Erratas (2)

Ciertamente relacionado con la impresión, está el tema de las erratas. Aquellos errores tipográficos, de composición o de corrección que, sin saber muy bien cómo, aparecen en la obra impresa definitiva.

Sus efectos sobre el escrito pueden llegar a ser muy curiosos, llegando incluso a desvirtuar por completo el mensaje.

Como ocurre en los siguientes ejemplos extraídos de la prensa escrita:

Daños cerebrales en el hígado.
(¿No serán celulares? ¿Es que sólo piensa en beber?)

Hernias fiscales.
(Caramba con el fisco, se mete en todas partes hasta entre las vértebras)

Heridas en el dedo derecho del pie pequeño.
(En el dedo pequeño del pie derecho, que no estamos por lo que estamos)

Condenado a un año de cáncer.
(¡Hala! Ya no les basta con la cárcel)

Aparatosas caídas en parapente que se saldan al final con varias facturas.
(Serán las facturas del médico por sanar las fracturas)

Alarmantes cifras de acoso laboral, de cuyas víctimas seis de cada cuatro son mujeres.
(Pues sí que es alarmante, sí)

Un bebé de 21 años que resulta ileso tras caer de un segundo piso.
(¿Un bebé? Si ha de tener bigote con 21 años. ¿No serán 21 meses?)

Una fuga después de una reyerta con un muerto.
(Y es que hay que ser abusón)

Una nota aclaratoria a una esquela: ha de decir socio-fundador y no sucio-fundador.
(Éste se cubrió de gloria)

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