Pasatiempos (13)

Reloj de arenaPero pasatiempos basados en los juegos de palabras: sinonimias, charadas, acertijos, ambigüedades… Nada, o muy poco que ver con los habituales pasatiempos de la prensa gráfica.

PRIMERO

Tres jóvenes escaladoras están realizando una complicada ascensión. En un momento especialmente complicado del recorrido en el que están atacando una pared practicamante vertical, la última de ellas pierde pie y queda colgando de la cordada que la une a sus compañeras. Es sus desesperados intentos por volverse a sujetar agita demasiado la cuerda y las segunda de las jóvenes pierde también agarre. Ambas cuelgan sobre el vacío y todo su peso tira hacia abajo de las primera de las jóvenes que se aferra desesperadamente a su asidero clavado en la roca. Pero es demasiado el peso que sujeta y sus manos, doloridas, van perdiendo fuerza. Podrá aguantar muy poco tiempo. ¿Qué hora es?

SEGUNDO

Somos doce hermanos
y yo el más chiquito;
cada cuatro años
me crezco un poquito.
¿Quién soy?

Colaboración de Walter Barrios

A continuación tres pasatiempos de su autoría.

TERCERO

Poner las palabras en su respectivo lugar. Pueden ubicarse de izquierda a derecha o de arriba hacia abajo.
BI VB PSI YESO ABSCESO VERANOS BU ZOO ABUSIVO OS CIS ACOSA ASEVERA ALFABETOS NO DIZ CESA RIZOS INCAPAZ CIRCENSES SO ESO JUEZ SOFÁS OBSCENA COCINEROS VA LIS SENA VIENA TRAZADO JOVENCITA

CUARTO

Encasillar las palabras en el casillero. Pueden ubicarse de izquierda a derecha o de arriba hacia abajo.
AA NI ANA OTE CAOS PAÍS VACA PATÍN CAPEAS TETERA MAPACHE AN OA ARS SOR CARO PASA PATIO CASPIO TÍPICA TROVERO AR OO CID CAVA PROA AIRES PRESA CASTRO VISITA AS SÉ CIS AMAN ESCA RÍAN ANSIA TAROT ESCASA CANARIOS CE SÍ DIO AOJA MORA SACO CATAR ESTILO ACAECER OCLUSIVA CT SO ELI ARCO OHIO SILO CRECE AIROSA ETÉREA ASARERO SALSEROS IR UC ERE ARES OISE SOCA OCASO ALTERE RETIRO CASTRAR VERÍDICO LA UR ETA ASNO OJOS USEN PACTA AMORES SALIDA CROACIA

QUINTO

Hallar 13 nombres de flores ocultos en el siguiente texto.

EL SUSTO
El grupo de amigos había llegado de paseo a la Región del Iguazú. Cenaron en el lujoso comedor del Hotel Central. Había de todo para escoger, en especial frutas exóticas, agradables y desconocidas para los visitantes. Después de cenar, donosamente se pusieron a conversar acerca de cómo convencieron a sus esposos para que las dejaran viajar.
Al día siguiente se levantaron muy temprano y luego de asearse, cada uno tendió su respectiva cama. Polanco, el guía de paseo, a través de un pequeño altavoz, los comenzó a llamar.
Iban a realizar con él, una semana de gira. Soleados bosques enmarañados los estaban aguardando.
Los compañeros salieron y se encontraron con Oscar Polanco, un personaje de contextura casi obesa; era un verdadero Porqui, de aquel personaje, mal escrito, de las tiras cómicas. Una vez reunidos, el guía les dio los principales consejos antes de ingresar a la selva.
Oscar Polanco llevaba como guía a un nativo lugareño que portaba un arco y muchas flechas en su carcaj. Un compañero ideal para la exuberante vegetación que los aguardaba con todos sus peligros.
Ya en la selva, la vegetación y los sonidos onomatopéyicos, propios de las aves y monos de la región, motivaron al grupo a caminar con cierto temor. La más nerviosa era Rita, todo la deslumbraba; hasta daba la impresión que estaba allí, arrepentida por acompañar a sus amigas.
Iban por un pasaje, caminando tras el guía; todos en silencio, pero acompañados por el mágico sonido de la fauna selvática. Lupe, la más traviesa del grupo, arrancó una ramita y con ella, la pasó por las piernas de Rita, quien iba delante; al sentir el cosquilleo propio de un animal que se adhería a su cuerpo, pegó un grito estentóreo; y muy amarga, Rita, temblorosamente se apartó en forma ligera; ni Oscar con toda su experiencia la pudo calmar en ese momento.
Ya más tranquila le dijo a Lupe: Tú ni aspiras aire sin molestar a los demás; hasta cuándo serás tan inmadura, haciendo bromas de tan mal gusto. Y luego, sin tener ya ganas de seguir, sale ligeramente de la maleza adonde había ido a parar, después del salto instintivo dado por el susto recibido. Ya no quería seguir. Para Rita, no fue una ramita; ella vio, letal animal que se había apoderado de sus piernas.
Para calmarla en forma definitiva, Oscar le dijo: No se preocupe, que si hubo un animal letal, yo lo maté, con mi cuchillo le clavé. Luego le agregó, pero ya casi gritando: Ya no tiene por qué tener miedo. Ya más calmada y con la experiencia de no hacer más bromas, los amigos con sus respectivas esposas se internaron en la majestuosa selva sudamericana de los mil colores.

