Apretar las clavijas

¿Sabías por qué APRETAR LAS CLAVIJAS a alguien es exigirle con severidad el cumplimiento de su deber?

También, en general, adoptar con él una actitud rígida y severa.

La expresión alude al tormento del potro y a las vueltas que forzaban al condenado a confesar. Este tormento de suplicio —de invención griega— consistía en una rueda a la que se ataban los miembros del torturado, girando gradualmente y a una tensión creciente merced a unas cuerdas y unas clavijas, hasta llevarle al descoyuntamiento.

Antiguamente se decía apretar los cordeles con el mismo significado. En el Diccionario de Autoridades se lee: “Además del sentido recto, vale obligar a uno a que confiese lo que le está bien negar. Es metáfora de los cordeles que aprietan a los que ponen a cuestión de tormento”.

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