Tantanes (5)

tantanes

Más tantanes, basados en la exageración con fines cómicos.

Un tradicional chiste o cuento infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.

Era tan fea, tan fea, tan fea, que la atropelló un coche y quedó mejor.

Era tan alto, tan alto, tan alto, que en vez de café con leche tomaba café con Dios.

Era tan negra, tan negra, tan negra, que en vez de dar a luz, dio un apagón.

Era tan honrado, tan honrado, tan honrado, que encontró un empleo y lo devolvió.

Era tan deforme, tan deforme, tan deforme, que era más fácil reconocerlo por su huella digital.

Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació lo metieron en una incubadora con los vidrios polarizados.

Era una mujer tan plana, tan plana, tan plana, que cuando le salió un grano en el pecho pensó que era la teta del juicio.

Era tan tonto, tan tonto, tan tonto, que en un concurso de tontos le dieron dos medallas; una por tonto y otra por si la perdía.

Era tan boba, tan boba, tan boba, que pensaba que el sexo estaba entre el quinto y el séptimo.

Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando chupaba un limón, el limón le hacía muecas a él.

Era tan gordo, tan gordo, tan gordo, que el cinturón se lo ponía con un boomerang.

Era una iglesia con el techo tan bajo, tan bajo, tan bajo que el cura en vez de decir «podéis sentaros» decía «¡cuerpo a tierra!»

Era tan vago, tan vago, tan vago, que cuando iba a coger caracoles se le escapaban de las manos.

Era un pueblo tan antiguo, tan antiguo, tan antiguo, que los semáforos eran en blanco y negro.

Era tan feo, tan feo, tan feo que los ratones le comieron el documento y le dejaron la foto.

Era tan pobre, tan pobre, tan pobre que en vez de sacar la basura, la entraba.

Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació su madre no sabía si había sido un mal parto o una buena cagada.

Era tan grande, tan grande, tan grande, que llevaba un reloj en cada brazo: uno para cada zona horaria.

Era tan gorda, tan gorda, tan gorda, que fue al cine y se sentó al lado de todos.

2 comentarios

  1. era tan negro, pero tan negro que cuando comia chocolate se mordia los dedos

  2. habia un hombre que tenia el cuello ten pero tan alto que cuando comia un yogurt le llegaba al estomago vencido

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