Falsas etimologías (5)

Hay muchas etimologías erróneas que a fuerza de repetirse parecen ganar visos de credibilidad.

A veces son más ocurrentes y curiosas que la etimología verdadera. O son una anécdota posterior que goza de mayor encanto. Pero no por ello dejan de ser falsas.

Tal es el caso de ser un atorrante.

Que se trata de una expresión que se aplica al vago que pasa el tiempo callejeando, al sujeto sin oficio ni beneficio que está a la que salta, al sinvergüenza que vive sin dar golpe.

Pues bien, está muy extendida una falsa etimología que centra el origen de la expresión en Argentina, más concretamente en una marca de tuberías utilizada en las instalación de agua corriente en Buenos Aires. Dicha marca era Tubos A. Torras, y comoquiera que los pordioseros y vagabundos utilizaban esos enormes tubos para cobijarse y dormir en su interior, amén de gandulear dormitando en su interior, fueron llamados, claro está… atorrantes.

Aunque es tenido por argentinismo, en realidad es un término que se usó primero en Canarias como consta en el Gran Diccionario del habla canaria, que lo registra como término autóctono y que se documenta hacia 1880 con el significado de ‘sinvergüenza, vago, pillo’. También es de uso canario el término atorrado con el significado de ‘agazapado, escondido’.

Ya Gonzalo de Berceo utilizó la forma turrado en el sentido de ‘inactivo, aturdido, indolente’

Posteriormente el término llegó a Argentina en el siglo XIX y se llamó atorra al ‘gandul’ y atorrante al ‘golfo o granuja’, incluso ‘al que duerme hasta las tantas’. También se llama atorranta a la prostituta, quizá porque se acuesta demasiado o por su vagar ocioso por las calles a la espera de un cliente. También atorrantear significa ‘pasar el día en la calle holgazaneando y sin hacer nada de provecho’.

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