¡Manda uebos!

¿Sabías por qué decimos ¡MANDA UEBOS! para expresar que se hace algo por obligación, porque no hay más remedio?

Su uso es casi siempre exclamativo, un reniego para dejar claro que se hace algo a regañadientes aunque sea necesario hacerlo.

Colaboración de Efraín Arturo Corte

Que los huevos los ponen las gallinas es algo que cualquier niño sabe. Cuando crecen un poco, comprenden que las demás aves también los ponen, y en la adolescencia se enteran de que los huevos de las aves son el equivalente de los óvulos de las hembras de los mamíferos, sus mamás incluidas.

Sin embargo, cualquier adulto medianamente letrado se espanta ante la palabra uebos, que salta a la vista con su estrafalario aspecto de falta ortográfica imperdonable y doble significado. Sin embargo, el Diccionario académico nos informa que uebos es un sustantivo arcaico que significa ‘necesidad, cosa necesaria’.

El que sigue es uno de los cinco solitarios ejemplos que aparecen del uso de esta de palabra, el más reciente de los cuales data del año 1297:

Quantos nunqa venién, de qualquier malatía,
éstos eran cutiano e muchos cada día,
untávanlos con ello, e avién mejoría,
nunqa lis era uebos buscar otra mengía.

Lo que en el español de hoy significa:

Cuántos venían en cualquier momento, por cualquier enfermedad,
éstos eran cotidianos y muchos cada día
untábanlos con ello y experimentaban mejoría
nunca les era necesario buscar otro remedio.

El Diccionario pone como ejemplos uebos me es (me es necesario), uebos nos es (nos es necesario) y uebos auemos (tenemos necesidad), lo que indica que tanto puede ser sustantivo —como quiere el diccionario— como adjetivo. Lo difícil es entender para qué el Diccionario guarda palabras que no se usan desde hace más de siete siglos y es tan lerdo para incluir acepciones de uso cotidiano.

Sin embargo, puedo decir que ustedes, amig@s uebos me es.

Fin de la colaboración

A la luz de esta explicación es más fácil comprender por qué la expresión ¡manda uebos! expresa la resignación con la que se realiza un acto no deseado pero necesario. Tengo que ir al dentista, ¡manda uebos!

Cierto es que hacer algo por huevos es hacerlo porque sí, porque uno lo quiere, por hombría, por cabezonería, y que la similitud fonética nos puede llevar a confusión, pero ni el término ni el significado es el mismo.

5 comentarios

  1. Comentario enviado por Julián Viera

    Hay que distinguir entre huevos y uebos. Aunque fonéticamente son iguales y, por tanto, en el habla no se distinguen, su procedencia es distinta. Así, huevo proviene del término latino ovum. Por el contrario uebos proviene del indeclinable latino opus (est) cuyo significado, en efecto, es 'necesidad'. Al pasar al castellano, la o se diptonga en ue y la consonante sorda p se sonoriza en b.

    Por ello manda uebos (que no manda huevos) significa: lo exige la necesidad.

  2. Comentario enviado por jUyA

    Me gustaría aclarar que, pese a estar de acuerdo en multitud de errores de la RAE, respecto al palabro uebos no se incluye el ejemplo más usado de esta palabra, tan oído hace unos años gracias a un político, que es: ¡Manda uebos!

    Y es que aunque se haya pensado que es huevos (cambiándolo en ocasiones por su consiguiente sinónimo cojones), la “traducción”, por así decirlo, de la frase hecha es que 'manda necesidad'.

  3. Lo mismo es aplicable a la tan socorrida expresión “por uevos”, injustamente escrita con h y tachada de ser un bulgarísmo bastante soez. ¡Qué grande es nuestra lengua y qué incultos nosotros que no lo sabemos aprovechar! -de un bachiller-

  4. En el ‘Cantar de mio Cid’ podemos encontrar algunos ejemplos de uso.

    bien lo vedes que yo
    no trayo nada
    e huebos me seríe pora
    toda mi companna.

    Nos huebos avemos
    en todo de ganar algo.

  5. Cierto es que si antiguamente la expresión significaba algo así como ‘la necesidad obliga’, en la actualidad por su similitud con ‘por huevos’, o sea, porque sí, sin motivo aparente, se utiliza en un sentido más amplio, para comentar algo que se considera negativo y que es sorprendente o llamativo.
    Actualmente se refiere a los genitales masculinos con variantes como ‘manda cojones’ o ‘tiene cojones’.

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