Mayúsculas acentuadas

Parece ser que hay cierta confusión a la hora de acentuar o no las mayúsculas. Las normas ortográficas nunca han hecho una excepción sobre las mayúsculas, por lo que se deben acentuar.

¿A qué es debido, entonces, que mucha gente piensen que no se deben acentuar?

Colaboración de Zenitram 

Hasta la llegada de los ordenadores y la informática, toda la producción editorial de libros, revistas y periódicos se hacía en la linotipia. A pesar de tener ésta un teclado con 90 teclas, las versales (mayúsculas) acentuadas no figuraban en el mismo como hoy ocurre con los ordenadores.

Por lo tanto, para que salieran con acento había que ponerlas y recuperarlas manualmente y no con el teclado, recurriendo para ello a la contracaja, que era una cajita en la mesilla del linotipista donde figuraban las mayúsculas acentuadas junto al resto de signos “raros” de cada familia.

Cuando algún purista exigía que en sus obras fueran acentuadas, eso conllevaba un coste añadido pues ralentizaba mucho la producción. Este sobrecosto era el principal motivo de por qué tradicionalmente en la imprenta no se acentuaran. 

Al ver habitualmente las mayúsculas sin acentuar, mucha gente llegó a creer erróneamente que las reglas de acentuaciópn no operaban sobre las mayúsculas.

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