Ambigramas (5)
Un ambigrama es una palabra escrita de manera que, al ser invertida por medio de un giro o una reflexión, permanece inalterada o revela una nueva palabra.
Ahí van un par de mi autoría (giro de 180º): Victoria y Anaïs.


Un ambigrama es una palabra escrita de manera que, al ser invertida por medio de un giro o una reflexión, permanece inalterada o revela una nueva palabra.
Ahí van un par de mi autoría (giro de 180º): Victoria y Anaïs.


¿Sabías de dónde provienen los nombres de los NÚMEROS?
La mayoría derivan del latín.
Los nombres de los números se forman con la combinación de los nombres de los números básicos, que son: uno (del latín unus), dos (del latín duos, acus. de duo), tres (del latín tres), cuatro (del latín quattuor), cinco (del latín quinque), seis (del latín sex), siete (del latín septem), ocho (del latín octo), nueve (del latín novem) y diez (del latín decem).
A partir del diez se empiezan a derivar por composición —más evidente en latín que en castellano— hasta el quince: once (del latín undecim), doce (del latín duodecim), trece (del latín tredecim), catorce (del latín quattuordecim) y quince (del latín quindecim).
Del dieciséis al diecinueve es evidente la composición “diez más algo”, al igual que pasa con el veinte (del latín viginti), el treinta (del latín triginta) y las demás decenas.
El cien —apócope de ciento— (del latín centum), el mil (del latín mille), en cambio el millón (del fr. million, o del it. milione) ya no proviene del latín, al igual que el billón. Quizás cantidades demasiado grandes para las utilizadas por los romanos, aunque tampoco tenían lugar en su numeración para el cero.
En este caso, el cero llegó a Europa a través de los árabes y la palabra que lo nombra proviene del árabe sifr, que significa ‘vacía’. La voz española cifra también tiene su origen en el mismo término.
La comunicación no verbal es aquella conducta, gesto, movimiento o postura que, intencionadamente o no, está cargada de un significado culturalmente determinado, y que puede transmitir información de cualquier tipo acerca de la persona que lo emite o del mundo que la rodea.
Comunica información acerca de nuestra actitud, sentimientos o intenciones. Complementa a la comunicación verbal, a la que a veces llega incluso a sustituir. Es aquello de “una imagen vale más que mil palabras” aplicado a la comunicación. La mirada, la posición del cuerpo, los movimientos de las manos o la ausencia de los mismos, el ritmo respiratorio, el color de las mejillas, el brillo de los ojos y otros muchos aspectos pueden brindar a nuestro interlocutor más información de la que creemos. Por ello es importante controlar este aspecto comunicativo si no queremos que “traicione” nuestros propósitos.
A nadie se le escapa que es mejor iniciar un primer contacto amoroso con paso firme, mirada franca, voz bien timbrada y amplia sonrisa en los labios, en lugar de mirada huidiza, mejillas arreboladas, labios temblorosos y postura vacilante, por poner un ejemplo. O que, para una entrevista de trabajo, es mejor un vigoroso apretón de manos, sentarse con la espalda bien recta pero con comodidad, mantener una postura ligeramente inclinada hacia adelante, mirar continuamente a los ojos, acompañar la conversación con movimientos de manos (sin exagerar) y no elevar en exceso la voz; en lugar de retreparse en el sillón, juguetear nerviosamente con un bolígrafo, papel o los propios dedos, mirar nerviosamente a todos lados, hablar en susurros o mostrar incomodidad con la ropa que se viste, por poner otro ejemplo.
Pero no toda la información de estos gestos y conductas es suministrada inadvertidamente, también se usa el lenguaje corporal para comunicar de forma totalmente consciente, en unos gestos casi universales: tamborileamos con los dedos para demostrar impaciencia; nos encogemos de hombros para mostrar indiferencia o desconocimiento; guiñamos un ojo para significar complicidad; alzamos las cejas para expresar que algo nos parece poco creíble; nos rascamos la cabeza para comunicar desconcierto; nos damos una palmada en la frente si de pronto nos damos cuenta de que hemos olvidado algo; nos revolvemos en el asiento para revelar incomodidad; asentimos y negamos con movimientos oscilatorios de la cabeza; extendemos el dedo índice y oscilamos levemente la mano para lanzar una advertencia… y así muchos otros ademanes ciertamente aprendidos. Y aunque cada persona puede modificarlos de manera peculiar para transmitir lo que pretende —a veces basta una simple mirada de una persona cercana para saber lo que piensa o lo que quiere— siempre seguirán la misma estructura dentro del proceso de comunicación.
