Tirar manteca al techo

¿Sabías por qué se dice TIRAR MANTECA AL TECHO para expresar la idea de juerga y fiesta continua sin importar el despilfarro?

Esta expresión referida al derroche tiene su origen en el Buenos Aires de los años 20.

En las fiestas que celebraban los jóvenes de familias acomodadas para matar el aburrimiento, se inició la costumbre o moda de lanzar contra el techo pedacitos de manteca, —con la ayuda de algún cubierto que hacía las veces de catapulta— para regocijo y diversión general. Ganando esta especial competición aquél que mayor número de porciones de manteca hubiese pegado al techo.

Los bacanes (adinerados) tiraban manteca al techo en los mejores restaurantes de Paris, los grasas (vulgares) tiraban margarina en los bailongos de barrio.

La expresión también tiene un uso negativo, así pues, si algo no está para tirar manteca al techo es que no está para gastos excesivos ni para inconsciente despilfarro.

4 comentarios

  1. En realidad, y para ser mas exactos, la frase «tirar manteca al techo» si muy bien citado viene de la década del 20 y de las familias adineradas. El precursor fue Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzúe o más conocido como Macoco. Que en el restaurant Máxim’s de París se dedicaba a tirar «Manteca al techo» para matar el aburrimiento y hacer competencia con sus amigos y tratar de embocarle entre las tetas al dibujo del techo que lucía en aquel exquisito restaurant. Esto se convirtió en un pasatiempo muy común entre la aristocracia, pero el preccursor fue el queridisimo aristócrata argentino Macoco.
    El escritor Roberto Alifano tiene un libro que se llama «Tirando manteca al techo» que cuenta esta y muchas mas historias de este personaje. Muy bueno y divertido. Aprovecho para recomendarlo, de de Amerian Proa Editores.

  2. Recomiendo muy espeicalmente la lectura de este libro de Alifano. Es sencillamente maravilloso.
    El autor nos pinta al personaje central de los aristócratas argentinos.
    Ese tirador de manteca al techo ya es un mito, existió y fue bien argentino.

  3. Durante mucho tiempo recibí información tuya frecuente vía mail. Después no recibí más. ¿Estás en facebook?

  4. a Liliana

    Hola, Liliana. Encantado de leerte de nuevo.
    La etapa del boletín ya finalizó. Fueron muchos años y tuvo su número de despedida en el que se comunicaba el cambio a Facebook. Quizás no lo recibieras.

    Ya vi tu alta en Facebook. ¡Bienvenida!

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