Guardar las distancias

¿Sabías por qué GUARDAR LAS DISTANCIAS es adoptar una actitud que evite que alguien pueda propasarse tomando más confianza de la debida?

Para sus relaciones sociales el individuo no limita con su piel, sino en una especie de “burbuja” personal que marca el territorio que siente como propio y que limita la distancia que debe existir entre él y los otros.

Este espacio personal varía su tamaño dependiendo de la cultura o de la persona con la que interactuamos. Así, en el área mediterránea es más reducido que en las áreas anglosajonas, pues en las primeras el contanto personal es mucho mejor tolerado que en las segundas. También es más reducido cuando nos relacionamos íntimamente con un familiar o un amigo que cuando lo hacemos con un perfecto desconocido.

Es a este último caso al que se refiere la expresión. Cuando nuestra burbuja personal es invadida, necesitamos saber si el invasor viene con buenas o malas intenciones, por ello guardamos las distancias mostrándole nuestra desconfianza para mantenerlo lo suficientemente alejado.

Una vez analizadas sus intenciones (de acuerdo a sus palabras y a su lenguaje corporal) podemos levantar nuestras barreras y permitir el acercamiento o bien podemos seguir manteniendo una actitud recelosa y, guardando las distancias, demostrarle que no queremos darle más confianza.

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