Los apellidos

Si solamente se usara el nombre de pila para identificar a un individuo nos encontraríamos con un grave problema, pues las confusiones serían continuas.

Por ello, en los reinos medievales hispánicos y a partir de los siglos XI y XII, se extendió el uso del apellido merced a la costumbre de añadir al nombre del hijo el del padre más el sufijo patronímico -ez, que venía a significar «hijo de». Así López era hijo de Lope, Antúnez de Antón, Benítez de Benito y Ramírez de Ramiro, entre otros.

Pero esto no fue suficiente ni contando con las variantes en -iz propias de Aragón como Ruiz (hijo de Ruy) o Ferriz (hijo de Ferrán), por lo que se utilizaron espontáneamente otros métodos.

Probablemente uno de los recursos más antiguos haya sido el uso de un apodo o mote derivado a apellido, lo que no es difícil de entender si se comprueba que en las zonas rurales todavía está muy arraigada la costumbre de llamar a una persona mediante un apodo, y que éste se hereda con idéntico mecanismo que los segundos nombres o apellidos.

Así, apellidos como Gordo, Rojo, Tetas, Moreno, Guarro, Roig, Negro y otros, pudieron tener su origen en un mote alusivo a una característica personal que acabó identificando a los descendientes o a toda la familia.

Aparte del uso del apodo, también se utilizaron los lugares de procedencia o residencia, como en el caso de Navarro, Campos, Castillo, Prado, Sevillano, de la Fuente, Puig, Dehesa, Francés, Cabañero, Soriano; oficios o cargos, como en el caso de Zapatero, Fraile, Ferrer, Panadero, Monje, Carnicero, Conde, Obispo, Herrero; anécdotas relacionadas con el individuo, su familia o su nacimiento, como podría ser el caso de Segundo, Adelantado, Hermoso, Lechuga, Gandul, Prieto, del Pozo, Valiente, Guerrero, Carrillo, Barroso…

Procesos posteriores como errores ortográficos o tipográficos en los correspondientes registros como en el caso de Ribera/Rivera, Giménez/Jiménez o como la yuxtaposición de apellidos al no querer obviar la procedencia familiar como en el caso de Gil de Biedma o Sánchez-Osorio, acabaron por conformar la actual situación.

Claro que lo que aquí expuesto es tan solo una introducción muy general, una aproximación al interesante y complejo tema del origen de los apellidos.

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