrtatum farcinem, ‘sazonado con bayas de mirto’.
Este embutido ya era conocido en el siglo I a.C. y era uno de los alimentos sazonados con mirto a los que los romanos eran aficionados: aceite de mirto, vino sazonado con mirto…
El mirto, también conocido por su nombre árabe arrayán, es un arbusto de la familia de las Mirtáceas, de dos a tres metros de altura, oloroso, con ramas flexibles, hojas opuestas, de color verde vivo, lustrosas, pequeñas, duras y persistentes, flores axilares, solitarias, pequeñas y blancas, y bayas de color negro azulado.
¿Sabías por qué decimos NI HABLAR DEL PELUQUÍN para expresar un rechazo categórico a lo que se acaba de oír?
Su significado es similar a un “por supuesto que no” o “de eso ni hablar”.
Aparece por primera vez recogida en el DRAE en la edición de 1985, en la que se lee: Ni hablar del peluquín: locución familiar con que uno se niega rotundamente a hablar o tratar de un asunto.
Tiene una gran simulitud con la locución Ni hablar, que es una expresión usada para rechazar o negar una propuesta. Sus antecedentes los encontramos en la expresión Ni hablar ni parlar, que aparece ya en la edición de 1817, con la siguiente definición: locución familiar con que se denota el sumo silencio de alguno.
Pero es la segunda parte del modismo la que llama la atención. ¿Por qué un peluquín?
Un peluquin es una peluca pequeña o que solo cubre parte de la cabeza, y el término surge como un diminutivo de peluca.
Es probable que se utilizara el término por ciertos complejos varoniles ante la pérdida de cabello, sobre todo en una época distinta a la actual en la que es habitual lucir calva con orgullo o incluso cabeza afeitada. Pues bien, el peluquín se utilizaba para ocultar la calvicie incipiente, que se convertía así en una especie de secreto. Incluso en los casos en que el postizo era evidente, se consideraba signo de mala educación señalar al calvo “camuflado”.
Ese sentido de secreto es el que se trasluce en la expresión. El peluquín ni nombrarlo, ni hablar del peluquín.
Al respecto citar la comedia musical española Canelita en rama, dirigida por Eduardo García Maroto y protagonizada por Juanita Reina, que se estrenó en 1942. En ella se canta el tema “Ni hablar del peluquín” de Quintero, León y Quiroga”. La primera estrofa dice así:
La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡ay mi don Valentín!,
¡ay mi don Valentín!-
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo ha estrenao
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
que tiene una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!
Respuesta a una consulta de Àngels
¿Sabías por qué decimos MONTARSE EL POYO por darse una situación de jaleo y revuelo, un desbarajuste, montarse un follón?
Y sí, está bien escrito, pues la expresión es montarse el poyo y no montarse el pollo, pues nada tiene que ver con las aves de granja ni con los jóvenes mozos.
Proveniente del término latino podium, el poyo es un banco de piedra, yeso u otra materia, que ordinariamente se fabrica arrimado a las paredes, junto a las puertas de las casas de campo, en los zaguanes y otras partes. Y también —y a esta acepción se refiere la expresión— el podio o tribuna portátil que algunos oradores llevaban consigo a finales del siglo XIX para publicitar su causa política o difundir sus ideas.
No pocas veces las palabras del orador iniciaban una discusión y no pocas veces acababa desatándose una trifulca, una pelea. Por ello la frase se usa tanto para describir el inicio de una polémica como para describir la creación de una situación de desbarajuste y desorden.
¿Sabías por qué llamamos SIESO a la mala persona y de trato desagradable que es peligrosa para tener como enemiga?
Este uso del término para referirse al malasombra, al sujeto vengativo de malas entrañas, es un uso figurado de la acepción principal del término: ano con la porción inferior de intestino recto.
Así se puede oír la expresión ser más feo y malo que el fondo del culo.
Proviene de la voz latina sessus, ‘acción de sentarse’, con la que hace referencia al culo o posaderas.