Tantanes

Es un juego basado en la exageración con fines cómicos. Un tradicional chiste o cuento infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.

Era un hombre tan bajito, tan bajito, tan bajito, que para bajar de la acera usaba paracaídas.

Era un hombre tan delgado, tan delgado, tan delgado, que viéndolo de frente parecía estar de lado y viéndolo de lado parecía que se había ido.

Era un capataz tan malo, tan malo, tan malo, que ni jugando al ajedrez conseguía mover los peones.

Era una casa tan rica, tan rica, tan rica, que hasta la cubertería de plata era de oro.

Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que se compró una escopeta para ir tirando.

Era una monja tan delgada, tan delgada, tan delgada, que se tragó una aceituna y la echaron del convento porque creyeron que estaba embarazada.

Era un hombre tan alto, tan alto, tan alto, que cuando comía un yogur caducaba antes de llegarle al estómago.

Era una mujer con una boca tan pequeñita, tan pequeñita, tan pequeñita, que para decir «tres» decía «uno, uno y uno».

Era un niño tan feo, tan feo, tan feo, que en lugar de ir al zoo la gente iba a verle a su casa.

Era un vino tan viejo, tan viejo, tan viejo, que hasta en la botella tenía arrugas.

Era una mujer tan pobre, tan pobre, tan pobre, que en vez de dar a luz dio a oscuras.

Era un hombre tan tonto, tan tonto, tan tonto, que vendió una vaca para comprar leche.

Era un cuento tan corto, tan corto, tan corto, que se titulaba «colorín colorado».

Era una iglesia que estaba tan lejos, tan lejos, tan lejos, que no iba ni Dios.

1 comentario

  1. esta buena la ultima

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