Ad calendas graecas

Las calendas, en el antiguo cómputo romano y en el eclesiástico, eran el primer día de cada mes.

Y los idus eran el día 15 de marzo, mayo, julio y octubre, y el 13 de los demás meses.

Los romanos tomaban el primer día de cada mes, entre otras cosas, como referencia para el cumplimiento de compromisos y el vencimiento de algunas deudas. De ahí que actualmente sigamos pagando la hipoteca, el crédito, la tarjeta… el primer día de mes.

Cuando se aplaza una acción sine die (sin plazo prefijado, en latín) pero que se sospecha indefinido, se suele decir con cierta ironía que se aplaza ad calendas graecas (para las calendas griegas, en latín).

Ello quiere decir que se aplaza indefinidamente, para un plazo que no ha de cumplirse, para nunca, puesto que los griegos no utilizaban las calendas para el cómputo del tiempo ni para el cumplimiento de los compromisos. Es lo mismo que decir que el asunto se aplaza con la intención de olvidarlo.

Este uso irónico que damos a la expresión, está tomado de un texto del historiador romano Cayo Suetonio Tranquilo que en Los doce Césares dice de Octavio Augusto: «Por sus cartas autógrafas se ve que en la conversación familiar se valía de muchas locuciones notables. Por ejemplo, al hablar de los malos pagadores decía: Pagarán en las calendas griegas».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *