Archivo mensual: noviembre 2005

Notas musicales

Notas musicales sobre el pentagrama

¿Sabías cuál es el origen de las NOTAS MUSICALES?

A saber: do, re, mi, fa, sol, la, si.

Tienen su origen en un ejemplo clásico de texto podado de tipo silábico, como es la poda que el monje benedictino italiano Guido de Arezzo realizó con la primera estrofa del himno a San Juan Bautista Ut queant laxis.

Apocopando la primera sílaba de cada hemistiquio, obtuvo unas sílabas con las que dio nombre a las notas de la escala musical.

UT queant laxis REsonare fibris
MIra gestorum FAmuli tuorum
SOLve polluti LAbii reatum
Sancte Ioannes

La traducción es: Para que puedan nuestras voces cantar tus admirables hechos, guía tú los labios de tus siervos. ¡Oh, San Juan!

Posteriormente, y para facilitar la dicción en el solfeo, se cambió el nombre de “ut” por el de “do”.

Textos podados

Estos textos se obtienen mediante la supresión de ciertos elementos de un texto anterior, constando así de varias lecturas: la normal y otras escondidas.

Y esta lectura o lecturas escondidas surgen leyendo líneas alternas: las pares, las impares, cada tres líneas…

Los textos podados más populares son poemas que ofrecen una segunda lectura al suprimir, por ejemplo, los segundos hemistiquios o los versos pares del poema.

Como ejemplo se puede citar el Laberinto endecasílabo de Sor Juana Inés de la Cruz.

(Léese tres veces, empezando la lección desde el principio, o desde cualesquiera de las dos órdenes de rayas.)

AMANTE,–caro,–dulce Esposo mío,
festivo y–pronto–tus felices años
alegre–canta–sólo mi cariño,
dichoso–porque–puede celebrarlos.
Ofrendas–finas–a tu obsequio sean
amantes–señas–de fino holocausto,
al pecho–rica–mi corazón, joya,
al cuello–dulces–cadenas mis brazos.
Te enlacen–firmes,–pues mi amor no ignora,
ufano–siempre,–que son a su agrado
voluntad–y ojos–las mejores joyas,
aceptas–solas,–las de mis halagos.
No altivas–sirvan,–no, en demostraciones
de ilustres–fiestas,–de altos aparatos,
lucidas–danzas,–célebres festines,
costosas–galas–de regios saraos.
Las cortas–muestras de–el cariño acepta,
víctimas–puras de–el afecto casto
de mi amor,–puesto–que te ofrezco, Esposa
dichosa,–la que,–Dueño, te consagro.
Y suple,–porque–si mi obsequio humilde
para tí,–visto,–pareciere acaso,
pido que,–cuerdo,–no aprecies la ofrenda
escasa y–corta,–sino mi cuidado.
Ansioso–quiere–con mi propia vida
fino mi–amor–acrecentar tus años
felices,–y yo–quiero; pero es una,
unida,–sola,–la que anima a entrambos.
Eterno–vive:–vive, y yo en ti viva
eterna,–para que–identificados,
parados–calmen–el Amor y el Tiempo
suspensos–de que–nos miren milagros.

¿Qué le dijo…? (2)

Hay unos sencillos chistes de personificación en los que hablan los objetos. ¿Y si una frase habitual la dijera un objeto en especial?

¿Qué le dijo un fideo a otro fideo?
-Oye, mi cuerpo pide salsa…

¿Qué le dijo la bandeja al camarero?
-Disimulando, disimulando, el culo me vas tocando.

¿Qué le dijo una báscula a un tipo muy gordo?
-Por favor, de uno en uno.

¿Qué le dijo un borracho a la cerveza?
-Rubia, por ti pierdo la cabeza.

¿Qué le dijo la camiseta al calzoncillo?
Nada, porque son mudas.

¿Qué le dijo una cebolla a otra?
-No entiendo a los hombres, primero te destrozan y después lloran.

¿Qué le dijo el cuadro a la pared?
-Perdóname por darte la espalda.

¿Qué le dijo el huevo a la sartén?
-¡Ya me tienes frito!

¿Qué le dijo la aceituna al palillo?
-Eres como una espinita que se me ha clavado en el corazón…

¿Qué le dijo un gusano a otro gusano?
-Me voy a dar una vuelta a la manzana.

¿Qué le dijo el clavo a las tenazas?
-¡Sácame de este aprieto!