Archivo mensual: abril 2005
¿Sabías por qué IRSE DE PICOS PARDOS es irse de juerga?
Aunque originalmente significaba ir con prostitutas, en la actualidad se utiliza como sinónimo de irse de juerga, aunque, eso sí, a lugares de no muy buena reputación.
El origen de la locución lo encontramos en la Edad Media, y en la obligación que la ley imponía a las prostitutas de vestir ciertas prendas distintivas de su condición, que evitaran su confusión con las mujeres decentes.
Tales prendas eran unos picos de color oscuro o pardo en las faldas, o un jubón terminado en adorno con picos pardos.

¿Sabías por qué IRSE POR LOS CERROS DE ÚBEDA es equivalente a divagar y perderse en disquisiciones?
Cuando alguien está perdido o se desvía del tema que se está tratando o se despista con divagaciones, de ello se dice que es irse por los cerros de Úbeda.
Durante la Reconquista, y hacia el año 1234, Fernando III el Santo estaba esperando a uno de los muchos caballeros que debían asistirle a la toma de Úbeda.
Tal parece que el citado caballero no tenía mucho interés en participar en la batalla, por lo que apareció en la ciudad una vez tomada.
Cuando el rey le preguntó por su retraso, se excusó diciendo que se había perdido por los cerros de Úbeda.
¿Sabías por qué se llama CHORIZO al ladrón?
No tiene nada que ver con el típico embutido español.
Es un término que tiene su origen en el caló (lengua de los gitanos españoles), que llaman chori al ladrón de poca monta, al raterillo, al descuidero.
El ingenio popular asoció el nombre chori y el verbo chorar (robar), con el famosísimo producto cárnico, y pasó a llamar chorizo al ladrón, y a lo que éste hacía chorizar.
¿Sabías por qué se llama CARROZA a la persona de edad o de ideas anticuadas?
El que por edad o por ideas anticuadas muestra que va dejando atrás la juventud, recibe el apelativo de carroza.
El término lo acuñaron los homosexuales jóvenes de alquiler o putos, para referirse despectivamente al homosexual viejo que requiere sus servicios.
El término equipara la antigüedad y el ornato de las carrozas con la vejez y el atildamiento del viejo homosexual.
En el Diccionario cheli de Francisco Umbral, se lee:
“Dícese del homosexual de edad que todavía pretende aparentar; dícese por extensión, de toda persona de edad que desea aparentar; dícese ya por inflación del término, de toda persona de edad.”
No todo el lenguaje es hablado. El lenguaje corporal tiene una gran importancia y nos comunica en ocasiones más información; incluso aquella que el hablante no nos quiere revelar.
La postura del cuerpo, las piernas cruzadas, el movimiento de las manos, la mirada y cientos de detalles más, revelan datos acerca de nuestra personalidad y nuestras intenciones que ciertos profesionales —psicólogos encargados de la selección de personal para una empresa, por ejemplo— saben leer como un libro abierto.
Cómo comportarse en una entrevista de trabajo será un buen tema para un próximo artículo, porque el tema a tratar hoy hace referencia a la lectura en frío que ciertas personas pueden hacer de estos datos y a cómo sacan provecho de ella. Me refiero, en concreto, a aquellas personas sin escrúpulos que, amparadas en diferentes sistemas de adivinación, realizan descubrimientos y predicciones en base a la lectura que hacen de nuestra persona.

No pretendo valorar ni cuestionar la validez de ninguna técnica adivinatoria —léase, quiromancia, tarot, posos de café o lo que sea— tan sólo valorar la información que inadvertidamente se proporciona y que algún adivinador puede utilizar en su provecho.
La técnica de la lectura en frío se basa en la formulación de frases y comentarios tan generales que podrían aplicarse a cualquiera. El cuidadoso análisis de las respuestas que estas afirmaciones provocan, junto con un escrupuloso examen visual y una cuidadosa lectura del lenguaje corporal, indican al adivinador cómo ha de desarrollar la entrevista.
El análisis visual de la persona incluye:
-la mirada: El espejo del alma. La mirada de una persona y, en general, la expresión facial, dice muchísimo acerca de ella, desde su forma de ser hasta su estado de ánimo. Miradas bajas y evasivas indican timidez e inseguridad, miradas fijas y francas indican, por el contrario, seguridad y firmeza. Las arrugas del rostro alrededor de los ojos y la comisura de los labios muestran si un rostro ha llorado mucho o si la sonrisa es una mueca habitual. Rápidos y constantes movimientos de ojos señalan un carácter nervioso, una mirada altiva indica soberbia, unos dientes muy apretados un carácter violento y una mirada angustiada revela desesperación.
