Atar los perros con longaniza

¿Sabías por qué ATAR LOS PERROS CON LONGANIZA es una expresión usada para ponderar el nivel económico o la esplendidez de alguien?

Se suele usar con cierta ironía y en sentido negativo para dar a entender que no hay que hacerse escesivas ilusiones con algo o alguien: A ver si te piensas que allí atan los perros con longaniza.

El origen del dicho paece que proviene de una anécdota ocurrida en la localidad salmantina de Candelario, famosa por sus embutidos.

Concretamente en la fábrica de embutidos de Constantino Rico, acaudalado industrial del sector, conocido cariñosamente con el apodo de tío Rico.

Se cuenta que un día, a finales del siglo XVIII, a una de las obreras se le ocurrió atar a la pata de su banco de trabajo a un perrillo de la casa con una ristra de longanizas al no encontrar a mano nada más adecuado.

Un chiquillo —hijo de otra obrera— que entró entonces a dar un recado a su madre, vio al perro, y contó luego a us amigos que en casa del tío Constantino ataban los perros con longaniza.

La historia se generalizó y se exageró, lo que contribuyó a aumentar la fama de rico que tenía el industrial.

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