Enigmas (2)

Más enigmas a resolver. Para ello es recomendable huir de la línea de pensamiento lineal que nos lleva a un punto muerto o a un imposible, y buscar soluciones alternativas o, lo que es lo mismo, usa una línea de pensamiento lateral.

Ahí van un par de enigmas.

En un examen oral, un alumno no ha respondido correctamente a ninguna de las preguntas del profesor, por lo que éste se dispone a suspenderle. El alumno le reclama insistentemente una última oportunidad. El profesor accede y le dice: «De acuerdo, si me respondes bien a la última pregunta te aprobaré; en caso contrario te suspenderé todo el curso». El alumno acepta y el profesor, que no estaba dispuesto a aprobar a semejante energúmeno, le pregunta: ¿Cuántas estrellas hay en la Vía Láctea?». El estudiante pone cara de estar calculando y responde con seguridad: «Ciento cincuenta y cuatro billones novecientas sesenta y tres mil doscientos diez millones quinientas veinticuatro mil seiscientas doce». El maestro, anonadado, replica: ¿Y cómo lo sabes?
Sabiendo nosotros que el maestro se vio obligado a aprobar al alumno, ¿qué le contestó éste?

Tras un naufragio te encuentras solo en una pequeña isla de abundante vegetación, rodeada de tiburones y sin ningún tipo de embarcación que te permita abandonarla. De improviso se produce un incendio en un extremo de la isla y el viento sopla, constante, en tu dirección. La isla no tiene playas donde refugiarte, tan solo tiene acantilados.
¿Cómo harías para salvar la vida?

 

Las soluciones en la página siguiente

Aquí están las soluciones:
(para revelar la tinta invisible sitúa el cursor tras los puntos suspensivos, pulsa el botón izquierdo del ratón y, sin soltarlo, arrastra el puntero hasta el final del texto)

1º…
El avispado alumno responde «bien». El maestro le dijo que si respondía «bien» a la última pregunta, le aprobaría; y la última pregunta que le formuló fue: «¿Y cómo lo sabe?»

2º…
Parece que no hay escapatoria, pero la hay: no hay manera de evitar que toda la vegetación se queme, pero si que hay algo que no puede quemar el incendio fortuito. El fuego no puede quemar algo que ya ha sido quemado con anterioridad, puesto que las cenizas no arden. La escapatoria es la siguiente: prender fuego en un lugar situado en el centro de la isla (frotando palos, golpeando piedras, con una lupa… imaginación). Conforme el incendio fortuito avance hacia ti por el viento, el incendio provocado se irá alejando. Para cuando las llamas te alcancen debes estar ya en terreno calcinado. Sin nada para quemar las llamas se apagarán y permanecerás a salvo.

1 comentario

  1. El alumno también puede aducir que del enunciado del profesor se deduce que el examen oral consta de una única pregunta por lo que preguntar cómo lo sabe es una segunda pregunta.
    Digo yo, eh? 🙂

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