Tocar madera

¿Sabías por qué realizamos el acto de TOCAR MADERA para alejar los malos presagios y evitar que la buena suerte cambie?

Muchos pueblos de la Antigüedad tuvieron la madera y a los árboles por cosa sagrada.

Ya en la antigua Persia existía la creencia de que las vetas de la madera eran las moradas en las que se ocultaba el genio del Fuego y de la Vitalidad, divinidad a la que se invocaba para pedir el éxito.

Los griegos consideraban que el roble era morada de los dioses y que tocar el roble era tomar contacto con ellos. Los egipcios consideraban lo propio acerca del sicomoro.

Tales creencias pasaron a los romanos y a los pueblos bárbaros. Celtas y germanos tuvieron en el roble y el fresno sus árboles sagrados.

En la Edad Media era la madera de la vera cruz del Señor, lignum crucis, la que se buscaba para conseguir protección. Y no se tuvo por superstición sino por práctica piadosa.

Las antiguas supersticiones remozadas y adaptadas por la fe cirstiana.

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