Archivo mensual: agosto 2007

Serendipia

¿Sabías por qué llamamos SERENDIPIA a un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente?

También se aplica a las casualidades habidas en otros campos además de de la ciencia.

El término serendipia deriva del anglosajón serendipity, un neologismo acuñado por Horace Walpole en 1754, a partir de un cuento persa del siglo XVIII llamado Los tres príncipes de Serendip, en el que los protagonistas —unos príncipes de la isla Serendip (que era el nombre árabe de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka)— solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades.

La palabra serendipia se usó mucho en sus orígenes, pero fue cayendo en desuso.

El término chiripa, mucho más utilizado en lenguaje coloquial, podría considerarse también como un sinónimo de serendipia.

También se habla a veces de las pseudoserendipias, en las cuales también se realiza el descubrimiento o hallazgo a causa de un accidente fortuito, pero con la salvedad de que el investigador ha dedicado muchos esfuerzos al tema sin obtener resultados hasta ese momento.

 

Puedes conocer casos reales de serendipia en SaberCurioso

Erratas

Ciertamente relacionado con la impresión, está el tema de las erratas. Aquellos errores tipográficos, de composición o de corrección que, sin saber muy bien cómo, aparecen en la obra impresa definitiva.

Sus efectos sobre el escrito pueden llegar a ser muy curiosos, llegando incluso a desvirtuar por completo el mensaje. Tal es el caso del enamorado que, escribiendo a sus padres acerca de su novia, la califica de muy puta en lugar de muy pura. O el de aquel corrector de estilo que, por desconocimiento del término empatía —estado mental en que uno se identifica con un grupo o persona—, se dedicaba a “corregir” la palabra sustituyéndola por simpatía, resultando que fulanito era simpático en vez de empático. O el de aquél empresario que demandaba en un anuncio a una secretaria con ingles en vez de con inglés. O el de aquella muchacha que demandaba empleo y ofrecía sus conocimientos y buen hacer en relaciones púbicas en lugar de relaciones públicas.

Hay algunas erratas que gozan de cierta fama, como la del folletón Arroz y tartana, de Vicente Blasco Ibáñez, que en su primera edición decía: “Aquella mañana, doña Manuela se levantó con el coño (por ceño) fruncido”. O la que sufrió el poeta Garcilaso en un verso que en lugar de decir: “Y Mariuca se duerme y yo me voy de puntillas“, decía: “Y Mariuca duerme y yo me voy de putillas“.

Otras veces la errata le cuesta el empleo a su responsable, como cuenta el novelista argentino Manuel Ugarte al referirse al caso de un periodista que, al elogiar a la hija del dueño del rotativo, escribió: “Basta escribir su nombre, para que se sienta orgullosa la tonta“, cuando la que debía sentirse orgullosa era la tinta. O bien les deja en ridículo, como en el caso de un crítico que alababa el “exquisito busto (por gusto) de la condesa que conocemos tan bien todos sus amigos”.

Las erratas no respetan ni los títulos de las obras. Así, La feria de los discretos, de Pío Baroja, conoció una edición como La feria de los desiertos; un drama titulado La expulsión de los moriscos, se llevó a la cartelera como La expulsión de los mariscos; y la famosa obra de Alejandro Dumas que llegó a publicarse como La dama de las camellas (por camelias).

En Vituperio (y algún elogio) de la errata, de José Esteban, también se habla de casos excepcionales de erratas, como el caso de las obras del cardenal Bellarmin, cuya fe de erratas precisó un volumen anexo de 88 páginas. Y de un libro del poeta mexicano Alfonso Reyes que tenía tanta erratas que dijeron de él: “Nuestro amigo Reyes acaba de publicar un libro de erratas acompañado de algunos versos”.

Y de las erratas “invencibles” que se resisten a la corrección, como cierta frase que elogiaba a una dama y señalaba a un ministro el deber de recompensarle sus infinitos servicios, por lo que al salir escrito ínfimos se corrigió con peores resultados, pues apareció como infames, y al efectuar una nueva corrección sólo se empeoró la situación; se escribió íntimos.

Aunque no hace falta remontarse mucho en el tiempo; un espisodio de la serie de televisión C.S.I. llevaba por título Axfisia en vez de Asfixia. Claro que no tiene mucha importancia si lo comparamos con lo ocurrido en el mismo episodio, en el que, al inquirir sobre varias sospechosas, se pregunta: ¿Cuála de ellas? en lugar de preguntar por ¿Cuál de ellas? Recuerdo que en el colegio, frente al cuála solíamos responder: la Pascuala. Y me estoy saliendo de tema pues esto no es una errata, un lapsus linguae en el mejor de los casos; en el peor…

Hasta la próxima, salidos.

