Tener ínfulas

ínfulas

¿Sabías por qué se dice TENER ÍNFULAS de presumir, aparentar y tener de sí una opinión demasiado elevada?

También se dice darse ínfulas y de ambas maneras significa tener vanidad y orgullo desmedidos. Es frase equivalente a darse aires de grandeza y a tener muchos humos.

En latín se llamó infulae a las cintas o bandas de lana blanca o escarlata que pendían, una a cada lado, de los tocados con los que los sacerdotes paganos adornaban y ceñían su cabeza como símbolo de su dignidad o rango. Se usaban en ocasiones anudadas a modo de diadema y en otras se dejaban caer a ambos lados de la cabeza.

De este uso derivó posteriormente el de colgar cintas de las mitras de los prelados, con hilos dorados y tanto más elaboradas cuanta más importancia se le concedía a la sede. Las de diócesis de gran importancia y riqueza económica como las de Toledo, Cuenca o Santiago alcanzaron gran aparatosidad y lujo.

Además de importantes cargos eclesiásticos, también fueron usadas anteriormente por los sacrificados en el altar, por reyes de la Antigüedad y por las vestales como signo de dignidad.

Por ello se dice del que se considera arrogado de una dignidad que no posee o alardea de una importancia ajena a la realidad, que tiene o se da muchas ínfulas.

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