Archivo mensual: agosto 2005

Algarabía

¿Sabías por qué llamamos ALGARABÍA al griterío confuso de varias personas hablando a la vez?

El término procede de al arabiyyah que en el idioma árabe significa, precisamente, ‘la lengua árabe, el idioma árabe’.

A nuestros antepasados castellanohablantes debió resultarles un jaleo incomprensible y una confusión de sonidos el oír a dos o más árabes hablar en su lengua a un tiempo.

Y a esa falta de comprensión se debe el uso del nombre de la lengua árabe —convenientemente castellanizado— para referirnos a la confusión que se produce cuando no se entienden las palabras, debido a la acumulación de conversaciones en las reuniones multitudinarias.

Bandera de Noruega

Bandera de Noruega¿Sabías el significado de la BANDERA DE NORUEGA?

La bandera noruega, al igual que el resto de países nórdicos de Europa, muestra una cruz, símbolo de la cristiandad.

Los colores provienen de una mezcla del rojo y el blanco de la bandera danesa y el azul de la sueca, pues son países que estuvieron unidos en el pasado.

El caló

El caló es una lengua mixta de base gramatical española y vocabulario gitano del romanó, hablada por gitanos españoles.

El pueblo gitano, también llamado bohemio o zíngaro, era nómada. Cuando en el siglo XII llegan los primeros gitanos a Europa procedentes del este, tienen una sola lengua, la romaní, cuyo origen puede buscarse en el sánscrito —lengua sagrada de la India— o, más concretamente en el prácrito, la lengua popular. Por ello está emparentada con el hindi, el gujarati, el urdu y el mahratta entre otras.

Por esta época la lengua romaní estaba muy influenciada por las lenguas iraníes —lo que parece indicar una larga permanencia gitana en estas tierras— y con un gran peso, sobre todo gramatical y sintáctico, de las lenguas balcánicas (griego, rumano y búlgaro). Se puede decir que se trata de una lengua india “balcanizada”.

El romanó original, al contacto con las otras lenguas, se fraccionó en diferentes dialectos que finalmente dieron lugar a nuevas lenguas catalogadas como neo-romaní y que, posteriormente, se fusionaron con las lenguas vernáculas.

La primera mención al pueblo gitano en España se remonta a 1425. Tras un periodo de tolerancia que llega hasta 1499, la corona española persigue al pueblo gitano, obligado a elegir entre el abandono de sus costumbres y el destierro. A partir del siglo XVII comienzan a crearse comunidades gitanas sedentarias, principalmente en Andalucía, llegando a reemplazar a las morerías o barrios moros de los arrabales o extramuros.

Es importante comprender este aspecto marginal —que a veces lleva a la confusión entre la germanía o jerga de maleantes y el caló— ya que influye negativamente en las adopciones de términos del romanó, pues es corriente que tan solo se adapte el significado más negativo. Este es el caso de camelar, verbo que significa “querer”, “amar”, “enamorar”, y que pasó al castellano con el sentido de “engañar y seducir”; al igual que ocurre son el verbo caló mangar que significa “pedir”, “mendigar”, que se adopta con el significado de “robar”.

El caló es, pues, el resultado de un proceso de cambio lingüístico en el que se ha asimilado la fonología y la sintaxis del castellano y se ha mantenido multitud de términos del romanó. Y no solamente se ha influenciado la lengua gitana, el castellano ha adoptado multitud de vocablos del romanó que han pasado al castellano coloquial, y con tal arraigo que realmente llega a sorprender este origen.

Para ello nada mejor que unos cuantos ejemplos:

bulo: embuste, mentira
camelo: enamoramiento, y posteriormente, seducción, engaño
canguelo: temor
chachipén: verdad
chalao: loco
chaval: joven, mozo
chepa: joroba
chichi: genitales femeninos
chingar: cohabitar, y posteriormente, acto sexual
chola: cabeza
chivato: soplón, delator
chorear: robar, hurtar
chungo: guasa, y posteriormente, feo, malo
coba: persuasión
cuezco: pedo
currelar (currar): trabajar
enroscar: liar, envolver
fané: triste (como dice el tango: “sola, fané y descangayada…”)
garito: casa, y posteriormente, antro
geta: hocico, y posteriormente, cara
ligar: entablar amistad, y posteriormente, sólo con el sexo opuesto y con motivación sexual y/o amorosa
longuis: inocente (de ahí hacerse el longuis, con el significado de disimular, de hacerse el inocente)
menda: yo
parné: dinero
perplejo: sobresalto
pinrel: pie
piño: diente
privar: beber
sobar: dormir
tasca: taberna

Eufemismos y lenguaje políticamente correcto

Un eufemismo es una palabra o frase que expresa con suavidad o decoro ideas cuya franca expresión se considera malsonante.

