Lectura rápida

¿Se puede leer más rápido de lo habitual? Sí. ¿Y aún así comprender lo leído? Sí. ¿Y seguir mejorando continuamente? Por supuesto que no. Llegará un momento en que el aumento de velocidad se conseguirá a costa de la comprensión, con lo que no nos servirá de nada leer más rápido.

El truco está en lograr ese punto en que, aún leyendo rápido, se comprenda lo leído. Y ese punto es diferente para cada persona, pero a buen seguro que se encuentra muy por encima de la actual velocidad lectora de cada uno.

Para mejorar la velocidad de lectura existen varias técnicas, algunas de las cuales explicaré a continuación, pero antes hay que decidir dónde y cuándo aplicarlas, es decir, ¿realmente queremos leer más rápido un poema? ¿o una novela?

La respuesta, espero, habrá sido negativa, puesto que lo que queremos es empaparnos de la magia de las palabras y no perdernos ningún detalle. En cambio hay otro tipo de textos que permiten una lectura más rápida o más somera o que por el tipo de información que contienen son más aptos para una lectura rápida. Me estoy refiriendo a informes laborales, textos publicitarios, notas de prensa, apuntes universitarios, etc…

¿Quién no se ha encontrado frente a un volumen casi prohibitivo de texto con ganas de despacharlo cuanto antes? Pues estos textos son los candidatos adecuados para poner en práctica estas técnicas. Si se puede terminar con ellos en dos horas mejor que en ocho.

Entonces hablamos primero de una lectura selectiva, puesto que seleccionamos los textos. Pero este razonamiento lo podemos llevar más adelante, ya que un previo repaso a lo que hay que leer nos permite asimilar títulos, apartados, esquemas, frases en negrita y otros detalles que nos permitan saber de qué trata el texto, como está estructurado y otros aspectos de interés. Se trata de “perder” algunos minutos reconociendo el texto sabiendo que luego los recuperaremos ampliamente.

Y de aquí se deduce la primera, digamos, regla: no se deben aplicar técnicas de lectura rápida a un texto desconocido. Debemos saber previamente a su lectura si se trata de una receta de cocina, una biografía o un informe de rendimiento, por ejemplo; si está resumido o si nos interesan todos y cada uno de los epígrafes en que está dividido. Será mucho más fácil para nuestro cerebro absorber la información de una forma más eficiente y más rápida si dispone de ciertas “pistas” sobre el contenido.

Quizás si tenemos suerte con este somero vistazo detectamos que una tercera parte del texto ya es conocido, irrelevante o no nos interesa. Y así reducimos tiempo de lectura. Y también quizás esto sea algo que todos hacemos instintivamente, pero sin duda realizaremos mejor esta tarea si somos conscientes de lo que estamos haciendo.

Pasemos a analizar ahora el proceso lector: una serie de movimientos físicos y mecánicos que dan paso a un proceso mental de decodificación y de comprensión. Se debe tener presente que no existe lectura si no existe la comprensión de lo leído.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua se puede leer:

leer [leer] tr.
Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.

Respecto a los procesos mentales no hay más regla de mejora que la práctica. Se lee mejor y más eficientemente cuanto más se realiza esta actividad. Como en todo.

Respecto a los elementos físicos, los movimientos del ojo en cuanto a la lectura se refiere son tres:

  1. La fijación, que tiene lugar cuando los ojos se detienen y realmente leen.
  2. Los movimientos sacádicos, que son los que realiza el ojo desde un punto fijo a otro. Si se observan los ojos de alguna persona que está leyendo, se verá que los movimientos no son suaves sino que el ojo va a saltos.
  3. El barrido de retorno. Cuando los ojos alcanzan el final de la línea han de volver al inicio de la siguiente.

Si queremos leer más rápido debemos mejorar los tres. Para ello nos fijaremos en qué es lo que hacen los lectores ineficaces:

  1. leen todo a la misma velocidad, cuando hay que adaptar ésta a la dificultad de lo leído.
  2. realizan movimientos ineficientes con los ojos, como:     
         -regresiones innecesarias, volviendo atrás a releer material ya leído.
         -movimientos arrítmicos, con saltos del punto de fijación alrededor de la página.
         -barridos de retorno defectuosos, cuando no se realiza con rapidez y precisión.
         -poca superficie de fijación, percibiendo solamente 3 ó 4 palabras por fijación.
         -subvocalización, cuando pronuncian las palabras a medida que las leen.
         -falta de concentración, cuando piensan en otras cosas o se distraen.

Parece claro que para ser un lector más eficiente hay que evitar esos errores. Se ha de mantener un movimiento de los ojos suave y rítmico mientras se avanza en el texto, con pocas o nulas regresiones. Manteniendo los ojos siempre en el lugar previsto y con una amplia zona de enfoque sobre las palabras. Con una mínima o nula subvocalización y unas buenas dotes de concentración y memoria.

Ahora veamos como mejorar con unos sencillos ejercicios cuyo éxito se basa en la repetición. Hay que dedicarles un tiempo diario hasta que los resultados sean apreciables.

De entre los ejercicios disponibles vamos a ver cinco. A saber:

  1. Seguir el dedo
  2. Movimiento básico de la mano
  3. Movimiento en S de la mano
  4. Movimiento caótico
  5. Lectura de 2 en 2 líneas

Seguir el dedo

El dedo empleado como si fuera un puntero que marca el ritmo de lectura es la mejor herramienta para adquirir mayor velocidad y conseguir fijaciones más amplias. Igual que un niño subraya con el dedo cada línea de la página de margen a margen mientras aprende a leer. Esto proporciona a los ojos un enfoque definido sobre la página y se eliminan las regresiones innecesarias. Al aumentar la velocidad del dedo se empezarán a captar más palabra con fijaciones más amplias.