Cuando se trata de estudiar la comunicación no verbal, se suele hacer desde diferentes aspectos. Así se distingue entre:
¿Sabías por qué los cajeros automáticos exigen un PIN DE CUATRO DÍGITOS para validar las operaciones?
El PIN (personal identification number o ‘número de identificación personal’) consta de cuatro cifras numéricas por conveniencia, no por limitación técnica.
John Adrian Shepherd-Barron trabajó sobre el concepto de una máquina de autoservicio que dispensara papel moneda, cuando ocupaba el cargo de gerente en De La Rue Instruments en la década de los 60.
El primer ATM (automatic teller machine o ‘cajero automático’) fabricado por su empresa se instaló en Enfield, en una sucursal del Barclays Bank en 1967.
Mientras no se introdujo el uso de la tarjeta se utilizaron unos cheque especiales impregnados con un compuesto radiactivo de carbono 14, que era detectado y validado con un PIN.
En un principio pensó en un PIN de seis dígitos, pero cambió de idea cuando su mujer le comentó que ella no era capaz de recordar más de cuatro dígitos.
Cada vez hay más contenido en 1de3.es y cada vez es más fácil que se pierda entre tanto texto aquél detalle o aquella curiosidad en la que podríamos estar interesados, pero que no buscamos, precisamente, por desconocer su existencia.
Cada vez hay más nuevos visitantes que no conocen la página como los más veteranos y a los que, pienso, les sería de ayuda una especie de visita guiada.
Así que en esta entrada —y en las venideras— seleccionaré para vosotros algunos de los artículos más interesantes. Para ello me serviré de los datos de que dispongo (más leídos, más votados, mejor valorados…) y de mis preferencias personales.
Espero que la selección sea de vuestro agrado.
Septiembre 2004
Para leer largo y tendido y aprender cosas nuevas sobre:
El mes de febrero y sus 28 días.
Las monedas.
El juego y la suerte.
Sin olvidar los caligramas y los pleonasmos.
Septiembre 2005
Curiosidades de la lengua: anfibología.
Juegos de palabras: una nueva entrega del Fantabuloso Circo del Dr. Lapsus.
Humor Lengua-raz: nombres chuscos.
Septiembre 2006
Y para acabar: sexo automovilístico, frases huecas y… a otra cosa, mariposa.
El término piropo proviene de pyr, ‘fuego’ en griego y ops, ‘ojo, vista’ en griego y viene a decir algo así como ‘mirada de fuego’.
Estos piropos, que no son más que frases, más o menos encendidas, que alaban públicamente la belleza de una mujer, son más o menos políticamente correctos dependiendo del lugar y la época.
Aunque también los piropos pueden alabar otras cualidades y a personas del otro sexo.
Algunos ejemplos más:
¡Quien fuera patito de goma en tu bañera!
Arroz traigan, que carne te sobra.
Como avanza la tecnología… que hasta las flores caminan.
Me gustaría ser bizco para verte doble.
¡Quién fuera noche para caerte encima!
¡Niña…! se te cayó el papel que te envuelve… ¡bombón!
No te lo vas a creer, pero hace treinta segundos era maricón.
Si ser guapa fuera delito, tú te pasarías toda la vida en la cárcel.
¡Cuánto globo y yo sin fiesta!
Si tu fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera.
¡Preciosa! Con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un ojo.
Eso es andar y lo demás estropear el suelo.

Se dice perieco de un morador del globo terrestre con relación a otro que ocupa un punto del mismo paralelo que el primero y diametralmente opuesto a él, es decir, a 180º sobre la circunferencia del paralelo, sobre el mismo hemisferio.
Por ejemplo una persona situada a 30º de la latitud norte y a 120º de longitud oeste y otra persona situada a 30º de latitud norte y a 60º de longitud este serían periecos.
Notar que no es lo mismo que antípoda, que se dice de cualquier habitante del globo terrestre con respecto a otro que more en lugar diametralmente opuesto, es decir, atravesando el centro de la Tierra con una recta imaginaria.
En el ejemplo propuesto una persona situada a 30º de latitud norte y a 120º de longitud oeste sería antípoda de otra situada a 30º de latitud sur y a 60º de longitud este.
Ambos términos se suelen emplear en masculino y plural. Así se dice periecos y antípodas.
Un hito o fito es una señal clavada en el suelo que indica un límite.
Se puede señalar los límites de una propiedad o los límites de un camino colocando estacas clavadas en el suelo o piedras a intervalos regulares. De esta manera, un viajero que no conociese una región podría evitar los terrenos privados y seguir fácilmente las veredas haciendo caso de esas indicaciones, incluso en el caso de que la vegetación hubiese cubierto un itinerario poco transitado. El hito referido a un límite territorial se ha dado en llamar coto y el hito referido al límite de un sendero, mojón. Un coto privado de caza o una propiedad vallada es algo fácil de ver, así como los mojones que señalizan una carretera y que nos indican el nombre de la vía y la distancia itineraria en kilómetros.
