Histeria

¿Sabías por qué llamamos HISTERIA a cierta enfermedad nerviosa crónica, caracterizada por gran variedad de síntomas principalmente funcionales?

Más frecuente en mujeres que en hombres, puede causar a veces ataques convulsivos.

Antiguamente estaban en el convencimiento de que la histeria solo la padecían las mujeres. Por ello utilizaron el término griego hysterá, que significa ‘matriz’.

Algunos tratados hablan de esta enfermedad como de «un acceso de erotismo femenino enfermizo» o de una «disfuncón del sistema nervioso debido a desarreglos del útero» y con ello explicaban síntomas tan diversos como desfallecimientos, insomio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, pérdida de apetito por la comida o sexual y cierta tendencia a causar problemas.

Ya en el siglo XVII es posible encontrar la expresión médica hysterica passio, mera traducción de una mucha más antigua en griego, hysteriká pathé, ‘pasión histérica’ o más exactamente ‘pasión del utero’.

Las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un tratamiento conocido como «masaje pélvico», que no era más que la estimulación manual de los genitales de la mujer por el doctor hasta llegar al “paroxismo histérico”, lo que hoy se denomina orgasmo. Tan aceptado fue este tratamiento que a partir de 1880 los casos se multiplicaron, tanto que en 10 años se convirtió en una epidemia.

A los médicos no les resultaba agradable esta tediosa tarea que podía prolongarse por horas, pero en su auxilio llegó la técnica. En 1873 se empleó el primer vibrador electromecánico.

En la actualidad se sabe que la histeria es una enfermedad psicológica, y que no es para nada exclusiva de las mujeres, también se le llama neurosis de conversión o alteraciones somatomórficas. Aparece en personas que se encuentran en situaciones límite o en grandes crisis psicológicas.

Los síntomas son la simulación de enfermedades reales, pero sin tener los problemas físicos que las causan, por lo que la causa suele ser un conflicto psicológico. Por ello la mejor técnica de tratamiento es el psicoanálisis.

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