-los movimientos: La forma de caminar, de mover los brazos y la postura adoptada son otra fuente de información. Movimientos lentos o rígidos, e incluso posturas encorvadas, pueden ser interpretadas como dolencias. Movimientos fluidos y mesurados son indicativos de una buena educación y movimientos torpes pueden ser indicativos de nerviosismo. En general, la forma de moverse y desplazarse dice mucho de la manera de ser.
-el habla: La forma de hablar de alguien, incluyendo la corrección gramatical, semántica, entonación, volumen y acento, puede dar muchísimas indicaciones valiosas sobre su vida. Se puede conocer su estrato sociocultural, su nivel de educación, sus posibles intereses, etc… Con el uso de esta información se pueden aventurar problemas acordes con su estrato social. Por ejemplo, al perteneciente a un estrato social bajo, se le podrían conjeturar problemas de índole económica, y al perteneciente a un estrato alto, problemas de sentido de vida, de vacío interior. Habría una buena posibilidad de acertar.
-el aspecto físico: En la sociedad actual, la imagen, la apariencia y la estética tienen un papel cada vez más importante. La persona poco atractiva o con sobrepeso puede sentirse rechazada y con problemas con el sexo opuesto, incluso con problemas laborales si el caso es grave. En el otro extremo, una persona extremadamente bella puede sentirse poco valorada por sus otras cualidades. Entre ambos casos se abren un sinfín de posibilidades en las que valorar también el cuidado personal, el maquillaje, la ropa, las joyas… Ausencia de joyas señala un nivel económico bajo, la ostentación con joyas o incluso un maquillaje agresivo puede señalar la necesidad de llamar la atención o de suplir carencias, el desaliño en el peinado o el aspecto puede indicar una baja autoestima…
Es mucha la información a obtener y la experiencia del adivinador le permitirá extraer conclusiones cada vez más acertadas, para utilizar en una segunda fase en la que extraer datos más concluyentes sobre la personalidad del sujeto. Por ejemplo al que se considera poco valorado se le puede decir que tiene capacidades ocultas que no ha aprovechado y que le ayudarán mucho en el futuro, al inseguro, que es una persona tímida pero que en algunas ocasiones se comporta de forma muy atrevida, y a la persona con estudios que es una persona muy inteligente. Aunque en realidad no hace falta hacer estas distinciones pues estas afirmaciones son muy generales; cualquier persona desea y cree que tiene más capacidades de las que usa, todo el mundo varía su comportamiento según la situación y no hay nadie que no se considere o desee ser considerado inteligente.
Con estas frases se van ganando la confianza y estando muy receptivos a las respuestas y reacciones que estas frases provocan, dirigen la entrevista con menor o mayor éxito. Si una afirmación provoca un leve gesto de extrañeza o incredulidad hay que matizarla y relativizarla inmediatamente hasta que el paciente muestre su conformidad, si se provoca asombro, se atisba un brillo de esperanza o, simplemente, se detecta un leve asentimiento de cabeza, hay que proseguir en el razonamiento. Y así.
La dramatización, la formulación de frase vagas y ambiguas, el oficio del adivinador y la credulidad del que acude a solicitar sus servicios hacen creíbles sus predicciones.
Publicado originalmente el 18 de julio de 2004
Más acertijos para poner a prueba el sentido común… , o mejor, el sentido del humor.
Marta y María son hijas del mismo padre y la misma madre. Sin embargo Marta afirma que no es hermana de María. ¿Qué es Marta?
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Vas conduciendo un autobús: en la primera parada suben quince pasajeros, en la siguiente bajan tres y suben ocho, en la siguiente suben siete y no baja nadie, en la siguiente suben seis y bajan cuatro, en la siguiente baja uno y suben dos. Sin volver a leer el enunciado: ¿Cuántas paradas ha hecho el autobús? ¿Y cómo se llama el conductor?
¿Cuál es el animal que es dos veces animal?
¿Cuantas hembras de cada especie metió Moisés en el Arca?
Las soluciones en la página siguiente
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Colaboración de Mary Grunfeld
Nuevo ejemplo de textos con una sola vocal. Lipogramas de los que se excluyen cuatro de las cinco vocales.
SANTA SANATA PARA ALARMAR AL ALBA
Las ranas cantan hasta avanzada la mañana. ¡Ya cansan!
Mamá las hará callar, las va a matar. Va a la sala blanca a agarrar la pala para aplastar a las ranas. A armar las trampas para atraparlas.
