Archivo mensual: enero 2007
¿Sabías por qué TOCAR LA PAPELETA a alguien significa que le ha correspondido una tarea ingrata?
O la tarea más difícil o la más comprometida.
La expresión tuvo su origen en las Academias Militares y se extendió a partir de la guerra civil española.
Para hacer su examen, los cadetes extraían una papeleta de una urna y debían contestar la pregunta en ella formulada.
Si la mala suerte hacía corresponder a alguno una pregunta difícil se decía que le había tocado la papeleta, en el sentido de ‘mala papeleta’.

¿Sabías por qué decimos que algo es o parece un CAJÓN DE SASTRE cuando recoge cosas muy heterogéneas?
Y además muy desordenadas.
Alude a la imagen de un cajón de un sastre, en el que tienen cabida multitud de artículos dispares: hilos de mil tipos y colores, tijeras, cremalleras, agujas, botones variopintos, alfileres, metros, dedales… y todo revuelto por el uso continuo.
La capacidad de razonar es un signo distintivo del ser humano.
El pensamiento es libre y, como tal, hay quien lo emplea en banalidades —muchas de ellas relacionadas con “sacarle punta” al lenguaje— como las que se citan a continuación:
Si el dinero no da la felicidad y el trabajo es salud… ¿he de trabajar gratis?
Si fumar perjudica seriamente la salud… ¿qué la perjudica en broma?
¿De verdad que Forrest Gump no era tonto porque no hacía tonterías?
Si Pedro pica piedra… ¿Pablo mármol?
¿Cuánto es más caro prevenir?
Si Castilla la mancha ¿Quién es el guapo que la limpia?
Si piensas bien… ¿nunca acertarás?
¿Es normal que la hora del vídeo lleve tres años parpadeando?
Si la palmas en Las Palmas… ¿te aplauden?
¿El talón de Aquiles tenía fondos?
Si tú eres virgo… ¿qué es tu marido?… ¿maricón?
Si cuando rompes un compás no pierdes el sacapuntas, por qué cuando rompes una goma se pierde la regla.
¿Por qué en las películas musicales empiezan a bailar y todo el mundo se conoce los pasos?
Si los domingueros salen el domingo… ¿quién coño son los capullos del sábado?
¿Son Premeditación y Alevosía las mayores asesinas de la historia?
Si Atila era el rey de los Hunos… ¿quién era el de los Hotros?
¿Los derechos humanos descienden de los torcidos monos?
Si la vida son cuatro días, que pasa con el viernes, el sábado y el domingo?
Un escarabajo pelotero… ¿es el que te da coba?
¿Por qué el caballo del malo siempre es el más lento?
Si Murphy se hubiera caído de un quinto piso… ¿caería boca abajo o boca arriba?
Las cataratas del Niágara… ¿se pueden operar?
Si te cortas en el Polo Norte… ¿tiritas?
En caso de guerra atómica: ¿los pulsos electromagnéticos de las bombas termonucleares podrían dañar mis cintas de vídeo?
¿Sabías por qué NO LLEGAR LA CAMISA AL CUERPO es estar muy asustado por algo que pueda suceder?
El temor suele ser algún riesgo o amenaza a la propia vida.
No le llega la camisa al cuerpo se dice del que está tan asustado y teme tanto por su vida que es incapaz de pensar coherentemente.
Esta expresión coloquial expresa que cuando alguien tiene mucho miedo, se encoge. Así que, en sentido figurado y haciendo uso de la hipérbole, cuando alguien siente tanto miedo y se encoge tanto, podría ocurrir que una camisa que estuviera vistiendo no le llegara a contactar con la piel.
Más tantanes, basados en la exageración con fines cómicos.
Un tradicional chiste o cuento infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.
Era tan fea, tan fea, tan fea, que la atropelló un coche y quedó mejor.
Era tan alto, tan alto, tan alto, que en vez de café con leche tomaba café con Dios.
Era tan negra, tan negra, tan negra, que en vez de dar a luz, dio un apagón.
Era tan honrado, tan honrado, tan honrado, que encontró un empleo y lo devolvió.
Era tan deforme, tan deforme, tan deforme, que era más fácil reconocerlo por su huella digital.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació lo metieron en una incubadora con los vidrios polarizados.
Era una mujer tan plana, tan plana, tan plana, que cuando le salió un grano en el pecho pensó que era la teta del juicio.
Era tan tonto, tan tonto, tan tonto, que en un concurso de tontos le dieron dos medallas; una por tonto y otra por si la perdía.
