Archivo mensual: octubre 2006

A ojo de buen cubero

Cubas

¿Sabías por qué decimos A OJO DE BUEN CUBERO cuando queremos significar que algo se hace a bulto, calculando por aproximación?

Alude a la falta de reglamentación —respecto a los pesos y medidas— que antiguamente existía en los diferentes reinos.

La capacidad de las cubas utilizadas para transportar o almacenar agua, vino, aceite u otros líquidos, variaba según el reino al que perteneciese el cubero que las había fabricado.

Incluso dependía de la maestría del cubero a la hora de ensamblar las duelas, por lo que el volumen podía variar de una cuba a otra.

Por ello, cuando se tenía que medir la capacidad de una cuba sin vaciarla, se hacía a ojo, a bulto, a ojo de buen cubero.

Lo que faltaba para el duro

¿Sabías por qué exclamamos ¡LO QUE FALTABA PARA EL DURO! para dar a entender que un nuevo inconveniente se suma a una situación ya por sí desfavorable?

También se usa esta expresión cuando se presenta de improviso una persona que nos resulta molesta.

Los orígenes de esta locución se remontan a los tiempos en que un duro, ‘moneda de cinco pesetas’, era una cantidad de dinero importante, como ahora podrían ser cien euros.

Cuando se cambiaba un duro a la hora de comprar algo, se pensaba que la vuelta poco podía durar, porque siempre se presentaba otro gasto imprevisto que se afrontaba con este dinero. Entonces, se exclamaba con un gesto de fastidio: ¡lo que faltaba para el duro!.

Piropos

Piropo

Los piropos no son más que frases, más o menos encendidas, que alaban públicamente la belleza de una mujer.

Son más o menos políticamente correctos dependiendo del lugar y la época. Los hay galantes, curiosos, graciosos y hasta groseros. Que cada cuál los clasifique según su criterio.

Lo que los une a todos es que juegan con el lenguaje para condensar mucho significado en muy pocas palabras.

Algunos ejemplos:

Si tu cuerpo fuera una pera, me comería hasta el rabo.

Ojalá mi equipo tuviese tu delantera.

Mi amor, me faltan dientes para tanta carne.

Si así es el infierno… ¡que me lleve el Diablo!

Debo estar soñando, guapa. ¡Que alguien me despierte!

Morir ya no me asusta: he visto el Paraíso.

Todas las demás mujeres son fotocopias. ¡Acabo de ver la original!

¡Goooorda! Si te tiras un pedo en un gallinero nos disfrazas a todos de indios.

Si Adán por Eva se comió una manzana, yo por ti me comería una frutería.

¡Vaya popa para un barco!

Te iba a comer con ropa y todo aunque pasara un mes cagando trapos.

Quién fuera catarro para agarrarse a tu pecho y no soltarse.

Ay mamita… si así de verde estás buena… ¡Cómo estarás cuando madures!

Jubilación

Jubilados en un parque

¿Sabías por qué llamamos JUBILACIÓN al cese de la actividad laboral?

Actualmente, conocemos como jubilación el hecho de poner fin a la vida laboral de un trabajador, tras cumplir los años de cotización legalmente establecidos que le hacen acreedor a una pensión vitalicia.

También conocemos como jubilación a la pensión en sí.

El término jubilación proviene del latín iubilatio, -onis, y del más reciente jubileo.

El jubileo era, entre los cristianos, la indulgencia plenaria, solemne y universal, concedida por el Papa en ciertos tiempos y en algunas ocasiones. Ello era motivo de una alegría desenfrenada que, proveniente del latín iubilum, conocemos como júbilo y que según reza el diccionario, es la viva alegría, y especialmente la que se manifiesta con signos exteriores.

Palabras mal usadas

Ocurre a veces que una palabra se usa con otro significado del que realmente tiene.

Si este error o uso incorrecto se generaliza, ¿cómo podremos decir que está mal usada si tanto el hablante como el oyente le dan el mismo significado y la comunicación se ha establecido satisfactoriamente?

Cuando esto pasa se puede considerar que el término ha evolucionado. Ocurre continuamente puesto que la lengua es un ente vivo en constante evolución. Algunas nuevas acepciones tienen una breve vida o una reducida extensión, pero algunas al final acaban por registrarse con el nuevo significado en los diccionarios.

No se trata de establecer una distinción maniquea entre bien y mal usada, simplemente identificar las palabras que están en ese proceso y que, diccionario en mano están mal usadas, aunque sea muy posible que el error, a fuerza de uso, sea incluido en una revisión o posterior edición del diccionario.

Por ejemplo: lívido.

El término se suele identificar con el blanco: se quedó lívido del susto, cuando es el color morado -el amoratado de una hematoma o el morado cadavérico- ya que proviene de lividus, -a, -um, adjetivo que significa ‘cárdeno, amoratado’.

También aparecen términos de la misma familia, como el verbo liveo, que significa ‘estar amoratado’, y el sustantivo livor, -oris, que alude al color morado o cárdeno de una herida.

Es algo obvio que un mismo término no puede aludir a dos colores diferentes; como si con el término rojo expresáramos el color amarillo y el color negro indistintamente. Nunca sabríamos con certeza a cuál nos referimos. Pues en el DRAE aparece:

lívido, da.
(Del lat. livĭdus)
1. adj. amoratado.
2. adj. Intensamente pálido.