Al agarrar la pala, alarma a papá. Papá, para nada ama matar a las ranas.
Mamá ya va para la charca; papá atrás, tratara aplacar las ganas a mamá para salvar a las ranas.
Aparta a la chancha, salta la alambrada, baja la barranca, pasa la tranca.
- ¡Parala, Marta, párala!
- Bramaba papá (va a sacar canas blancas tras tanta cháchara).
- ¡Anda para casa Adán! Las ranas callaran para mañana.
- ¡Para
tarada!
- ¡Taradas las vacas, papanata! Las ranas harán la gran avanzada mañana.
Ya para nada paz, ya para nada calma.
Bla, bla, bla, bla.
Mamá (sagaz hasta la más alta rama) apalabraba a papá, mas, para nada daba marcha atrás.
Harta ya, cansada, alza la pala, amaga lanzarla a papá.
Papa agacha (baja las patas), salva la cara mas para nada las nalgas.
¡Pam!… ¡plaf!… ¡crash!…
Pasada la mañana, la paz abarca la charca.
A mamá, las sábanas atadas a la cama la tapan hasta las nalgas; la cara aplastada, la panza acá, las patas allá.
Papa sangra a cataratas; lanza arcadas (mancha las mantas).
La rana alta manya “manzanas al marsala”, “bananas asadas a las brasas”, traga naranjas amargas (para nada saladas)
¡Gran panzada!
La rana parda, arma jarana, canta baladas a “la Carra” (la gasta).
La calma… avanza.
Es un juego basado en la exageración con fines cómicos. Un tradicional chiste o cuento infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.
Era un príncipe tan feo, tan feo, tan feo, que Cenicienta se fue del baile a las once y media.
Era un futbolista tan malo, tan malo, tan malo, que para una vez que metió un gol, en la repetición lo falló.
Era un hombre tan tacaño, tan tacaño, tan tacaño, que cuando veía la misa por televisión y pasaban a por limosna cambiaba de canal.
Era un torero tan malo, tan malo, tan malo, que en vez de faenas hacía gamberradas.
Era un hombre tan viejo, tan viejo, tan viejo, que cuando Dios dijo “hágase la luz”, él ya debía tres meses.
Era un coche tan rápido, tan rápido, tan rápido, que se pasaba los pueblos de dos en dos.
Era un cocinero tan feo, tan feo, tan feo, que hacía llorar a las cebollas.
Era un cazador tan malo, tan malo, tan malo, que cuando iba a cazar, los conejos en lugar de esconderse iban a pedirle autógrafos.
Era un niño tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació le pusieron una careta de goma para enseñárselo a su madre.
Era una chica tan mona, tan mona, tan mona, que solo comía cacahuetes.
Era un ladrón tan gordo, tan gordo, que la policía no podía rodearlo.
Era una pastelería tan sucia, tan sucia, tan sucia, que el cabello de ángel tenía caspa.
Era un cirujano tan tacaño, tan tacaño, tan tacaño, que aplicaba la anestesia con un martillo.
Era un bebé tan feo, tan feo, tan feo, que su madre en vez de darle el pecho le daba la espalda.
Era una vaca tan flaca, tan flaca, tan flaca, que en lugar de leche daba pena.
Era un hombre tan tontín, tan tontín, tan tontín, que le llamaban “el campana”.
¿Sabías por qué SER LIGERO DE CASCOS es ser informal, irreflexivo o superficial?
La frase también se oye como alegre de cascos y en ambos casos se suele aplicar también a la mujer de costumbres licenciosas.
En el Diccionario de la RAE aparece en la primera acepción de casco: cráneo, caja ósea. Y en la decimoquinta y la decimosexta se atiende al sentido coloquial de “cabeza” (ya sea como parte superior del cuerpo o como juicio, talento, capacidad).
Tal frase supone que un casco o cabeza es ligero cuando está vacío y por eso se dice de la persona con poca cabeza o de cabeza tan liviana que no pesa por poseer poca sustancia. Y por tal pasaban los juerguistas y calaveras (hombres de poco juicio o asiento, también dados al libertinaje).
¿Sabías por qué LUCHAR A BRAZO PARTIDO es hacerlo sin armas, pero con valentía, bravura e insistencia?
La expresión es afín a no dar el brazo a torcer.
Ambas tienen su origen en una costumbre que consiste en comprobar quién es más fuerte echando un pulso, las manos derechas asidas mutuamente y los codos apoyados en una superficie rígida.
En tal competición, los contendientes se miden sin más armas que la propia fuerza y empeño, perdiendo el que acaba con el brazo “partido”, en el sentido de doblado o venciso.