Redundancia

«¡Lo he visto con mis propios ojos!» es un ejemplo de frase redundante, ¿con qué se va a ver algo si no es con los ojos? ¿y con cuáles sino con los propios?

En todo proceso de comunicación pueden existir perturbaciones que la dificulten, a las que llamamos ruido.

Este ruido puede ser a nivel oral —voz baja, distracción del oyente, error de código al pronunciar una palabra incorrectamente, etc…— o a nivel escrito —errores tipográficos, manchas en el texto, etc…— y no es tan solo el ruido, como efecto físico, propiamente dicho.

Para evitar los errores en la comunicación y que el mensaje sea correctamente captado por el receptor, el emisor suele utilizar la redundancia, entendida como aquella parte innecesaria del mensaje —pues sin ella tiene sentido completo— en el caso de que no existiesen ruidos.

Esta redundancia puede ser a nivel oral —la elevación del tono de voz, las exclamaciones, las repeticiones de morfemas de género y número, etc…— o a nivel escrito —tamaño diferente de las letras, subrayado, etc…— y no es tan solo la repetición de palabras de idéntico significado o de significado reincidente en una misma frase, lo que se utilizaría para enfatizar, y que se ha dado en llamar pleonasmo.

Nos leemos (con los ojos)

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