Putón

prostituta

¿Sabías por qué llamamos PUTÓN a la mujer de costumbres sexuales muy libres?

Está claro que es un aumentativo de puta, al que a veces se acompaña de curiosos calificativos.

El putón del barrio, el putón del pueblo o el de cualquier sitio en concreto, hace referencia a la mujer de costumbres sexuales más relajadas del lugar de referencia.

El putón verbenero hace referencia a la época en que las fiestas populares eran las únicas situaciones en las que estas mujeres podían lucir su cuerpo y poner en práctica sus dotes de seducción. Así, cuando llegaban esas fiestas, se acicalaban, se ponían su vestido más atrevido y se paseaban cimbreando las caderas hasta que, al amparo de la noche, se acomodaban en algún rincón en penumbras con un hombre y daban rienda suelta a sus pasiones.

Por supuesto, en los pueblos todo se acababa sabiendo, y la joven que año tras año obraba de igual manera, gozando del amorío variado, recibía el apelativo nada cariñoso de putón verbenero.

Otro apelativo también poco cariñoso es el de putón desorejao.

Desorejado significa ‘prostituido, infame, abyecto’. El desorejamiento (cortar las orejas con un machete o similar) era un castigo propio de la Edad Media y de siglos posteriores, que se aplicaba a los malhechores que, tras ser encarcelados, intentaban huir. De modo que un putón desorejado es una moza que ha sido reconvenida para que modifique su conducta, pero sin resultado: es reincidente.

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