De hito en hito (de fit a fit, en catalán) es una frase hecha que significa que ‘se presta atención a una cosa, que se la mira fijamente’. Igual que debía hacer el viajero para no extraviarse: prestar atención a los hitos del borde del camino. Hito también ha adquirido el sentido figurado de meta o momento señalado. De igual modo que el renombrado viajero debía fijarse como meta el siguiente hito cuando superaba el anterior, como una especie de reto. Así podemos oír frases como: “El descubrimiento de América es un hito de la Historia”, “Su triunfo ha marcado un hito” o “Ens hem fixat una fita” (‘nos hemos marcado una meta’, en catalán). También un significado de éxito, como el alcanzado al sobrepasar la meta o hito. Tal es el caso del hit parade (‘desfile o relación de éxitos’, en inglés) en el que se presentan una lista ordenada de éxitos musicales.
Uno de los juegos más sencillos y más practicado en todo el mundo es el de lanzar un objeto hacia un punto señalado intentando hacerlo con puntería. Generalmente el objeto arrojadizo es una piedra y la señal una estaca, un agujero o una piedra mayor; aunque pueden ser herraduras, argollas, pelotas o bolas como en el caso del juego de la petanca, o como en cualquiera de las barracas, puestos o casetas de feria en las que nos retan a probar nuestra puntería y conseguir como premio algún osito de peluche.
De entre los cientos de nombres que, sin duda, habrá recibido este juego, nos interesan algunos: la chita, el tejo y la tángana.
Haciendo referencia a la señal contra la que se lanzaba —una piedra alargada o una tablilla colocada en vertical o una estaca— el juego recibió el nombre de hito y posteriormente de chito o chita. Los muchachos solían colocar las monedas de sus apuestas sobre el chito y las ganaba aquél que las derribaba o el que —una vez derribadas— colocaba su piedra o tejo más cerca. Comoquiera que a los adultos no les hacía gracia que los muchachos anduvieran metidos en apuestas con dinero, estos lo hacían a escondidas y jugaban a la chita callando, frase que se ha dado en utilizar para expresar que ‘se hace algo con mucho silencio, con disimulo o en secreto’.
Chitón es un imperativo para demandar silencio fruto de un aumentativo de chita, es decir, con mucho secreto. E irse a chitos o andar a chitos significa, simulada y familiarmente, ‘andarse vagando, divertido en juegos y pasatiempos’. Así lo explica el maestro Correas en su Vocabulario de refranes:
“Andar a chitos. Buscar cosas vanas: chito o chita es un huesecillo o pedrezuela a que tiran los muchachos en el juego que ellos llaman de la chita: tiran con él con unas piedras llanas como ruedas, que llaman chito; cuando se concierta el juego, todos van a buscar chitos en algún arroyo o muladar o edificio caído, y los hacen de piedra, teja o ladrillo.”
También recibía el nombre de chita la taba o astrágalo de los corderos; huesecillo menudo que —a guisa de dado— se utilizaba en juegos de azar y que también se jugaba a escondidas cuando se apostaba por las mismas razones descritas anteriormente.
Haciendo referencia al objeto arrojadizo, el juego recibió posteriormente el nombre de tejo, ya que en ambientes urbanos era más habitual encontrar trozos de teja aptos para el juego. Del arrojo, decisión e insistencia necesarias para tirar bien los tejos se pasó al sentido figurado de insinuar a una persona el interés amoroso que se tiene por ella. A la que se miraba con insistencia, se cortejaba y se rendían constantes atenciones se decía que le tiraban los tejos y tirar los tejos pasó a significar iniciar un cortejo.
También era frecuente que los muchachos, tímidos, lanzasen desviado su tejo intencionadamente para que fuera a caer a los pies de la chica que le gustaba cuando las muchachas observaban el juego. De esta manera tenían excusa para acercarse a ella al ir a recoger su tejo y poder así intercambiar miradas furtivas, sonrisas y comentarios. Esto llevaría a más de uno a afirmar que fulanito le está tirando los tejos a menganita, como una expresión literal de un hecho y no de una actitud.
Este tejo era utilizado tanto para juegos como la rayuela, la casa o la línea —en los que había que darle pequeños golpes al tejo con el pie para recorrer un dibujo o alcanzar una señal —como para arrojarlos contra una pieza o tanga con dinero encima.