Tengo en mis manos un diccionario enciclopédico publicado hace veintitantos años en el que no aparece esta segunda acepción y no será difícil localizar ediciones anteriores del DRAE en que no aparezca.

Se ha creado por el uso una nueva acepción que el diccionario ha recogido.

Dar más del 100%

¿Nunca te han pedido un esfuerzo más allá del 100%? En una reunión, en un nuevo proyecto… ¿Nadie ha solicitado un compromiso que supere el 100%? ¿Nadie ha afirmado estar dando más del 100%? Seguro que alguna vez lo has oído.

Pero… alguna vez te has preguntado… ¿qué significa el 100%? ¿A qué se refiere el 100%? ¿Qué implica dar más del 100%?

¿Alguna vez te has preguntado cómo son esas personas que dicen que dan más del 100%? ¿Cómo te sentirás tú cuando ofrezcas más del 100%? ¿Y cómo harás para hacerlo?

¿Y dónde te detendrás? ¿En el 120%? ¿O será suficiente el 105%? ¿Cómo sabrás que has superado realmente el 100%?

Todas estas dudas van a ser resueltas a continuación. Gracias al alfabeto y a la ayuda auxiliar de las matemáticas.

Si a cada letra del alfabeto…

A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z

… le hacemos corresponder un valor creciente…

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27

… de tal manera que A=1, B=2, C=3… tenemos que…

T-R-A-B-A-J-A-R resulta 21+19+1+2+1+10+1+9=64%

S-A-B-I-D-U-R-I-A resulta 20+1+2+9+4+22+19+1=78%

… pero…

D-E-S-E-M-P-E-Ñ-O resulta 4+5+20+5+13+17+5+15+16=100%

… aunque…

M-E-N-T-I-R-A-S resulta 13+5+14+21+9+19+1+20=102%

L-A-M-E-R C-U-L-O-S resulta 12+1+13+5+19+3+22+12+16+20=123%

Así, podemos concluir que es matemáticamente cierto que:

-Ponerte a TRABAJAR no es suficiente.
-La SABIDURÍA te pone en buen camino aunque nunca alcances el 100% de tus capacidades.
-Tan solo el DESEMPEÑO te hará llegar al 100%
-Pero serán las MENTIRAS y el LAMER CULOS los que te harán sobrepasar el 100%.

Así que… cuidado cuando te digan que tienes que dar más del 100%.

Gozar de la fresca viruta

Virutas de madera

¿Sabías por qué GOZAR DE LA FRESCA VIRUTA es pasarlo bien sin preocuparse por nada?

Esta expresión argentina es equivalente al dolce far niente, al dulce abandono a lo bueno de la vida y al disfrute de lo que se tiene a mano.

El origen de la locución lo encontramos en el hecho de que hasta hace no mucho era común aprovechar la viruta para rellenar colchones.

Tanto las tiras de madera como el aire que queda entre ellas son excelentes aislantes y este relleno se acomoda muy bien al peso y forma del cuerpo.

Por ello la viruta —con el frescor y mullidez que comporta— formó parte del ocio, y su disfrute se convirtió casi en un arte, como el practicado por el que sabe gozar de la fresca viruta.

El tonto del bote

¿Sabías por qué llamamos EL TONTO DEL BOTE a la persona de pocas luces pero con suerte?

La expresión se suele emplear para calificar al que le ha sonreído la suerte sin haber hecho nada para merecerla.

El tonto del bote fue un mendigo que acostumbraba a pedir, con un bote en la mano, a las puertas de San Antonio del Prado.

El citado personaje se hizo famoso, en el Madrid del primer tercio del siglo XIX, un día en se escapó un toro de la plaza de Madrid. Mientras todo el mundo corría despavorido, el bueno del mendigo del bote ni se movió; ni cuando el toro se paró ante él y lo olfateó.

Comoquiera que el animal siguió su camino sin causarle ningún daño, el hecho causó gran conmoción y fue comentadísimo en toda la ciudad. Con una moraleja que daba a entender que la buena suerte era la manera con la que la inocencia se veía a veces recompensada.

Pagar a toca teja

¿Sabías por qué PAGAR A TOCA TEJA es pagar sin tardanza y con dinero en efectivo?

Otra frase sinónima sería pagar con dinero contante y sonante.

Durante el siglo XVII se acuñaron en la Ceca de Segovia unas monedas de plata de cincuenta reales de valor de plata fuerte, que fueron conocidas popularmente como tejas.

Su uso fue muy frecuente para saldar pagos durante tiempo. Por ello “tocar teja” era sinónimo de tener dinero en la mano presto al pago.

A cencerros tapados

Cencerros¿Sabías por qué hacer algo A CENCERROS TAPADOS es hacerlo de forma oculta, sigilosa?

Una forma coloquial de decir que se lleva un asunto de forma callada y cautelosa, por temor a ser descubiertos.

Alude a la costumbre de los ganaderos de rellenar con hierbas u otra cosa los cencerros de las reses. Con ello evitan que suenen y que otros se aperciban del movimiento de las reses.

Realizan esta acción, por lo común, cuando entran a comer sementeras o pastos del ganado de otro dueño.

También hacían lo mismo los arrieros cuando temían ser descubiertos por los ladrones de ganado al atravesar un paraje peligroso.