FE DE ERRATAS: No era mi intención juzgar el apetito sexual de nadie; donde dice salidos ha de decir saludos. Tan bien que estaba quedando el escrito y una errata lo desmerece, ¡qué pene más grande!

FE DE ERRATAS DE LA FE DE ERRATAS: Donde dice pene ha de decir pino.

La patagonia

Patagonia¿Sabías por qué llamamos PATAGONIA a una región geográfica ubicada en la parte más austral de Sudamérica?

Abarca territorios de la Argentina y en menor parte de Chile.

La Patagonia recibe su nombre de los patagones nombre dado a los aborígenes vistos por los primeros españoles en desembarcar en la costa atlántica.

Estos aborígenes eran altos y corpulentos y tenían los pies grandes, aunque se supone que el tamaño del pie responde a la huella que dejaban en el suelo las protecciones de cuero y pieles —para protegerse del frío— que usaban como calzado. 

Poco a poco se ha ido imponiendo la interpretación lógica de que el término emana del gigante Pataghon, personaje de la novela de caballería Primaleón, a cuya lectura Hernando de Magallanes era muy aficionado.

De ahí que al ver al primero de los aborígenes que le fuera presentado en San Julián, lo llamara de tal guisa. De allí derivaría a Tierra de los Patagones o simplemente Patagonia.

Pishing

El término pishing es un anglicismo de nuevo cuño, que se refiere a los ya desgraciadamente frecuentes correos que circulan con la malsana intención de acceder a nuestras cuentas bancarias, aunque con un mínimo de atención se pueden obviar.

Hace algún tiempo recibí el siguiente correo, similar a otros recibidos y a muchos otros que todo el mundo recibe, así que nos servirá como ejemplo.

Querido cliente de Hispano Central Satandero.

Pusimos al dia recientemente nuestro sistema, y sospeche que su cuenta Hispano Central Satandero puede necesitar la actualizacion de la informacion. La proteccion de la seguridad de su cuenta y de la red de actividades bancarias de Hispano Central Satandero esta fuera de preocupacion primaria. Por lo tanto, como medida preventiva, hemos limitado temporalmente el acceso a las caracteristicas sensibles de la cuenta Hispano Central Satandero. Chasque el acoplamiento abajo para recuperar el acceso a su cuenta.

Ahora vendría el enlace que quieren que pulse y que, de hacerlo, les confirmaría una candidez apta para seguir acosándome con nuevos y más dirigidos correos o ya directamente a preguntar por mis cuentas y contraseñas. Posteriormente termina con un copyright del banco que pretende dar mayor verosimilitud al correo.

Aparte de que no soy cliente de ese banco, hay muchas señales desde el punto de vista lingüístico —el tema que nos ocupa— que descubren las malas artes del correo:

  1. El nombre del banco no es “Hispano Central Satandero”, sino “Santander Central Hispano” ya que proviene de las fusiones-absorciones de los tres bancos y los nombres están ordenados de acuerdo al orden establecido en esos procesos.
  2. Ausencia total de tildes. Si en inglés no las usan, para qué las van a usar en otro idioma.
  3. Incoherencias gramaticales. Si pusimos (nosotros) no conviene sospeché (yo) y menos sospeche (yo o él) si se refiere a subjuntivo.
  4. Expresiones inusuales. La seguridad está fuera de preocupación primaria. ¿Quién habla así en castellano? Chasque el acoplamiento ¿Y así?
  5. Y dejo para el final la que me hizo más gracia, el lapsus que dejó al descubierto la verdadera intención del mensaje. Como si de un juego de palabras se tratase, el inspirador oculto se nos revela en el mismo nombre del banco según este mensaje: Hispano Central Satandero. No es sino el Príncipe de las Tinieblas, el propio Satán, el que los inspira.

Ni firmándolo habría quedado más claro.

Los muertos y la cosmética

Muerto con la piel mal hidratadaLa Muerte es el enigma definitivo. Y como gran misterio que es, siempre ha inquietado al hombre y le ha llevado a proponer respuestas a la pregunta de ¿qué hay más allá? Y para contestar a esta pregunta y dar sentido a otras necesidades, se han formulado creencias, filosofías y religiones y, en ellas, siempre se ha tratado con respeto a los muertos, conocedores de la respuesta. Con respeto y con miedo.