Otro nombre por el que se conocía el juego era el de tanga o tángana (así, esdrújula). Y habiendo dinero de por medio es de suponer que eran frecuentes las discusiones a la hora de determinar el ganador. Y esas pequeñas trifulcas a base de insultos y empujones que no solían pasar a mayores, se dieron en llamar tánganas. Término que actualmente se usa para definir los alborotos que en ocasiones se dan en las competiciones deportivas a raíz de una jugada conflictiva y que podemos oír habitualmente en las retransmisiones de partidos de fútbol, en los que armarse una tangana es un hecho cada vez más frecuente. Pero eso sí, con la sílaba tónica en penúltimo lugar (llana y por lo tanto sin tilde).
Publicado originalmente el 02 de junio de 2004
¿Sabías por qué llamamos MONITOR a la persona que guía el aprendizaje?
Ya sea deportivo, cultural, de ocio…
En la antigua Roma se llamaba monitor, de monere ‘recordar’, al esclavo que acompañaba a su amo por la calle o en los actos públicos para recordarle el nombre de las personas a quien iba encontrando o para recordarle los datos y presentarle los documentos de que debía servirse cuando pronunciaba un discurso.
Otra acepción del término es ‘persona que avisa o amonesta’, y en ella se puede apreciar la evolución del término que pasa del aviso o recordatorio a la amonestación. Aunque mantiene la parte de asesoramiento o guía, dota al monitor de cierta autoridad.
Más recientemente, el nombre de monitor es el asignado, en el Ejército, al ayudande del profesor de educación física, de donde evoluciona al uso actual.
La criptografía es el arte o la técnica de descifrar textos escritos en clave. Y bajo este nombre se agrupa una gran variedad de juegos enigmísticos en los que se ha de resolver o descifrar un texto.
Los elementos comunes son tres:
En el caso de la criptografía mnemónica, la resolución del enigma será un modismo, frase hecha o refrán —el sentido “fuerte” que hay que descubrir— y el texto criptográfico una interpretación menos inmediata —el sentido “débil”— del modismo.
Cuanto más sintético sea el enunciado y más conocida la frase-solución, mejor será el criptograma mnemónico.
Un ejemplo, como siempre, aclarará las cosas:
Para plantear una criptografía mnemónica se elige una frase hecha. Supongamos que escogemos despedirse a la francesa, cuyo sentido fuerte es “marcharse de una reunión sin avisar”. El siguiente paso es buscar un segundo sentido, más débil, a base de sinónimos o segundos sentidos. En el ejemplo, despedirse es sinónimo de decir adiós y a la francesa lo es de en francés, así que tenemos “decir adiós en francés” o, más resumidamente, “decir au revoir”. El criptograma se completa con los números: despedirse tiene 10 letras, a tiene una, la tiene 2 y francesa 8. Quedaría así:
Criptografía mnemónica 10 1 2 8
DECIR “AU REVOIR”
Veamos ahora un ejemplo de resolución:
Criptografía mnemónica 7 2 5
NACER
El hecho de que la criptografía sea mnemónica nos indica que la solución es una expresión, frase hecha o giro lingüístico habitual. Ahora debemos buscar sinónimos y términos relacionados con “nacer”, que es el escueto enunciado que se nos facilita, para formar una frase de tres palabras cuyas longitudes coincidan con las facilitadas. Tenemos como sinónimos: venir, venir al mundo, surgir, brotar, comenzar, empezar, iniciar, salir, salir del huevo, aflorar, aparecer, brotar, emerger, originarse, iniciarse… Y como términos relacionados: parir, dar a luz, madre, parto, vientre, comadrona, mamá, cesárea, anestesia, nueva vida, dolor… Cada cual puede seguir ahora su propio proceso deductivo. Quizás se encuentre fácil, quizás difícil, y seguro que un criptograma resultará mucho más fácil o difícil que otro. En este ejemplo parece obvio que al nacer el bebé sale del interior de la madre, lo que nos lleva a la frase hecha salirse de madre (excederse extraordinariamente de lo habitual), que tiene tres palabras de 7, 2 y 5 letras, respectivamente, como nos muestra la ayuda del enunciado.
Ahora unos criptogramas mnemónicos para resolver:
Criptografía mnemónica 7 2 4 4
LICUARSE LA ABERTURA FACIAL
Criptografía mnemónica 4 7
DA VOCES LA OVEJA EXTRAVIADA
Criptografía mnemónica 2 5 2 4 2 6
EL TRONCO
Criptografía mnemónica 7 2 7
OBSERVAR EL PROPIO CENTRO
Criptografía mnemónica 5 2 2 6 5
SOBRE SOGA MAL ATADA
Criptografía mnemónica 5 3 7
COSTUMBRES SUSPENDIDAS
Las soluciones en la página siguiente