Se puede decir que alguien “no es joven” para decir que es viejo sin decirlo y así no ofenderle.

Se dice “empleada del hogar” por sirvienta o criada, “anciano” o “de la tercera edad” por viejo, “hombre de color” por hombre de raza negra, “sin techo” por vagabundo, “necesitado” por pobre, “país del tercer mundo” por país subdesarrollado, “paciente” por enfermo y así muchas más.

Con los tacos e insultos suele pasar algo parecido. Lanzamos una imprecación pero pretendemos ser educados al mismo tiempo, con lo que se producen exclamaciones del siguiente tipo: ¡Córcholis! ¡Caracoles! ¡Jobar! ¡Mecachis! ¡Jopé! ¡Jolines! ¡Ospá! ¡Mecagüen! …

El lenguaje políticamente correcto es una extensión del eufemismo. Se trata de un “invento” de finales del siglo XX y es una retórica plagada de eufemismos, que pretende no ser ofensiva con nadie, ya sea persona o entidad. Su principal característica es la no discriminación de sexos y razas, ya sea en cuanto a las palabras como en cuanto a las actitudes.

La abogado deja paso a la abogada y la fiscal a la fiscala, la médico a la médica y la concejal a la concejala. Los niños de la clase pasan a ser los niños y niñas de la clase o, peor aún, los niños/as de la clase y las A.P.A. (Asociaciones de Padres de Alumnos) pasan a ser las A.M.P.A. (Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos/as).

En su mayor apogeo no era raro leer escritos tal que así: “Distinguidos/as padres/madres: Convocamos la reunión para hablar juntos/as de nuestros/as hijos/as…”

En la actualidad ha surgido la utilización del símbolo “@” como sustitutivo del género al simbolizar la “a” y la “o” en una sola grafía. Da un toque de modernidad y obvia el engorro de la repetición de letras y palabras.

Como curioso ejemplo de lo anteriormente expuesto, se puede leer a continuación el cuento de Caperucita roja, escrito en un lenguaje políticamente correcto, para disfrute de todos/as los/as niños/as políticamente correctos/as.

Caperucita Roja vista por Gustavo Doré

EL CUENTO DE CAPERUCITA ROJA EN LENGUAJE POLÍTICAMENTE CORRECTO PARA NIÑOS/AS POLÍTICAMENTE CORRECTOS/AS

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.

Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.

Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.

- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. 

Respondió Caperucita: 

Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino. 

Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. 

A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. 

Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: 

Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!… relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.

- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.

- Y… abuela, ¡qué dientes tan grandes tienes! 

Respondió el lobo: 

- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. 

Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. 

Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente. 

- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. 

El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios. 

- ¿Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo? -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? 

Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza.

Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

Falsos derivados

Llamamos así a la contraposición de dos palabras morfológicamente relacionadas pero semánticamente separadas.

Es decir, son palabras provenientes de una misma raíz —o lo aparentan— pero que no comparten relación alguna entre sus significados.

Guardan un parecido con los términos parónimos, pero la diferencia estriba en que la paronomasia no parte de la idea de que una palabra proviene de la otra, tan solo contempla la diferencia de una sola letra —ya sea en un sufijo o en el propio lexema— o tal vez tan solo en la tilde. Y en los falsos derivados la diferencia puede ser de varias letras y siempre se mantiene la ilusión de un origen común.

Citaremos como ejemplo:

bordar-desbordar (coser / salirse), pollo-repollo (animal / verdura)

Tendrá la del maridillo,
si en disimular es diestro
al marido por cabestro
y al galán por cabestrillo.
De su novio hará novillo,
y ansí con el arará.
Quevedo

Los falsos derivados más comunes son las falsas parejas emparentadas por género. Y suelen producir hilaridad; pensar sino en las equivocaciones en las que suele caer un extranjero al hablar. Por ejemplo: pito-pita (silbato / planta), cáliz-caliza (copa / roca), bulbo-vulva (tallo subterráneo / vagina), mano-mana (parte del cuerpo / brota).

También están ligados con las falsas definiciones, pues éstas pueden surgir de la suposición de un origen erróneo.

