Hoy presentamos: didascálico, desopilante

Cuando Ramón Buenaventura (El último negro, premio Fernando Quiñones de novela 2004) calificó en su blog o “librillo” allá por el 2001 —más concretamente el 23 de noviembre— a 1de3 como “un boletín lingüístico muy didascálico y entretenido”, aprendí una palabra: didascálico.

El término proviene de didascalia, que significa ‘enseñanza, instrucción’, por lo que el adjetivo didascálico se aplica a aquello didáctico, que enseña. Reconozco que al verlo acompañando a entretenido no me sonó nada mal, y mucho menos cuando constaté su significado. Pero recientemente han calificado al sitio 1de3 —lamento no recordar en este momento dónde— como desopilante, así sin más adjetivos de compaña. Me sonó fatal… a horripilante, a desolado, a… Corrí a consultar el diccionario y me relajé a la par que aprendí otra palabra: desopilante, que significa ‘festivo, divertido, que produce mucha risa’.

¡Qué gran cosa son las palabras!

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