Ingenio popular

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Son muchas las frases que nacen del ingenio popular, pero no todas alcanzan la misma difusión. Cuando alguna de ellas traspasa el ámbito meramente local y aparece en los medios escritos o radiados, su alcance geográfico aumenta espectacularmente. Pero dependerá de la gente que se use o no y que la generalización permita que sea recogida en los diccionarios fraseológicos y manuales al uso.

Muchas de ellas son comparativas, como más perdido que un pulpo en un garaje o más liado que la pata de un romano. Ambas son de uso generalizado en España, pero ninguna aparece en los diccionarios. Aunque la primera de ellas no tan solo aparece en el Diccionario de la Españología de Luis Carandell —de carácter recopilatorio pero no académico— sino que también sirve de tema para su portada.

Más perdido que un pulpo en un garaje se aplica al que ni sabe dónde está, ni comprende nada, ni tiene idea de cómo salir de la situación en que se encuentra. Por asimilación a la extrañeza que pudiera sentir el mentado cefalópodo en un hábitat tan ajeno a él como un garaje.

Más liado que la pata de un romano se aplica a aquél que está ocupadísimo en diversas tareas y que acude apresuradamente de una a otra sin aparente orden, en su afán de culminarlas todas a un tiempo. Por asimilación a las sandalias o caligae de los legionarios romanos y a las varias vueltas entrecruzadas que las cintas de cuero debían dar alrededor de la pantorrilla hasta anudarse.

A continuación unas frases de uso generalizado en Argentina:

Serio como perro en bote es una frase que se usa cuando desconocemos lo que pasa a nuestro alrededor. Por ejemplo, si concurrimos a una reunión y no vemos caras conocidas, permanecemos quietos y serios hasta que entablamos conversación con alguien. Es común ver perros transportados a bordo de un bote y observar que están muy quietos por temor a caerse al agua.

Firme como rulo de estatua se doce al mencionar que algo o alguien está siempre en el mismo lugar o que es muy puntual. Se dice comúnmente «estaré en el lugar de la cita, a tal hora, firme como rulo de estatua».

Más peligroso que mono con navaja se usa para describir, con exageración, que algo o alguien es muy peligroso. Obviamente es en sentido figurado, ya que a nadie se le ocurriría darle para jugar una navaja a un inquieto mono. Sería desastroso.

Otras frases argentinas de este tipo son:

Más desubicado que pato en el desierto.
Perdido como un turco en la neblina.

Ambas me recuerdan al pulpo de la frase anterior y les imagino una utilización similar.

Torpe como elefante en un bazar.

La había oído como elefante en una cacharrería, usándose para calificar al que por su torpeza ocasiona destrozos o al que los ocasiona —real o figuradamente— de forma voluntaria al no importarle las desastrosas consecuencias de sus actos.

Creerse la nalga de Júpiter.
Creerse la mama de Dios.

Ambas similares y para calificar a un engreído.

Y las siguientes, que se explican por sí solas:

Más malo que pegarle a la madre. (También se sustituye la madre por un padre).
Seco como lengua le loro.
Más viejo que camino de tierra.
Solo como Adán en el Día de la madre.
Más ordinario que brassier de fique. (Con el mismo sentido decimos más basto que unas bragas de esparto).

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