Ejemplos:

El hambre es la prometida del hombre.
La bufanda es para los que bufan de frío.
Solterona: Mujer que anda suelta.
Monomaníaco: Mono con manías.

todas de Ramón Gómez de la Serna.

Joder la marrana

¿Sabías por qué decimos que JODER LA MARRANA es crear problemas donde no los hay o poner impedimentos, llevando la contraria a algo que a los demás les parece bien?

Aunque en un principio así lo parezca, la marrana del modismo no tiene nada que ver con la hembra del marrano.

En efecto, si consultamos el diccionario, podemos leer en la segunda acepción del término: eje de la rueda de la noria.

Que recibe tal nombre porque el ruido que hace al girar se asemeja al gruñido del animal.

Así, el modismo hace referencia a la acción de poner palos o echar arena en la marrana para impedir el giro, con la intención de obstaculizar el giro y perjudicar al propietario.

Parece ser que la idea de introducción de palos o maderos junto a la idea de fastidio, trajeron de la mano el verbo joder para completar la locución.

Cómo hacer palíndromos

Es necesario aclarar algunos conceptos par tratar de hacer alguna de esas frases reversibles que nos cautivan, esas frases con lectura de “ida y vuelta”.

Hay que distinguir entre los siguientes términos: bifronte, especular y palíndromo.

Un bifronte es una palabra o frase que permite los dos sentidos de lectura, aunque no tiene por qué decir lo mismo.

Por ejemplo son bifrontes: “Roma” que da en lectura invertida “Amor”, “La mina de sal” que da “La sed animal”, “Será lodo lo sacas” que da “Saca sólo dólares”, “Amad a la dama, a la mala dama” que da “Amad a la mala, amad a la dama”.

Técnicamente es un anagrama con la característica especial de que es el único que tiene las letras en sentido inverso.

Un palíndromo es un bifronte especial. Es aquél en el que las dos lecturas coinciden.

Llamaremos especular a un falso bifronte. Es decir, no es en realidad un bifronte pero sí hace la misma función.

Más claro con ejemplos: Ana-Sana, Vivís-Si vivo.

Si invertimos ”vivís” se obtiene “siviv”; tan sólo falta una “o” para dotarlo de significado. Ahora hace falta otro al que le sobre la “o”. En este caso tenemos: “Si vivo…vivís”, colocamos la “o” y obtenemos: “Si vivo…o vivís”. Tan sólo colocando una “n” ya tiene sentido. O cualquier número impar de letras que formen un bifronte; por ejemplo “sos”. El palíndromo se convierte en: “Si vivo no vivís” o “Si vivo soso vivís”.

Para poder completar un palíndromo es necesario ir juntando piezas, que son los bifronte, como si se montara un puzzle. Ya sea colocándolos en el centro de la frase, ya sea en los extremos para formar una imagen especular. Es pues, necesario recopilar con anterioridad cuantos bifrontes se pueda, pues nunca se sabe cuál será el que necesitemos.

Algunos bifrontes para empezar la colección pueden ser: azar/raza, adán/nada, lavo/oval, asir/risa, amad/dama, adula/aluda, aires/seria, ataca/acata, ateas/saeta, ata/rata, arroz/zorra, raro/orar…

Y una manera un tanto simple de hacer una palíndromo: “Azar y Adán, nada y raza”, “Ataca o acata”, “Raro es ese orar”. En las que tan solo colocamos en el centro un bifronte.

Otra manera más simple es utilizar “…al revés, sé verla…”. Veamos: “Isa al revés se verla así”, “Ateas al revés, se verla saeta”.

Pero es más entretenido y satisfactorio empezar desde un centro bifronte o desde unos extremos especulares e ir completando —cargados de paciencia y maña— nuestro palíndromo poco a poco. Quizás comenzando con una palabra cualquiera que al invertirla nos recuerde otra, por ejemplo robo.

(Ahora voy a hacer trampa. Voy a simular el proceso creativo que nos llevará a un palíndromo harto conocido, pero así podremos tener una idea aproximada de cómo se puede hacer).