Miedo a que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo. Miedo a que los malos espíritus perturben el descanso del fallecido. Miedo a que regrese de entre los muertos para importunar a los vivos. Dando lugar estas creencias a múltiples costumbres y tradiciones.

Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.

Velar al muerto significa hacerle compañía desde el momento de la muerte hasta recibir sepultura a la luz de las velas repartidas por la viuda, el viudo o los familiares, evitando así que malos espíritus le importunen. Siendo otra señal de duelo el vestir alguna prenda de luto.

El color del luto es el negro a partir del siglo XI —antes era el blanco— y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse a los muertos. Con la muda del atuendo habitual buscaban un doble fin: desorientar al muerto haciendo irreconocible al vivo —evitando así que el alma del difunto penetrara en el cuerpo de los vivos— y apartar a los dolientes del resto de la sociedad para no contaminarla con la impureza que suponía la muerte. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.

Una vez amortajado el cadáver recibe sepultura bien envuelto el tela o, si su economía lo permite, en un ataúd. Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso y se debe entender este hecho como un antecedente del ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida.

En Roma se enterraba al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya anochecido y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.

Colocar flores en las sepulturas se interpreta como el deseo de proporcionar algo vivo en recuerdo del difunto y la corona de flores tenía también la misión de barrar el paso al espíritu e impedirle volver del mundo de los muertos.

Creencia muy arraigada era la que contemplaba que el alma que carecía de tumba erraba por la tierra y podía atormentar a los mortales enviándoles males o atormentándoles con sus apariciones. Y no bastaba con enterrar el cuerpo, se debían observar ritos. La eventualidad de ser indebidamente enterrado atemorizaba a los vivos y se temía más que a la muerte misma. En la Ilíada, Héctor ruega a su vencedor para que no le prive de sepultura:

“Te imploro no entregues mi cuerpo a los perros junto a los barcos griegos; acepta el oro que te ofrecerá mi padre y devuélvele mi cuerpo para que los troyanos me ofrezcan mi parte en los honores.”

La posesión por parte de un espíritu maligno o un alma atormentada ha sido un temor ancestral y diversas han sido las artimañas para protegerse de tal eventualidad. Las primeras proceden seguramente del Neolítico y se pueden observar en la actualidad en las tribus más atrasadas del África profunda o del Amazonas. Consisten en la automutilación y colocación de objetos mágico-religiosos en los orificios del cuerpo por los que podían penetrar los malos espíritus. A ese fin se agujereaban los extremos de las orejas para colgar de ellas talismanes, y también las aletas de la nariz o los labios.

Los pendientes pasaron a ser de oro, ya que al fetichismo se le unía el prestigio del metal, y si el pendiente era un aro se interpretaba en el mundo antiguo como sumisión a Dios.

El hombre del Neolítico acostumbraba a pintarse la cara y el cuerpo con significado mágico-religioso, como una forma de disfrazarse y ocultarse a los malos espíritus y a no ser reconocido tras la máscara. Después de ello, el maquillaje estuvo presente en todo el mundo antiguo. Los reyes se presentaban ante su pueblo maquillados, las mujeres podían aparecer en público desnudas, pero no sin pintarse y en Egipto nadie era enterrado sin útiles cosméticos. Hombres y mujeres pintaban sus labios de color rojo pálido por imperativo de la moda egipcia y por la supersticiosa creencia de que no es posible la muerte si los labios están rojos.

El mismo cuento se le puede aplicar a la pintura de ojos y a los tatuajes con los que algunos aborígenes maoríes adornan su cuerpo. Incluso al gesto de cubrir el bostezo con la mano, ocultando la desmesurada y prolongada abertura de la cavidad bucal. E incluso el cubrimiento de las partes íntimas obedece no tanto a un sentimiento de pudor como a una maniobra de protección de otros posibles orificios de entrada del cuerpo o contra el mal de ojo sobre tan delicadas partes de la anatomía.

Publicado originalmente el 17 de febrero de 2002

Lenguas indias

Windtalkers

Sabido es que en la Segunda Guerra Mundial, el cuerpo de marines de los U.S.A. desplazado al área del Pacífico utilizó el idioma de los indios navajos para cifrar sus mensajes. Y es de conocimiento general gracias a la película Windtalkers protagonizada por Nicolas Cage según se ve en la imagen promocional.

