Tener muchos humos

pavo real

¿Sabías por qué TENER MUCHOS HUMOS es se presumido y vanidoso?

Tener (o darse) (muchos) humos son diferentes variedades de una misma locución.

Se se aplica al pretencioso que presume o se vanagloria sin tener motivos para ello, que exagera la propia importancia y menosprecia a los demás. En resumen: se aplica al vanidoso, pretencioso y altivo.

El origen de la expresión hay que buscarlo en el antiguo mundo grecolatino, en el que se veneraba a los Lares del hogar y a los Manes o almas de los muertos, encendiendo en sus altares domésticos el fuego sagrado y quemando incienso en los patios de las casas.

Ocurre que, cuando una familia contaba entre sus difuntos con personajes que fueron poderosos en vida, este uso se exageraba sobremanera, y se llenaba la casa de incensarios y de humo que ennegrecían los bustos. Gesto que los demás —más humildes— consideraban presuntuoso, pues se daba más a menudo en las familias venidas a menos, que rememoraban así su más glorioso pasado.

Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana escribe:

«Tener muchos humos: tener gran presunción y altiveza. Los retratos e imágenes de sus mayores, que tenían los romanos en los atrios, como dezir agora en la sala de los linajes, les davan por epícteto humosas, o por esta vanidad o presunción, o porque estavan del tiempo denegridas y llenas de humo. A lo qual parece aludir Juvenal, quando dice: Fumosos equitum cum dictatore magistros.»

En esta explicación se apunta también al carácter vano del humo en sí. Es decir, mucho volumen y aparatosidad para muy poco peso y sustancia, un mucho ruido y pocas nueces. Por lo que se suele decir que el vanidoso está hinchado o inflado de algo con tan poca sustancia como el propio aire.

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