El ejercicio a realizar es muy sencillo, simplemente hay que ir pasando el dedo muy rápido por las líneas intentando leer lo que pone. No importa si no se llega a leer todas las palabras por donde pasa el dedo. De hecho, si se es capaz de leer todas las palabras es que se mueve con lentitud. Lo importante no es entender lo que se lee sino forzar al ojo a moverse rápidamente y a aumentar el número de palabras captado en cada fijación.

Se ha de realizar este ejercicio durante diez minutos durante diez días seguidos.

Movimiento básico

El movimiento de la mano sirve para marcar el ritmo y los ojos deben seguir al dedo. Se ha de mover el dedo a lo largo de las líneas lo suficientemente despacio para entender, pero no se ha de detener. Es conveniente aplicar una ligera presión para ser más consciente de la posición del dedo y cuando se llega al final de la línea se debe realizar el barrido de retorno con el dedo y con los ojos.

Un ejercicio a realizar sería similar al anterior, pero en este caso con la mayor velocidad posible que nos permita comprender el texto leído. Forzando la velocidad pero no a costa de la comprensión.

Otro ejercicio a realizar sería con un texto boca abajo. Sí, con un libro puesto del revés, intentando leer siguiendo el dedo de derecha a izquierda. Es más que seguro que los ojos tenderán a quedarse atrás para comprender lo leído, pero hay que obligarse a seguir el dedo.

Ambos ejercicios se han de realizar durante cinco minutos durante diez días seguidos.

Movimiento en s

El movimiento en S sirve para controlar la velocidad y ampliar las fijaciones, y sólo se utiliza para simulacros de lectura, para repasos y para análisis previos. No sirve como método de lectura normal.

Este método consiste en seguir el texto dibujando “eses” con la mano sin levantar el dedo del papel. Es decir, seguimos una línea, el barrido de retorno lo realizamos en diagonal varias líneas más abajo y seguimos la siguiente línea, bueno, tampoco, ya que pasamos a través de varias líneas antes de llegar al extremo derecho, y vuelta a empezar.

Se debe tener en cuenta que la mano está definiendo la zona a la que deben mirar los ojos, y no hay que preocuparse si no se puede leer cuando se va marcha atrás. Lo que se busca es que las fijaciones aumenten no sólo a izquierda y derecha del punto de fijación, sino también arriba y abajo.

El ejercicio propuesto es leer un texto de tres páginas en el menor tiempo posible utilizando esta técnica. Después se han de apuntar en una hoja en blanco cualquier palabra que se recuerde (excepto monosílabas). Después añadir tres páginas más y repetir el proceso con las seis páginas, volver a apuntar y añadir en un bucle hasta que transcurran unos 30 minutos.

Realizar el ejercicio en días alternos durante 15 días.

Movimiento caótico

El movimiento caótico sirve fundamentalmente para ampliar las fijaciones y tampoco sirve como método de lectura normal. Consiste en mover la mano por la página sin un rumbo fijo e intentando leer lo máximo posible y, si se puede, entender lo que dice la página. Es francamente difícil pero bueno es intentarlo.

El ejercicio consiste en intentar leer un texto utilizando el movimiento caótico. No es necesario ir muy rápido porque de así hacerlo no se entenderá nada. Una vez transcurrido un minuto escribir en una hoja lo que se ha entendido.

Repetir el ejercicio cinco veces, es decir, cinco minutos diarios, durante una semana.

Lectura de 2 en 2 líneas

La lectura de 2 en 2 líneas sirve para simulacros de lectura y para lectura, sino total, sí reteniendo la información suficiente como para comprender el sentido del texto. La finalidad de los simulacros es, como en los otros ejercicios, ampliar las fijaciones.

No todos los textos son adecuados para este método, que es ideal para los documentos que están divididos en columnas como en un periódico.

La técnica consiste en colocar las fijaciones entre dos líneas, de manera que se vayan leyendo las dos a la vez. Al principio parece imposible, pero si las fijaciones se han ampliado lo suficiente los textos se irán comprendiendo cada vez mejor.

El ejercicio consiste en leer un artículo a columnas de un periódico de 2 en 2 líneas. Al finalizar apuntar en una hoja en blanco de qué trata el artículo.

Dedicar 10 minutos al día durante una semana.

En general, todos estos ejercicios deben ser molestos al principio, ya que van en contra de los mecanismos aprendidos y adquiridos de lectura. Pero poco a poco, a medida que avancemos en la aplicación de estas técnicas, esa sensación debe desaparecer.

2 comentarios

  1. BUENO CREO Q LO Q DICEN AHI ES VERDAD XQ NO VALE LEER TAN RAPIDO EN ALGUNAS OCACIONES YO ESTUDIO EN UN SITIO DE LECTURA RAPIDA Y PUES A MI SI ME FUNCIONA A LA PERFECCION DE LO Q LEE UNA PERSONA NORMAL UNAS 100 PALABRAS POR MINUTO YO ALCANZ A LEER MAS 1300 palabras Q EQUIVALE A leer 300 paginas en 10 minutos BUENO BYE ME DESPIDO Y ESPEREO Q LES SIRVA LO Q DICE AHI XQ DE VERAS SI FUNCIONA

  2. Y cuál es ese sitio Ander donde lo estudias,que página es….

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