El idioma navajo es, en opinión de los lingüistas, uno de los más crípticos del mundo y contaba con la ventaja de ser conocido por poca gente aparte de los 50000 supervivientes de esa tribu: tan solo 28 personas en todo el mundo y ninguna viviendo en un país de Eje.

En un principio se asignaron 30 soldados navajos a misiones de comunicaciones, aunque el número aumentó hasta los 420.

Pero no era la primera vez que los norteamericanos usaban este truco. En la fase final de la Primera Guerra mundial, en 1918, el mando del Cuerpo de Comunicaciones de su ejército comprobó que la mayoría de sus mensajes cifrados eran interceptados y descifrados por el enemigo.

El capitán E. W. Horner propuso utilizar el idioma de los indios choctaw como clave. Una vez aprobada la idea por el mando, localizó en sus filas 8 indios conocedores de tal lengua y los asignó a la comañía D del 141º Regimiento de infantería, donde actuaron con gran éxito.

Crucigramas

El primer crucigrama publicadoLa denominación crucigrama proviene del inglés crossword, ‘palabras cruzadas’, pues es un artificio de origen anglosajón.

Se ha convenido en que el primer crucigrama como tal se publicó por primera vez el 21 de diciembre de 1913 en el Suplemento Dominical Fun del diario New York World firmado por el inglés Arthur Wynne. Se trataba de una parrilla romboidal con un hueco central.

Desde entonces hasta ahora, el crucigrama —un enigma múltiple que consiste en rellenar una parrilla con letras que forman palabras en los sentidos horizontal y vertical de lectura— ha evolucionado hasta contar con multitud de variedades. A saber:

  • normal: cuando cada definición es similar a las encontradas en los diccionarios. 
  • críptico: cuando cada definición es en sí misma un enigma, al tratarse de charadas, anagramas, decapitaciones… 
  • temático: cuando existe un alto porcentaje de palabras relacionadas con una materia en concreto. 
  • encadenado: cuando la separación entre palabras no se hace por medio de un cuadrado negro sino haciendo más grueso el trazo de la parrilla. 
  • autodefinido: cuando presenta la definición dentro del cuadrado negro. 
  • blancos: cuando no revelan la posición de los cuadrados negros en la parrilla. En unas ocasiones se revela el número de éstos y en otras no. 
  • cruzados: cuando se listan las palabras solución a pie de parrilla y se prescinden de las definiciones. 
  • de solución múltiple: cuando se presentan dos o más alternativas de solución diferentes para una misma parrilla. 
  • silábico: cuando en cada uno de los cuadrados no se han de inscribir letras sino sílabas.
  • El crucigrama ha inspirado otros juegos similares, entre los que destacan:

  • damerograma: en el que las palabras definidas no se cruzan, sino que se trasladan individualmente a una posición determinada dentro de la parrilla, letra a letra, en virtud del número que corresponde a cada letra al encontrar el término respuesta a la definición. 
  • Scrabble: juego de mesa en el que las palabras se cruzan en un tablero, con puntuación variable según la letra y su posición en el tablero, y en el que deben participar varios jugadores.
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    Texto regresivo

    PARADOJA TEMPORAL

    El profesor Jones llevaba muchos años trabajando en la teoría del tiempo.
    - Ya he encontrado la ecuación clave- le dijo un día a su hija.
    - El tiempo es un campo. Esta máquina que he construido puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.
    Pulsó un botón mientras hablaba, diciendo:
    - Esto hará que el tiempo transcurra hacia atrás hacia transcurra tiempo el que hará esto- diciendo, hablaba mientras botón un pulsó.
    - Campo dicho, invertir incluso e, manipular puede construido he que máquina esta. Campo un es tiempo el.
    Hija su a día un dijo le: -clave ecuación la encontrado he ya.
    Tiempo del teoría la en trabajando años muchos llevaba Jones profesor el.

    Frederic Brown, “Pesadillas y alucinaciones”

    Hoy presentamos: caganidos

    Se dice del último pájaro nacido en la pollada y, por extensión, del hijo último de una familia.

    También de una persona enclenque o raquítica, a la que se supone carente de fuerza para abandonar el hogar.

    Redacción

    Colaboración de Néstor Tejero

    Se podría hablar mucho sobre las reglas y técnicas de redacción. Pero todo quedaría desarbolado ante la frescura del siguiente escrito que, a buen seguro, provocará una sonrisa.

    Y es que los niños… ya se sabe.

     

    Redacción infantil