“Robo” al revés es “obor” lo que no dice nada, pero “robos” nos da “sobor” al invertirlo y eso nos recuerda “soborno”. Tenemos ahora que hacer coincidir ambas palabras y parece mejor que sean palabras del extremo de la frase que centrales, ya que tenemos “soborno….robos” y en el centro nos falta “on” y obtenemos “soborno on robos” que es palíndromo pero con una palabra inexistente y, por ello, no nos vale. Pero si colocamos una “s” la palabra se convierte en “son” y ahora tenemos “Soborno son robos” y ¡ya tenemos un palíndromo! Pero una palabra es singular y la otra plural y es posible mejorarlo. Ponemos una “s” y podemos construir “Sobornos son robos” !Ahora sí!

Pero queremos mejorar nuestro trabajo y alargar el palíndromo. Nos fijamos que aunque “on” no sirve, su especular “no” puede sernos de gran ayuda. Probemos a alterar el orden empezando ahora la frase con “Robos” y acabando en “sobornos” a ver qué pasa. Va muy bien, porque “sobornos” se puede partir —como un calambur— en “sobor” y “nos”, que aunque no significa nada, su imagen especular sí. “Son Robos……sobornos”. Tan sólo utilizando un simple recurso comentado más arriba tenemos un nuevo palíndromo: “Son robos y sobornos”. Pero vamos a intentar mejorarlo introduciendo bifrontes en su interior, quizás utilizando “no”, “son”, “nos”… Puede ser útil utilizar letras del Scrabble o papelitos con letras o grupos de letras y sus correspondientes imágenes. Así la conciencia de puzzle queda más clara. “Son robos….son sobornos”…”Son robos nos…son sobornos”…”Son robos no s…son sobornos” Ahora sería un buen momento de echar mano a nuestra colección de bifrontes: “ese”, “oso”, “ala”, “sedes”, “solos”, “ata”, “eje”, “oro”… Y encontrar uno que nos sirva. En este caso “solos” nos viene como anillo al dedo. Al fin obtenemos: “Son robos, no solo son sobornos”.

¡Todo perfecto! Salvo que este palíndromo, que además es monovocálico, está extraído del volumen Oír a Darío del venezolano Darío Lancini. (Ya dije que hacía trampa).

Es muy posible —casi seguro, vamos— que nunca hayas hecho un palíndromo. Pero también en casi seguro que nunca te has puesto a ello. ¿Quién dice que no tienes la paciencia, memoria, intuición y habilidad para crearlos?

Derbi

¿Sabías por qué llamamos DERBI a un encuentro deportivo entre dos equipos de la misma ciudad?

Aunque ahora se aplique al futbol, el derby se aplicó en un inicio a las carreras de caballos.

En 1780, lord Henry Durham, duodécimo conde de Derby, organizó una espectacular carrera de caballos para celebrar su matrimonio con lady Elizabeth Hamilton.

El evento tuvo tal resonancia social, que se sigue celebrando año tras año en Epsom, en el condado de Surrey, al sur de Londres.

Muy pronto la connotación de evento deportivo y social se comenzó a extender a otros lugares y deportes, y fue el fútbol el que acaparó para sí el uso de este vocablo.

Adivinanzas (3)

Más adivinanzas:

Mil rubíes encerrados
llevo en esta caja roja.
Si la rompes y se caen
ya no hay quien los recoja.

Mala fama a mi me han dado
porque el barro es mi elemento.
A algunos de mis hermanos
les meten monedas dentro.

Al derecho un animal
que a las gallinas asusta,
y al revés un cereal
que a casi todos nos gusta.

Las cinco vocales
están en mi nombre,
y soy la envidia
de todas las flores.

Palo alto y muy delgado
con lúcida cabellera
que el viento mece en la playa
mientras juega con la arena.

Cien amigas tengo,
todas sobre una tabla.
Pero si no las tocas
no te dicen nada.

Tengo corteza y no soy árbol,
y no tengo fuerza pero controlo dos hemisferios.

 

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Adivinanzas (2)

Más adivinanzas:

Soy ave y no tengo alas,
llana es mi condición,
lo que más sabroso tengo
es mi humilde corazón.

De celda en celda
siempre voy,
pero presa no estoy.

Dicen que la tía Cuca,
se arrastra con mala racha.
¿Quién será esa muchacha?

Cargadas van
cargadas vienen,
y en el camino
no se detienen.

Viajeras somos
de negros vestidos,
debajo de las tejas
hacemos los nidos.

Soy la flor del indeciso
y del adivinador;
todos me quitan los pétalos:
si, no, si, no, si, no.

Cuando nada en los ríos
parece un tronco flotante,
pero si muestra sus dientes
todos huyen al instante.

 

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