Era tan boba, tan boba, tan boba, que pensaba que el sexo estaba entre el quinto y el séptimo.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando chupaba un limón, el limón le hacía muecas a él.
Era tan gordo, tan gordo, tan gordo, que el cinturón se lo ponía con un boomerang.
Era una iglesia con el techo tan bajo, tan bajo, tan bajo que el cura en vez de decir “podéis sentaros” decía “¡cuerpo a tierra!”
Era tan vago, tan vago, tan vago, que cuando iba a coger caracoles se le escapaban de las manos.
Era un pueblo tan antiguo, tan antiguo, tan antiguo, que los semáforos eran en blanco y negro.
Era tan feo, tan feo, tan feo que los ratones le comieron el documento y le dejaron la foto.
Era tan pobre, tan pobre, tan pobre que en vez de sacar la basura, la entraba.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació su madre no sabía si había sido un mal parto o una buena cagada.
Era tan grande, tan grande, tan grande, que llevaba un reloj en cada brazo: uno para cada zona horaria.
Era tan gorda, tan gorda, tan gorda, que fue al cine y se sentó al lado de todos.
Recordemos: aquél compuesto por letras y números.
A continuación un excelente texto bajo el título de Homilía:
Ho1000íaQueri2 hermanos:
Después del men1chebuena y del men1chevieja, comienza un nuevo año. Sed sin0s, buscad hombres agradeci2. No seáis inoport1s. 2ificad vuestros peca2. Imitad a nuestro 3’14a2o Pontífi0mano. Huid de los diputa2 izquier2os, de los divorcia2, de los desempareja2, de los extravia2, de los desprestigia2, de los emplea2 renega2, de los velei2os, de los vani2os equivoca2; son como bui3 es3ados, como 3’14latos.
Fuera el fari6mo. ¿Qué clase de Pascua es ésta?: ¿Una Pas4mpetera?, ¿una Pas4nera? ¿o una Pas4lera?
No hagáis 3’14llaje, sed educa2. No os endio6. No repo6 con d11llas desas3, ya hay 1000es de si2os. Buscad un vien30cto. Cuando te encuen3 con los 3’14llas3, a3’14ádate. Que vuestras esposas no tomen la 3’14ldora. No os aburgue6. No leáis el Intervi1civo, maga5n mentiras como Pin8. No seáis ½cres, pedes3, cu3, petime3, chiquilicua3, desalma2.
No abu6 del negr8colate, del sebos8ped de cerdo, del calaba5cido, de los asalaria2, de los cria2, de los desgracia2, de los licencia2, del rui2o clave5n desafinamiento, del bonda2o mue5n ronquera, de tant8llo.
Seamos como los fron2os 3’14nos, como los ilus3 solda2, como el vascuen0busto, como el pequeñ8rlito coliblanco.
No he c11bido este mensaje para que os aco6. Que cada 1 re9 su con100cia. ¡Cachon10!, he hecho un le20nto. Ca7rnizo la c11lebración. Nada os repr8. Nun14ré vuestros caminos. No soy un frail1 hechi0.
Rvdo. P. Josefo
¿Sabías por qué llamamos CAOLÍN a cierta arcilla blanca muy pura?
Arcilla que se emplea en la fabricación de porcelanas, aprestos y medicamentos.
El término nos ha llegado a través del francés, al que llegó del chino Kao Ling, ‘alta colina’, nombre del lugar al norte de China de donde se extrajo por primera vez.
¿Sabías por qué llamamos MAUSOLEO a un sepulcro magnífico y suntuoso?
Proviene del latín mausoleum, ‘sepulcro de Mausolo’.
Mausolo (377-353 a.C.), rey de Caria y uno de los príncipes más ricos y poderosos de su tiempo, fue a su muerte tan llorado por su esposa Artemisa II que ésta para enaltecer la memoria de su amado, mandó construir en Halicarnaso un magnífico sepulcro, cuyo esplendor eclipsaba todo lo que en este género se había visto hasta entonces.
Este monumento funerario ha sido considerado una de las siete maravillas del mundo.
Pocas cosas hay tan sorprendentes y cómicas como la manera que tienen los más pequeños de expresarse y de hacer uso de su particular lógica.

La mejor respuesta es la cuarta. No, no, la quinta, la quinta.

¿Sabías por qué se utiliza la frase MANOS BLANCAS NO OFENDEN para expresar que no se otorga importancia a una ofensa?
La frase la profirió un ministro conocido precisamentre por soportar cualquier atropello con tal de no dejar el cargo.
Se trata de don Francisco Tadeo de Calomarde, ministro de Gracia y Justicia bajo el reinado de Fernando VII.
Durante una discusión entre el ministro y la infanta doña Carlota Luisa de Borbón —casada con el hermano del rey— acerca de los derechos de sucesión al trono de la princesa Isabel, la infanta propinó al ministro una sonora bofetada. Éste respondió con la mencionada frase.