 

Las soluciones en la página siguiente

Aquí están las soluciones:

PRIMERO
A punto de caer las tres.

SEGUNDO
El mes de febrero.

TERCERO

CUARTO

QUINTO
13 nombres de flores ocultos en el siguiente texto.

EL SUSTO
El grupo de amigos había llegado de paseo a la Región del Igu azucena ron en el lujoso comedor del Hotel Central. Había de todo para escoger, en especial frutas exóticas, agradables y desconocidas para los visitantes. Después de ce nardo nosamente se pusieron a conversar acerca de cómo convencieron a sus esposos para que las dejaran viajar.
Al día siguiente se levantaron muy temprano y luego de asearse, cada uno tendió su respectiva c amapola nco, el guía de paseo, a través de un pequeño altavoz, los comenzó a llamar.
Iban a realizar con él, una semana de girasol eados bosques enmarañados los estaban aguardando.
Los compañeros salieron y se encontraron con Oscar Polanco, un personaje de contextura casi obesa; era un verdadero P orquídea quel personaje, mal escrito, de las tiras cómicas. Una vez reunidos, el guía les dio los principales consejos antes de ingresar a la selva.
Oscar Polanco llevaba como guía a un nativo lugareño que portaba un arco y muchas flechas en su carca junco mpañero ideal para la exuberante vegetación que los aguardaba con todos sus peligros.
Ya en la selva, la vegetación y los sonidos onomatopéyicos, propios de las aves y monos de la región, motivaron al grupo a caminar con cierto temor. La más nerviosa era Rita, todo la deslumbraba; hasta daba la impresión que estaba allí, arrepentida por acompañar a sus amigas.
Iban por un pasaje, caminando tras el guía; todos en silencio, pero acompañados por el mágico sonido de la fauna selvática. Lupe, la más traviesa del grupo, arrancó una ramita y con ella, la pasó por las piernas de Rita, quien iba delante; al sentir el cosquilleo propio de un animal que se adhería a su cuerpo, pegó un grito estentóreo; y muy a margarita, temblo rosa mente se apartó en forma li geranio scar con toda su experiencia la pudo calmar en ese momento.
Ya más tranquila le dijo a Lu petunia spiras aire sin molestar a los demás; hasta cuándo serás tan inmadura, haciendo bromas de tan mal gusto. Y luego, sin tener ya ganas de seguir, s aleli geramente de la maleza adonde había ido a parar, después del salto instintivo dado por el susto recibido. Ya no quería seguir. Para Rita, no fue una ramita; ella violeta l animal que se había apoderado de sus piernas.
Para calmarla en forma definitiva, Oscar le dijo: No se preocupe, que si hubo un animal letal, yo lo maté, con mi cuchillo le clavel uego le agregó, pero ya casi gritando: Ya no tiene por qué tener miedo. Ya más calmada y con la experiencia de no hacer más bromas, los amigos con sus respectivas esposas se internaron en la majestuosa selva sudamericana de los mil colores.

1 comentario

  1. Todo muy interesante

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