Quos natura non dat Salmantica non praestat

Universidad de Salamanca

Colaboración de José Miguel Corbí

Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo añade.

Sobre este dicho hay muchos comentarios, pero en ningún sitio he encontrado la cita. No sabemos quién fue el primero que dijo la frase, pero estoy seguro de que tenía en gran estima la enseñanza que se ofrecía en la Universidad de Salamanca, como está acreditado por multitud de testimonios. Es un refrán relativamente moderno; lo inventaría alguien que quería llamar tonto a otro, pero se lo dijo de una manera más fina, en latín y todo. Nuestro refrán “aunque la mona se vista de seda, nunca deja de ser mona”, dice algo parecido a éste que comentamos, referido a la belleza exterior, no a la inteligencia.

La Enciclopedia universal ilustrada europeo americana, vulgarmente llamado “El Espasa”, en su tomo n.º 48, y en la página 1.503, hace el siguiente comentario de este dicho:

“Con este refrán moderno (pues que se refiere a la tan renombrada universidad salmantina), signifícase, que de poco o nada sirve el estudio sin el talento natural. A ese refrán podemos oponer el célebre dicho de Bufón: “El genio es el trabajo”, tan exagerado como el anterior, para concluir de uno y otro, que de poco habrá de servir el talento sin el estudio que lo fructifique, ni éste sin disposición natural capaz de desenvolverse y acrecentarse con su poderoso auxilio”.

Un libro que recomiendo es El porqué de los dichos, de José María Iribarren. También aquí aparece el comentario siguiente, aunque tampoco indica la cita.

“Esta frase antigua, y todavía usual, alusiva a la inteligencia del estudiante y a la Universidad salmantina. Indica que por grande que sea la fama de un centro de estudios, si el que acude a él carece de dotes para estudiar, no obtendrá provecho alguno. De igual sentido es el refrán que dice: “El que asno fue a Roma, asno se torna”.

Un refrán popular dice lo mismo de otra manera:

Salamanca no hace milagros:
el que llega jumento no sale sabio.

Cervantes no era ajeno a la fama de los estudios salmanticenses. En la segunda parte del Quijote hace alusión a ello con diferentes expresiones, que explican nuestra frase:

En la casa de locos de Sevilla estaba un hombre a quien sus parientes habían puesto allí por falta de juicio. Era graduado en cánones por Osuna, pero aunque lo fuera por Salamanca, según opinión de muchos, no dejara de ser loco. (II, cap. 1)

Como diciendo que Salamanca es la cuna de la sabiduría, pero para aprender allí es necesario estar cuerdo y tener cualidades. Llama poderosamente la atención el empleo del nombre de la ciudad para indicar el de su Universidad: denomina a la parte por el todo.

Mas si vuestra merced quiere saber todo lo que hay acerca de las caloñas que le ponen, yo le traeré aquí luego al momento quien se las diga todas, sin que les falte una meaja, que anoche llegó el hijo de Bartolomé Carrasco, que viene de estudiar de Salamanca, hecho bachiller. (II, cap. 2)

¡La categoría que había adquirido Sansón Carrasco con su título de bachiller por Salamanca! Todo lo que hay que saber lo sabe un bachiller que ha estudiado en su Universidad.

Yo sé lo que digo, señora ama: váyase y no se ponga a disputar conmigo, pues sabe que soy bachiller por Salamanca, que no hay más que bachillear –respondió Carrasco. (II, cap. 7)

Y no hay más que bachillear. Ya lo ha dicho el bachiller, y no hay más hablar. Los estudiantes y graduados por la Universidad salmantina conocen su valía, y hacen ostentación de ella.

No se apunte vuestra merced conmigo respondió Sancho, pues sabe que no me he criado en la corte, ni he estudiado en Salamanca, para saber si añado o quito alguna letra a mis vocablos (II, cap. 19)

Por eso el pobre Sancho no tenía la sabiduría suficiente para saber si las palabras que dice están bien o mal dichas, porque no había estudiado en Salamanca.

Si el criado es tan discreto, ¡cuál debe ser el amo! Yo apostaré que si van a estudiar a Salamanca, que a un tris han de venir a ser alcaldes de corte. (II, cap. 66)

Pero para aprender en Salamanca hace falta discreción e inteligencia; así sí que se aprende, hasta para poder llegar, incluso, a ser alcaldes.

En el año 1998, el día 21 de septiembre, el Vicerrector de la Universidad de Salamanca, en la sede de la antigua universidad, pronunció un discurso en latín, en el que hace alusión a este refrán:

Huius praeteritae gloriae adhuc apud nos manent uestigia. Ipsi studiosi hodierni, quamuis infeliciter in dies Latinitatis insciores, interdum suarum uirium decepti etiam hanc sententiam Latinam proferre audent: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat.”

(Traducción) De esta gloria pasada todavía nos quedan huellas. Los mismos estudiantes actuales, aunque cada día, por desgracia, menos conocedores del Latín, defraudados de sus propias fuerzas, se atreven a expresar este refrán latino: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat”.

Con toda seguridad se podrán encontrar en los escritores españoles de todas las épocas alabanzas hacia los estudios de Salamanca.

En el escudo de la Universidad salmantina figura la siguiente expresión:

Omnium scientiarum princeps Salmantica docet

Es decir: Salamanca, que es la primera y principal en todas las ciencias, enseña.

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